Nacionalismo, ideas y frases

Rafael Cardona

Si el espectáculo no fuera tan vergonzoso, al menos podría ser divertido.

La Procuraduría General, de pifia en pifia, divulga indebidamente un video en el cual Ricardo Anaya y sus cofrades acuden a una nimia diligencia y se alejan sin una declaración formal. A fin de cuentas, quien haya leído el artículo 20 de la Constitución, sabe del derecho al silencio cuando se es requerido por una autoridad ministerial.

Y cuando no lo es, con más razón.

Entonces alguien toma el teléfono y marca la línea confidencial con don Ambrosio.

—¿Ambrosio?

—Dígame, señor, a sus órdenes.

—¿Me prestas tu carabina?

Y una vez armados con el potente arcabuz, se disponen a usarlo contra Ricardo Anaya. Y ¡Pum! (nótese el horrísono sonido de la onomatopeya), el disparo sale por donde no debía, por la culata.

Así le han regalado a Ricardo Anaya el tesoro de una campaña: una frase, un concepto central sobre cuya contundencia se puedan montar todos los discursos, ofertas, estrategias de campaña, entrevistas de prensa y demás, porque en la política las cosas se venden con una idea, una sola, por eso las frases trascienden el tiempo y por eso andamos todos en busca de quien logre prometer sangre, sudor y lágrimas o nos ofrezca tierra y libertad o reconozca acongojado y transido, cómo mira un México,con hambre y sed de justicia.

En contraste y con dicha para sus fines, hoy Anaya tiene la frase más contundente de todas las campañas: voy a meter a la cárcel al expresidente. Nadie había dicho algo así en una lucha electoral acerca de un presidente en ejercicio.

En su sitio oficial, aparece el gran hallazgo de campaña, envuelta en los celofanes del regalo de la PGR:

“Las graves acusaciones de corrupción de este gobierno serán investigadas a fondo, aseveró Ricardo Anaya al detallar que se hará a través de una Fiscalía verdaderamente autónoma y de una Comisión de la Verdad con asistencia internacional, que se solicitará ante la Organización de las Naciones Unidas (nomás falta decir, como en Guatemala, donde mal gobierna la ONU)”.

En fin. Sigamos:

“El gobierno de coalición que encabezará, dijo, investigará los escándalos como el de la Casa Blanca, el socavón en el Paso Exprés a Cuernavaca, Odebrecht, la Estafa Maestra y los millonarios desvíos de Rosario Robles y José Antonio Meade en Sedesol.

“Nosotros sí vamos a ir a fondo en el combate a la corrupción. Eso los tiene francamente preocupados y eso explica toda esta andanada de acusaciones en mi contra”.

“A pregunta expresa de los reporteros, sobre si metería a la cárcel al Jefe del Ejecutivo, aclaró que de demostrarse que cometió actos de corrupción “por supuesto que sí, ya estuvo bueno de que haya intocables en nuestro país. Aquí, el que la haya hecho la tendrá que pagar y, por supuesto, incluye al Presidente de la República, Enrique Peña Nieto”.

“Durante la reunión de planeación de candidaturas en la Ciudad de México, realizada en la sede nacional de Movimiento Ciudadano, Ricardo Anaya enfatizó que esa es su postura, en contraste con la de López Obrador, quien ya prometió públicamente perdonarlos.

“Recordó que el mismo día que inició la cortina de humo con acusaciones en su contra, la Auditoría Superior de la Federación entregó los resultados de la Cuenta Pública de 2015 y 2016, donde se acreditan los desvíos de Rosario Robles y José Antonio Meade.

“Por supuesto, quien quiere sacarme de la boleta es el PRI-Gobierno y quien encabeza este movimiento, no tengo ninguna duda, es el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto. La razón: quieren impunidad y eso nosotros no lo vamos a conceder bajo ninguna circunstancia”.

Así pues ya casi todos tienen su idea, un concepto, como dicen los publicistas, sobre el cual hacer girar todo lo demás.

Anaya ofrece meter a la cárcel a medio mundo, incluyendo a Peña Nieto.

Andrés Manuel promete la pacificación del país, parar el baño de sangre. Bien, ya tiene algo más, por encima de la indefinible regeneración nacional. Amnistía y Constitución Moral. Yo no creo en ninguna de las dos.

—¿Y Meade? ¿Cuál es su idea, cuál es su concepto, cuál es la frase dorada con la cual colocan su “mercancía” en busca de la preferencia de los ciudadanos. Ninguna, hasta ahora.

El pensamiento revolucionario dominante aun cuando estuviera vacío, generaba sonoridades rimbombantes y era muy sencillo ofrecer una marcha al mar o un camino hacia arriba y adelante. Jugar (sin necesidad porque no había contendientes al frente) una respuesta colectiva a los problemas y proclamar, la solución somos todos o pedir la Renovación Moral de la Sociedad cuando no era la sociedad quien debía renovarse, sino el gobierno, pero en fin.

Hoy al candidato del PRI no logre definir su oferta y el tiempo se acaba.

rafael.cardona.sandoval@gmail.com

elcristalazouno@hotmail.com

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