Espectáculos

¿Qué hace la música de los años 80 en películas y series actuales?

Especial. Un redescubrimiento de los clásicos musicales de la década de los ochenta que regresan para asegurar el consumo de las nuevas producciones.

La manera en que la banda sonora cobra relevancia dentro de series y películas deja al descubierto una nueva era que pasa de las grandes melodías orquestales a las composiciones con letra; con ello desfilan interminables proyectos que, gracias a esto, pasaron del one hit a convertirse en referentes e íconos dentro del séptimo arte y la pantalla chica.

En ese sentido, vimos erguirse durante los 80, temas que quedaron inmortalizados en clásicos del cine, como “Take My Breath Away” de la banda Berlin, que ambienta la escena más pasional de Top Gun; o “The Power Of Love” de Huey Lewis y The News, la cual le costó una nominación al Premio Oscar a Mejor Canción Original por el filme Volver al futuro.

No obstante, en la década actual existe un redescubrimiento de aquellos clásicos musicales de la década de los ochenta que regresan para darle un toque de melancolía y emoción al clímax de producciones dramáticas y de acción. Pareciera que existe una conexión intrínseca entre generaciones, impulsada por referentes musicales que, con el pasar del tiempo, cobran mayor relevancia; y la industria cinematográfica lo sabe a la perfección. 

En La otra historia del rock: aspectos clave del desarrollo de la música popular: desde las nuevas tecnologías hasta la política y la globalización, coescrito por Simon Frith, Will Straw y John Street, se expone que: “El consumo de la música se define como un hecho público, como el movimiento de la energía colectiva surcando los espacios de los medios de comunicación y la obsesión popular”. Es decir, el estudio de mercado que resulta de la masificación de un producto, dicta las formas de consumo que influyen para que las tendencias sean retomadas por distintas industrias a fin de evocar una especie de “reciclaje” que permita reutilizar una fórmula para asegurar su venta.

La música es probablemente una de las expresiones artísticas de mayor trascendencia; por el alcance que tiene– sobre todo en la actualidad, gracias a la era digital–; y permanencio. El impacto que genera se ve vinculado con la representación de contextos sociológicos, políticos e incluso económicos, identificados en más de una cultura. Se ha convertido en una manifestación de cada momento histórico, como una memoria intangible que acumula todo tipo de emociones y sensaciones.

Con ello, la interconexión que exige la era actual dificulta cada vez más encontrar el hilo negro que asegure una forma de consumo constante, eso obliga a las industrias a crear una red que incluya la mayor cantidad de elementos posibles de acuerdo a las preferencias del público. Es ahí donde se compila un collage de la cultura popular de cada generación que asegure un público más amplio.

Ahora bien, a partir de la década de los 80, la tecnología comenzó a crear una brecha generacional importante que repercutió a nivel mundial, modificó las distintas industrias, sobre todo aquellas de las que depende el entretenimiento, y con ello creó una división en la cultura popular que marcó el antes y el después de los medios masivos.

A partir de ese punto, la evolución tecnológica avanzó cual avalancha, arrasando con todo tipo de formatos que antes de poder popularizarse, fueron reemplazados, tal como pasó con los diferentes tipos casete y disquete, por mencionar un ejemplo.

De ese modo, la cultura popular quedó fragmentada a nivel mundial y ahora es posible verla zurcida por las producciones cinematográficas, en la última década. Según una encuesta del Instituto de Opinión Pública PUCP de Perú, el 54.3% de los jóvenes entre 18 y 29 años de Lima Metropolitana y Callao tienen mayor preferencia por las canciones de la década de los años 80 en sus diversos géneros musicales.

Un claro ejemplo de ello lo vemos con la exitosa película Las ventajas de ser invisible (2012) de Stephen Chbosky, la cual contiene un amplio soundtrack protagonizado por algunas de las bandas más icónicas de dicha década, como New Order, The Smiths, Sonic Youth, David Bowie, Crowded House. Y para prueba están las cifras; en febrero de 2013, la película recaudó 17 742 948 dolares en América del Norte y 11 161 202 dolares en otros países, para un total de 28 904 150 dolares en todo el mundo.

De forma más evidente, está la serie de ciencia ficción Stranger Things, que se convirtió en todo un fenómeno; la historia desarrollada justo en la década de los 80, permitió a los directores hacerse de todos los elementos posibles, apelando a los referentes populares más generalizados de la época, ello desató la melancolía del público, generando un gran impacto en sus niveles de audiencia pese a la brevedad de la serie, tan así que ya se habla de una tercera temporada.

La lista de ejemplos es muy amplia, lo cual identifica a la década probablemente como una de las más influyentes en la cultura popular contemporánea. La fórmula mercadológica y artística parece funcionar tanto para el cine, la TV y en el mundo de la música.  

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