Sucesos

Mexicanos montan en el Vaticano obra escrita por Juan Pablo II

“El Taller del Orfebre es un grito, es un canto por el amor, por la fe, por la reivindicación de los valores. Es la reinterpretación de un texto de alguien que se preocupó mucho por eso, un personaje social, religioso y político como Juan Pablo II”, explicó el director de la obra.

Un grupo de actores mexicanos impactó hoy aquí a diplomáticos, eclesiásticos y público en general, con una peculiar puesta en escena de la obra “El taller del orfebre”, de Karol Wojtyla.

Dirigidos por Germán Gastélum y con la producción de Jorge Ashley, los 13 integrantes de la Compañía de Teatro México se exhibieron en la sugestiva basílica de San Pietro in Vincoli, propiedad del Vaticano y ubicada a unos pasos del Coliseo Romano.

“El Taller del Orfebre es un grito, es un canto por el amor, por la fe, por la reivindicación de los valores. Es la reinterpretación de un texto de alguien que se preocupó mucho por eso, un personaje social, religioso y político como Juan Pablo II”, explicó Gastelum, en entrevista con Notimex.

Precisó que el texto escrito por Karol Wojtyla en 1956 y su adaptación presentada este día, hablan sobre la necesidad de tender puentes a través de las personas y no olvidar el sentido de humanidad que todos llevan dentro.

La presentación contó con el patrocinio de la embajada de México ante la Santa Sede y el Consejo Latinoamericano de Paz y Desarrollo Humano AC, en el marco de los festejos por el 25 aniversario de las relaciones diplomáticas entre la República Mexicana y el Estado Vaticano.

De hecho, antes de iniciar la exhibición, dio la bienvenida a los presentes el embajador mexicano Jaime del Arenal Fenochio, quien destacó el esfuerzo y la calidad de los actores.

Gastélum señaló que la adaptación mexicana de la obra lleva 15 años presentándose en diversos escenarios y con elencos distintos, pero siempre con notable vigencia.

Entre los actores que se presentaron en Roma destacan León Michel en el papel del orfebre, Luis Miguel Revelo (Cristóbal), Anabella Gandara (Mónica), Italo Londero (Ángel Blanco), Joshua Soriano (Ángel Negro), Andrea Alfaro Coronel (Eva) y Diego de Tovar (Adán).

También participaron en la representación Silvia Gómez, Augusto Di Pablo, Yolanda Sanz y el propio Gastélum, quien destacó que algunos de los protagonistas provienen de Argentina, Colombia y otras partes de Latinoamérica.

El director recordó el amor y el agradecimiento que México aún le tiene a Juan Pablo II, quien siempre tuvo en cuenta al país y en todo momento lo consideró muy importante para él.

“Lo maravilloso del texto es que la escena ocurre en un plano universal, en un lugar de todos los lugares. Un Adán y Eva en un paraíso real y tres parejas que experimentan angustia y dolor”, afirmó.

“Las preguntas existencialistas como ¿de dónde vengo? ¿a dónde voy? ¿de dónde salgo? no son de un lugar o una entidad específica, son de todos y por eso se vuelve muy universal la obra”, añadió.

La basílica de San Pietro in Vincoli es uno de los templos más antiguos de Roma y en él se conserva la famosa estatua del Moisés, una de las obras maestras de Miguel Angel Buonarroti junto con el David (Florencia) y La Piedad (Vaticano).

También en entrevista, la actriz Andrea Alfaro se mostró emocionada por la presentación romana y la posibilidad de transmitir un mensaje universal.

“Ha sido todo un reto desde el principio, desde el texto que es bellísimo. Justamente venir a dar este mensaje de amor a la ciudad del amor ha sido una experiencia, como actriz y como ser humano, increíble”, indicó.

“Para mí es un orgullo haber podido presentar esta obra, siento como si fuera bendecida. Todos recordamos con mucho cariño al Papa Juan Pablo II y ahora tenemos la oportunidad de transmitir sus palabras”, apuntó, por su parte Anabella Gandara.

ijsm

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