Espectáculos

Guillermo del Toro: “Cuando ya hiciste cine en México puedes hacer cine donde sea”

Invitado de Honor. El cineasta tapatío regresó a su tierra natal consagrado por La forma del agua en los Premios Oscar, para ayudar a los jóvenes creadores mexicanos

Para el cineasta tapatío Guillermo del Toro lo más importante de una película “se sostiene con fe, estilo y huevos”. Así lo dijo en su regreso como invitado de honor del Festival Internacional de Cine en Guadalajara, en la primera de las cuatro Clases Magistrales, que dará en el certamen fílmico que él mismo ayudó a construir y que comienza su edición 33.

“Estoy aquí por los jóvenes, no para pasear a los gemelitos”, dijo con una sonrisa en los labios, para referirse a los Premios Oscar que ganó el pasado domingo a Mejor Director y Mejor Película, por La forma del agua, en una ceremonia en la que hizo una especial dedicatoria: “Quiero dedicar este premio a todos los jóvenes cineastas del mundo, a la juventud que nos está enseñando cómo se hacen las cosas. En serio lo hacen, en todos los países del mundo”, expresó el pasado domingo y ayer por la tarde los jóvenes tapatíos le mostraron su admiración.

En un inicio sería sólo una charla magistral, pero los jóvenes abarrotaron. Luego se sumó otra y los boletos se acabaron en tiempo récord. La complacencia llegó a cuatro, la primera se llevó a cabo ayer con una ovación de pie para el cineasta, que respondió por horas sus preguntas y se sonrojó y minimizó los comentarios de elogios. Ya en la charla no hubo respuesta que no tuviera una carga emocionante:

“El cine no es química, no es un poquito de aquí y un poquito de allá. Es alquimia, tomar elementos que tú transformas, transmutas y conviertes en oro”, dijo para responder sobre su secreto para hacer cine: “cuando haces una película sobre cosas que no te da miedo arriesgarte, es más probable que no provoques nada en la gente, si lo haces es un acto de fe, ahí ya hay algo importante”, comentó sobre tomar riesgos en su trabajo…

“En el canal 6, cuando yo era niño, tenían una cosa que se llamaba permanencia voluntaria. Veníamos de misa y me ponía a ver películas que pasaban de Universal. Yo dibujaba a la criatura de la laguna negra comiéndose un helado”, dijo sobre el recuerdo que inspiró su filme más aclamado. “La virtud y el defecto son exactamente las mismas cosas. La razón por la que le gusta lo que haces a un chingo de gente es la misma por la que no le va a gustar a otro chingo”, expresó después sobre el fracaso.

Más tarde hizo una reflexión sobre su filmografía: “Todo mi cine es de pérdida y nostalgia, ésta es la primera que tiene esperanza. Los últimos cinco años fueron muy duros para mí, viene en un momento muy difícil que creo era importante para mí. Escasea mucho la esperanza, necesitaba un ungüento para el alma… Yo quería que fuera como una canción, como esas canciones que vas en el coche y le subes a todo y la cantas. Una canción de imagen, luz y color, que hubiera belleza”.

Así pasó Del Toro la tarde. Se notaba cansado pero entusiasta. Y parecía incluso que él mismo se despertaba el ánimo con sus propias palabras que iluminaron a cientos de jóvenes creadores que abarrotaron los mil 800 lugares de la charla de ayer y que repetirá ese número otras tres veces:

“Lo que no está centralizado maravillosamente es el talento. Hay en todos lados. Somos un país que si existiera la oportunidad, ¡estaríamos! Seríamos una potencia creativa. No existe, la oportunidad hay que hacerla. Si no nos la dan hay que hacerla”, comentó en una de las partes en las que despertó más aplausos.

Sobre todo lo que quiso dejar más claro es que la gente recuerde que su éxito es el de un mexicano que se sobrepuso a la adversidad; a muchos los hizo recordar que su primer largometraje surgió en una época en la que apenas se hacían contadas películas, en una década en la que apenas existen cinco o seis títulos sobre cine de género, “en una época en la que querían desaparecer el cine en el país”, dijo.

“Hagamos continuidad porque el hacer cine en la adversidad, que suena horrible cuando empiezas y te quieres dar por vencido, te preparas. Cuando ya hiciste cine en México puedes hacer cine donde sea”, enfatizó el cineasta, y luego agregó, en un encuentro con los medios a propósito de los tiempos de elecciones electorales y el cine, “por voluntad histórica no podemos esperar a que el gobierno nos rescate”.

Al terminar la conferencia magistral, el cineasta inauguró la sala que lleva su nombre en la nueva Cineteca FICG, en una ceremonia en la que se anunció también la creación de la beca internacional “Jenkins-Del Toro” para jóvenes cineastas, en conjunto con la fundación Mary Jenkins; se anunció que la exposición Guillermo del Toro: En Casa con Monstruos tendrá su estreno mexicano en Guadalajara, de marzo a julio del 2019 y luego se proyectó el primer filme que no fue otro sino su primer cortometraje Geometría.

Por su parte, Guillermo del Toro resaltó que el motivo de la beca es impulsar a los jóvenes de Jalisco y de México. “Creo que lo que realmente se queda de uno es lo que uno entrega al que viene detrás”, sostuvo. Mencionó que para él existen dos tipos de capitales: “El temporal y el histórico, el primero beneficia de manera personal mientras se vive y luego se va, pero el segundo es cambiar un poco las cosas, porque si cambiamos una historia cambiamos una generación”.

Finalmente, queda también para el recuerdo la respuesta del cineasta que dio sobre aquellos que cuestionan su “mexicanidad” por hacer cine en el extranjero: “Puedes hacer películas donde sea y el punto de vista va a ser tu punto de vista. Cómo chingados no voy a ser mexicano… una cosa es tener raíces y otra, tener pasaporte. ¡Que no mamen!”, concluyó.

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