Dientes de sable

Pepe Grillo

Dientes de sable

El objetivo de López Obrador al acudir a la Convención Bancaria de Acapulco era tranquilizar a los señores del dinero.

Falló. No solo dejó preocupados a los banqueros, sino a otros sectores del país.

Su relato del tigre que se desatará si pierde la elección presidencial es una amenaza inadmisible.

Dijo que el gran felino saldrá de su guarida si le hacen fraude. La pregunta pertinente es: ¿Quién decidirá si le ganaron a la buena o a la mala?

En las dos ocasiones anteriores en las que ha perdido la elección, López Obrador ha sostenido que le hicieron trampas y se ha rehusado a reconocer al ganador.

Una vez le ganaron por un puñado de votos y la otra por tres millones, que son muchos.

El primer domingo de julio un depredador merodeará las casillas electorales esperando el resultado.

 

El aplausómentro

José Antonio Meade jugó de local en la Convención Bancaria. Hizo valer su localía y fue despedido, relatan las crónicas, con una larga ovación de pie.

El aplausómetro no es un ejercicio con rigor matemático, pero el que gana suele salir contento y puede dormir a pierna suelta, por lo menos una noche. Que se refleje en las encuestas está por verse.

Meade tuvo una buena jornada. Por primera vez el saldo le  fue claramente favorable. Pudo mostrar sus fortalezas, derivadas de su larga experiencia como servidor público de alto nivel.

Reiteró en su mensaje temas recurrentes, como la necesidad de reivindicar la figura del servidor público y fortalecer el Estado de Derecho.

 

Aviones y sapos

Ataviados con la tradicional guayabera blanca, José Antonio Meade y Ricardo Anaya se toparon frente a frente  en el vuelo de regreso de Acapulco a la Ciudad de México.

En las últimas semanas han estado trenzados en un ríspido jaloneo con un intercambio de acusaciones de todos los calibres.

El pleito está en pleno desarrollo.  Su resultado final es una moneda en el aire, puede caer de cualquier lado, o generar un empate que solo favorezca a López Obrador, que ve la pelea desde las gradas.

Por lo pronto en el avión se sonrieron. De seguro pidieron un vaso de agua para tragarse el sapo.

 

Cuestión de sueldo

Fuera de la competencia política, Ildefonso Guajardo, secretario de Economía, recibió un amplio reconocimiento de los banqueros de México.

Los aplausos que recibió muestran que se reconoce el titánico esfuerzo que él y su equipo han desplegado en la renegociación del Tratado de Libre Comercio, entre México, Estados Unidos y Canadá.

La complejidad natural del tema se vuelve un galimatías si del otro lado de la mesa de negociaciones hay un jugador como Donald Trump, que es impredecible  y cambia las reglas sobre la marcha.

Los banqueros le preguntaron si se quedaría en la Secretaría Economía si la negociación  se extiende más allá del fin del sexenio.

Dijo que pensaría quedarse si el que gana la Presidencia no le baja el sueldo, aludiendo a López Obrador que ha ofrecido bajarle el sueldo a los servidores públicos.

pepegrillocronica@gmail.com

 

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