C.C.P. Gerónimo Gutiérrez Fernández embajador de México en Estados Unidos

Arturo Maximiliano García

En la política no hay coincidencias y sin duda la visita de Jared Kushner y su reunión con el presidente Peña Nieto y Luis Videragay no fue una cortesía sin agenda. Tanto Kushner como Videgaray fueron blanco de ataques de varios analistas nacionales e internacionales, el primero porque se dice ha perdido influencia sobre Donald Trump, el segundo por insistir en la relación con los Trump a pesar de lo que algunos consideran pobres e inestables los resultados. ¿Sin embargo cabe la pregunta de cómo será esta relación si ninguno de ellos continúa en ella en el futuro?

Ha sido muy cuestionado el papel de la familia Trump en su administración. El mandatario ha manejado una tremenda rotación en los cargos más importantes de su staff. Salidas como la de esta semana de Gary Cohn, asesor económico, o de  Hope Hicks, directora de comunicaciones, puesto por el que antes pasaron en menos de un año Mike Dubke, Sean Spicer y Anthony Scaramucci, son ejemplos de lo desgastante que es la relación con ese presidente. Por supuesto está el episodio del despido del director del FBI, James Comey, y ni que decir de la decisión de cesar en su cargo a Steve Bannon, estratega en jefe de Trump y, probablemente, la persona más influyente en su primer círculo.

Sin embargo, en su familia pareciera sí tener toda la confianza. Trump ha hecho de su hija y su yerno sus asesores, representantes e interlocutores del más alto nivel. Ivanka Trump ha representado al presidente de Estados Unidos incluso en la mesa del G-20 al lado de los líderes de los países más poderosos del mundo, mientras que su esposo Jared Kushner ha tenido un rol fundamental en las decisiones y es un personaje indispensable para accesar a la Oficina Oval.

Recientemente los medios estadounidenses relataban que Kushner estaría perdiendo su influencia, y justo en medio de estos rumores se cancelaba un encuentro entre el presidente Peña Nieto y Trump, mientras se llevaba a cabo la séptima ronda de renegociaciones del TLCAN, donde el operador de la reunión era el Canciller Videgaray vía Kushner con quien se le atribuye una estrecha relación.

Si bien no se dio el encuentro entre los presidentes de México y Estados Unidos, sí platicaron Peña Nieto y Kushner, siendo testigo el canciller Videgaray, situación que algunos opinaron era de nuevo un error, como aquella visita de Trump en plena campaña presidencial en aquel país. Coincidencia o no, un par de días después Trump anunció la imposición de aranceles a las importaciones de acero y aluminio a su país, menos los provenientes de México y Canadá.

¿Sería parte de la plática y los acuerdos del encuentro con Kushner en Los Pinos? ¿Fue casualidad? ¿De no ser así y de estar perdiendo Kushner su influencia y ante la salida de Videgaray en diciembre, quién será el nuevo interlocutor, más que con el gobierno de Estados Unidos, con el propio Presidente Trump, quien ha mostrado ser voluble en sus decisiones? Quizá haya a quienes parece alegrar que Kushner y Videgaray pudieran debilitarse, pero podría extrañarse en el futuro ese vínculo y la apertura de canales por medio de esa relación, ya que parece que son los lazos personales, y no los institucionales, los que hoy rigen la relación entre México y Estados Unidos.

 

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