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Concacaf peleará su Mundial

A pesar de señalamientos de que Marruecos podría ser un obstáculo el próximo 13 de junio cuando se decida la sede de la Fase Final de la Copa Mundial de 2026, no hay argumentos suficientes que hagan peligrar la designación de México, Estados Unidos y Canadá como anfitriones

La mayoría de los argumentos esgrimidos para hacer creer que la CONCACAF no podrá organizar la Copa del Mundo de 2026 a través de la candidatura conjunta de México, Estados Unidos y Canadá, ninguno es lo suficientemente poderoso o creíble para pensar que Marruecos y la Confederación Africana de Futbol, podrán arrebatar en el sistema de rotaciones, el derecho a organizar este evento a la zona más pobre futbolísticamente hablando, del mundo.

El próximo 13 de junio, durante el Congreso Mundial de la FIFA que se llevará a cabo en Moscú, un día antes de la inauguración de la Copa del Mundo de Rusia, los integrantes en pleno de la FIFA y no sólo su Comité Ejecutivo como solía suceder, elegirán y darán a conocer la designación de la sede del magno evento del año 2026, el primero que albergará la participación de 48 selecciones, y que significará el principio del cambio en el sistema de competencia impuesto por el organismo mundial. La candidatura ganadora deberá sumar al menos 211 votos.

Durante el Congreso de la FIFA celebrado el 15 de Mayo de 2004 en Zurich, Sudáfrica fue elegido como sede del Mundial del 2010, venciendo en la votación de la primera vuelta, al obtener 14 votos contra 10 de Marruecos y ninguno para Egipto, con lo cual tocó a este país ser el primero del Continente Negro en organizar un evento de esta magnitud y naturaleza. Ya en días previos se habían desechado las propuestas de Libia y Túnez por no reunir los requisitos suficientes para ser votadas como candidatas.

Cuatro años antes en el 2000, Alemania se había ganado el derecho a organizar el evento, cuando el delegado de Oceanía voto por el país europeo y no por Sudáfrica como era la consigna de Joseph Blatter entonces presidente del organismo.

A partir de entonces, Blatter instó a los miembros del Comité Ejecutivo, a que se siguiera adelante con su iniciativa de “rotar” el Mundial entre los cinco continentes, razón por la que se determinó que si se tomaba en cuenta que en el 2002 el organizador había sido un país asiático y le había seguido uno europeo, entonces el Mundial del 2010 por necesidad sería organizado por África.

La rotación incluyó entonces la decisión, tomada en marzo del 2003, de que el 2014 sería organizado por un país de Sudamérica, razón por la que los miembros de la Confederación Sudamericana de Futbol eligieron a Brasil, a pesar de que había interés de Chile y de una candidatura conjunta de Ecuador, Perú y Colombia de lo que sería el llamado Mundial Andino.

Lo que siguió fue un juego de palabras de Blatter y la FIFA, quienes argumentaron que la rotación no había comenzado en el 2006, sino en el 2010, y sobre esas bases se determinó entregar de nuevo a Europa, en este caso a Rusia, y de nuevo a Asia, representada por Qatar, en un sólo congreso, por lo que al haber sido incluidas las federaciones de África, Sudamérica, Europa y Asia, el turno lo ha reclamado con toda justicia CONCACAF.

UNIDAD. Estados Unidos pretendió mediante el mensaje de unidad, garantizarse la oportunidad de organizar un nuevo Mundial, al ofertar a México y Canadá una candidatura conjunta en la que 60 de los 80 partidos que se llevarán a cabo con el nuevo formato de 48 selecciones, mientras que sus dos “socios” organizadores tendrán diez encuentros cada uno.

México completó de manera ejemplar su participación en la conformación del cuaderno de cargos, al presentar tres estadios, el de Monterrey, el de Chivas y el Azteca, como sus tres escenarios de la candidatura y recibió cartas de garantía de apoyo de los estados involucrados y del Gobierno Federal que respaldan que en caso de ser elegido nuestro país, pondrá los recursos e infraestructura existente y la que fuera necesario construir, para garantizar el éxito del evento en territorio mexicano.

Estados Unidos puso en manos de un hombre de gran prestigio empresarial, la operación como presidente del comité organizador en ese país, al elegir a Robert Kraft, presidente y propietario de los Patriotas de Nueva Inglaterra de la NFL y el Boston Revolution de la MLS, siendo además propietario de uno de los estadios propuestos, el Guillette Stadium en Foxboro.

Otros escenarios propuestos son los nuevos estadios de Atlanta, Dallas, Minnesota, Nueva Jersey, Santa Clara, y facilidades existentes de primer nivel en Seattle, Los Ángeles, Las Vegas, Denver, Houston, Kansas City, Chicago, Charlotte, Jacksonville, Miami, Orlando, Tampa, Baltimore y Filadelfia entre un total de 35 estadios ubicados en 32 zonas metropolitanas, además de sedes de entrenamiento, alojamiento y en general, condiciones que sólo Estados Unidos y probablemente China a quien se perfila como candidato para el 2030, podrían ofrecer en estos momentos.

MARRUECOS, MUY TARDE. Oficialmente, el Reino de Marruecos ha hecho todo de manera tardía. Apenas a principios de este año se supo de manera oficial de su candidatura, misma que se dio a conocer de manera pública a través de un comunicado muy breve señalando que en septiembre del 2017 había expresado sus intenciones a la FIFA, luego de que 14 años antes había fallado en su candidatura cuando fue elegida Sudáfrica, en lo que fue su cuarta propuesta fallida.

Hasta hace poco no se conocía su logro, ni había material publicitario que hablara de como sería un Mundial en este país. Apenas hace un par de meses se nombró de manera oficial a un presidente de la candidatura cuando el Rey Mohamed VI de Marruecos lo designó directamente.

LA CLAVE DE OTRA FARSA. Para nadie es un secreto que Joseph Blatter fue apoyado por la familia real de Qatar para que obtuviera la presidencia de la FIFA en 1998, y ayer el destituido presidente dijo que él pensaba que peligraba seriamente la candidatura de CONCACAF, haciendo eco, porque así le conviene por lealtad a la familia real que le dio poder y dinero y vía libre para enriquecerse de manera ilícita como pocos personajes en el mundo, ya que en noviembre del año pasado, Qatar declaró que apoyaría la candidatura de Marruecos para organizar el Mundial del 2026.

UNA CLAVE. La mejor posibilidad de que Marruecos sea designada sede del Mundial del 2026, es la prohibición de parte del presidente Donald Trump, de permitir el ingreso a ciudadanos de siete países predominantemente musulmanes, varios de ellos del Continente Africano.

Sin embargo, un mercado tan importante como el de Estados Unidos, difícilmente aceptará una derrota internacional de estas magnitudes, asumiendo además, que Trump no estará en funciones para las fechas en que deba realizarse el evento.

Otros aspectos que podrían definir la sede, son los ingresos multimillonarios en Estados UNidos, o los horarios de transmisión de los partidos en Marruecos, que están a la par de la mayoría de los países europeos.

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