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...pero ayudan a la barrera coralina con parches clonados en peceras

En el CRIP, el gobierno de Quintana Roo lleva a cabo, desde 2016 y hasta 2022, el proyecto de restauración de arrecifes. Claudia Padilla, investigadora del CRIP y responsable de la producción de corales para restaurar arrecifes, refirió que desde 2009 se trabaja en el diseño de tres técnicas.

Los experimentos en acuario han permitido identificar la manera más adecuada de producir nuevas colonias de corales y lograr su introducción en lugares dañados del arrecife.

Padilla expresó que una de las técnicas es la propagación clonal de fragmentos, esto es, “se corta un pedacito de coral (entre dos y cuatro centímetros) y se fija para que crezca una nueva colonia”; otra es a través de microfragmentos, “permite utilizar el mínimo de tejido indispensable para producir nuevas colonias” y, la tercera, la reproducción sexual, es decir, “se colectan gametos del medio natural para hacer una fecundación artificial en laboratorio y producir nuevos organismos”.

Con cada técnica de producción de coral, abundó Padilla, se buscan distintos objetivos; en el caso de la propagación de fragmentos, el propósito es obtener colonias de coral de una manera rápida, en un año o año y medio.

En esta técnica, refirió, se toma un fragmento del coral, de entre dos a cuatro centímetros, y se coloca en recipientes en la zona de acuario del CRIP; cuando tienen entre cuatro y siete centímetros y están cicatrizados, son llevados al vivero marino que está en el arrecife, donde permanecen de seis a nueve meses y posteriormente se trasplantan en la zona a restaurar.

Como todo organismo vivo, los corales deben recibir cuidados, y en el acuario son clasificados por especie, son limpiados y revisados para evitarles enfermedades, además se les proporciona alimento, como rotíferos y artemia.

En el acuario, por medio de la técnica de propagación de fragmentos, se producen corales de ocho diferentes especies, entre ellas las denominadas cuernos de ciervo, cuernos de alce, cerebro, estrella, lechuga y dedos, que seguirán un proceso natural de crecimiento.

Con esta técnica ha sobrevivido entre el 80 y 90 por ciento de coral trasplantado y se han restaurado dos mil 500 corales  en Arrecife Pulmones; dos mil 500 en Arrecife Manchones; 700 en Paraíso Manchones y 500 en Arrecife Chitales.

Padilla destacó que la falta de financiamiento no ha permitido un monitoreo constante, que idealmente sería cada año o por lo menos cada dos años para revisar su evolución.

La segunda técnica, que se desarrolla por primera vez en México y está en etapa inicial, es la microfragmentación, que permite aprovechar al máximo el tejido del coral.

Se hace un pequeño corte y ese trozo minúsculo se coloca en un recipiente, donde crecerá en un lapso de tres meses y permitirá hacer placas de tejido.

“Ésta es una técnica que apenas estamos desarrollando, no la tenemos probada, pero la intención es que podamos recubrir esqueletos de corales muertos en el arrecife; un coral que ya se murió deja su esqueleto y ésa es una gran contribución al arrecife, porque es carbonato de calcio acumulado en la estructura, que por su rugosidad y heterogeneidad, funciona como microhábitat.

“Aquí la intención es que esa estructura reviva al poner las placas de tejido y que posteriormente sea una colonia que pueda sobrevivir en el tiempo”, explicó Padilla.

Otra opción para usar las placas de tejido, dijo la investigadora, es crear una estructura artificial que podría ser de concreto, con la forma de la especie que se quiera hacer la nueva colonia de coral, y cubrirla con el tejido.

La tercera técnica es la de reproducción sexual, que se realiza en agosto. Padilla indicó: “Salimos al campo a colectar los óvulos y los espermas y se llevan al laboratorio para hacer la fecundación in vitro; posteriormente se forma una larva plánula, que es libre nadadora, dura cinco días en cultivo, se les tiene que suministrar un sustrato duro para que la larva se fije.

“Se planta en el sustrato, tiene su metamorfosis y se convierte en el primer pólipo de la colonia; ese pólipo fijado en el sustrato tiene que crecer; nosotros lo mantenemos en un sistema controlado (temperatura, calidad del agua) desde que se asienta hasta que tiene unos cinco meses, y pueden alcanzar un tamaño de diez a 20 pólipos y posteriormente los llevamos al acuario”.

Con esta técnica, aseveró Padilla, la sobrevivencia es muy baja, apenas un 30 por ciento o menos.

Indicó que con el Programa de Restauración, la intención es intervenir en el arrecife desde la Isla Contoy hasta Tulum; para este año se espera sembrar coral en Contoy,  Cancún, Puerto Morelos y Akumal.

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