Más allá de las criptomonedas: Blockchain, tecnología disruptiva

Conacyt -

M. Alejandro Arellano M1*

Armando Peralta D.2**

Uno de los temas que recientemente ha estado captando la atención en los medios de comunicación internacionales especializados en cuestiones financieras, es el relacionado con el encanto y desencanto suscitado en torno a la aceptación de las monedas electrónicas en las transacciones cotidianas. Debido a la alta volatilidad asociada a las criptomonedas, en particular con la moneda electrónica bitcoin, que aparece como la más popular entre poco más de 700 criptomonedas que se cotizan en el mercado.

En 2009, cuando se realizó la primera transacción del bitcoin, se cotizaba en 34 centavos de dólar. En su trayectoria en el mercado de las criptomonedas hacia la búsqueda de aceptación generalizada por parte de los usuarios en todo el mundo, enfrenta varios obstáculos entre los que destacan, en primer término, la alta volatilidad registrada en el periodo reciente, a tal grado que parece realizar su travesía en el sistema de pagos internacional a lo largo de un tobogán, puesto que su cotización se elevó de 800 dólares por bitcoin a poco más de 20 mil dólares en la segunda semana de diciembre de 2017 (antes de experimentar su descenso a 8 mil dólares en las primeras semanas de 2018).

Otro desafío es la elevada concentración que existe en la propiedad del valor de esta criptomoneda. De acuerdo con datos de Bloomberg News hacia la segunda semana de diciembre de 2017, el 40 por ciento de los bitcoin eran propiedad de alrededor de 1000 personas, de las cuales solamente 100 concentraban el 90 por ciento de su valor.

Estos hechos, están dirigiendo la discusión a un falso debate en torno a la aceptación de las criptomonedas y a la infraestructura tecnológica que las soporta. Por un lado, se les atribuyen capacidades para rivalizar y desplazar por completo al dinero convencional en el futuro cercano. Por otro, se les augura una muerte temprana hacia finales de 2018, debido a la especulación, la incertidumbre y la alta volatilidad que permean su cotización. En su sitio web Bloomberg ha reseñado los argumentos a favor y en contra por parte de los expertos en temas financieros y de tecnología.

Sin embargo, desde nuestra perspectiva “los árboles no dejan ver el bosque”. Más allá de atribuirles poderes mágicos a las criptomonedas para hacerse rico de la noche a la mañana o denostar sus atributos técnicos para convertirse en un instrumento confiable y eficaz en el sistema de pagos internacional, resultaría más fructífero poner el foco de atención en las características y funcionamiento que tiene la tecnología que sustenta la infraestructura de las criptomonedas, conocida como la cadena de bloques (­blockchain), así como su potencial de impacto tanto en áreas financieras como no financieras.

A pesar de los problemas que enfrentan actualmente las monedas electrónicas para una aceptación más extendida, existen algunos usuarios que tienen mucho interés por las criptomonedas (BTC, Ethereum, Litcoin, Ripple, Dash, entre otras) porque reúnen las propiedades fundamentales del dinero convencional (servir como unidad de cuenta, medio de pago y reserva de valor). Por otro lado, la tecnología que sustenta la infraestructura para su creación aglutina otras particularidades que conducen a caracterizarla como una tecnología disruptiva.

En efecto, los creadores de la ­blockchain diseñaron un sistema cuyo funcionamiento técnicamente es complejo. En su caja negra convergen una serie de conocimientos innovadores de disciplinas como las matemáticas, la criptografía, la computación y la economía. Sin embargo, en términos prácticos su funcionamiento es menos complicado y es considerado como un sistema original, descentralizado, seguro, funcional y disruptivo para el registro, control y gestión de una serie ilimitada de transacciones (económicas y no económicas) que acreditan y transfieren la propiedad de los activos en un entorno de confianza y transparencia bajo el consenso y protección de cientos de miles de nodos en una red de computación distribuida a escala global.

De hecho, la aplicación de la tecnología blockchain en la creación de las criptomonedas es apenas el inicio y no el fin de sus aplicaciones. Algunos expertos como Jerry Cuomo, vicepresidente de tecnologías Blockchain de International Business Machines Corp, considera que si hay una oportunidad del 100 por ciento en la Blockchain, bitcoin representa sólo el uno por ciento de ella, es decir que “hay un 99 por ciento que tiene amplias aplicaciones en las industrias más amplias”. VitalikButerin fundador de la plataforma Ethereum considera que las tecnologías subyacentes en los protocolos criptográficos utilizados en la blockchain son de utilidad para “mucho más que la moneda”, sirven para crear aplicaciones especializadas con la intención general de uso para cualquier propósito imaginable.

Gracias a su potencial y atributos, las aplicaciones de la blockchain están siendo exploradas para su aprovechamiento inicial en el sector financiero y no solamente por grandes corporaciones (Bank of America, HSBC, ING, U.S. Bank, JPMorgan, entre otras); sino que también por jóvenes emprendedores en la creación de miles de start-ups que ya se están insertando en diferentes nodos de la cadena de valor de la banca comercial a nivel mundial.

Aunque el sector financiero es pionero en la aplicación de esta tecnología, la blockchain tiene impacto en otros sectores e industrias tales como el de telecomunicaciones, energía, manufacturas, farmacéutico, salud, entre otros. Desde luego, en la administración pública también tendrá un impacto a través de los contratos inteligentes para la gestión de diversos servicios públicos (cadena de suministro, pago de servicios, etcétera). Son varios los proyectos piloto de blockchain en curso para la gestión pública en todo el mundo (Estonia, Reino Unido, Australia, Singapur, Dubai, Georgia, Ghana, Honduras, Rusia, Suecia).

Desde luego, esta tecnología disruptiva enfrenta desafíos tales como el elevado consumo de energía para el procesamiento de la base de datos completa, los problemas de escalamiento y latencia, la puesta en práctica de regulaciones gubernamentales que obstaculicen su desarrollo, así como la falta de conocimiento sobre su funcionamiento para aprovechar su potencial de impacto en áreas no financieras.

No obstante, sin que sea considerada como una panacea, la tecnología de la cadena de bloques es ya una realidad y en el futuro cercano transformará no sólo los modelos de negocio en las empresas y organizaciones, sino también la estructura y funcionamiento de sectores e industrias estratégicas de tal forma que llegará a convertirse en la nueva base de la economía digital.

1 Investigador INFOTEC

2
 
Director Adjunto de Competitividadde  INFOTEC

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