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Real del Monte vuelve a brillar, ahora con turistas que van en busca de la historia

El sitio, que algún día se convirtió en la capital del mundo por la abundancia de sus minas, ahora muestra otra parte de la riqueza del estado de Hidalgo

Real del Monte es un sitio turístico ubicado en el estado de Hidalgo, un pueblo que algún día fue la capital minera del mundo, esto porque se extraía oro y plata (entre otros metales) en una totalidad que no ocurría en otras partes del mundo. Este lugar, como Pachuca, fue cuna de muchos sucesos que unieron al mundo con México.

Desde la llegada de los españoles al continente, su hambre de capturar al nuevo mundo se convirtió en una búsqueda implacable por minerales que en el viejo continente ya no podrían solventar: madera, ganadería, agricultura y en especial la minería, ese trabajo tan pesado que sólo quienes tenían una necesidad económica muy grande tenían el valor de realizarlo.

En un principio los conquistadores trajeron sus maneras de realizar esas labores: a base de cavar y buscar en las presas, eran largas jornadas de trabajo y en muchas ocasiones no eran remuneradas, nativos, esclavos traídos de África, y los mismos españoles comenzaban a excavar con palas, incluso las crónicas hechas por los frailes mencionan que los túneles debían tener la medida para que entrara un animal de carga.

El paso de los años ocasionóque otros extranjeros, como los ingleses y los alemanes, vinieran a invertir a Hidalgo —en las minas de Real y de la Dificultad— trayendo tecnología y recursos para extraer minerales en el árido suelo. El cuarzo junto a la plata ocasionaron que México creciera su producción convirtiéndolo en un negocio rentable.

Fue así que Real del Monte se convirtió en un recinto para migrantes europeos, así que llegó el futbol, los pastes y la expresión “pachocha”, una palabra que crearon al no poder pronunciar la palabra de la capital del estado, Pachuca, y en México se ha referido al dinero cuando se usa esta locución.

La economía del país tenía reflejo cuando estas minas se encontraban en la flor de su esplendor, alrededor de 70 kilogramos de plata y oro se extraían cada día, según informes del mismo museo. Actualmente, este lugar se mantiene con la visita de los turistas  y aunque aún existan restos de oro, plata y cuarzo, la mina no se volvió rentable, y tuvo que cerrar.

Su cierre fue en 1962, al no poder mantenerla, se liquidó a sus trabajadores ocasionando que muchos dejaran el pueblo o colocaran un negocio. Este museo es muy reciente, tiene siete años de existencia y tiene un costo de 50 pesos, 35 para estudiantes, profesores y adultos mayores.

Una de las experiencias es entrar a la mina, en la que se puede observar aquellos lugares que los mineros recorrieron para sacar el sustento de su familia, con casco, linterna y un chaleco especial este recinto se convierte en el lugar número uno en visitar Real del Monte. Muchas personas realizan el recorrido de la mina de Dificultad, hasta el hospital laboral, otro recinto que se convirtió en museo tras el cierre de la mina.

Este lugar contaba con equipo de primer mundo, para su época, claro está, los norteamericanos invirtieron en la salud de los mineros para experimentar lo que vivía el ser humano al sumergirse a un lugar tan profundo; la silicosis era la principal enfermedad que cobraba las vidas de estos trabajadores, esta enfermedad provocada por respirar sílice en grandes cantidades, afectaba las vías respiratorias.

Este museo muestra las técnicas, camas y medicamentos usados para tratar de salvar la vida de todos los que llegaban ahí, lo que era descontado de su salario, como el seguro de un trabajador cualquiera en la actualidad. Lo que ganaba un minero a principios de 1900 eran 64 centavos la hora; se les descontaba un 25 por ciento si iban al hospital.

Las minas y la vida de aquellos parece mantenerse viva con quienes la visitan. Actualmente, la gente que reside ahí ya no conoce su historia, ni porque algún día fue el principal lugar de los inversionistas del mundo. Muchos de los trabajadores de las minas que viven actualmente ahí superan los 90 años de edad, otros ya fallecieron.

Pero esas personas que superaron los 40 años atendían puestos administrativos; quienes entraban a excavar tenían un promedio de vida de 35 a 40 años, no muchos pasaban ese límite y si lo hacían vivían con muchas dificultades.

La gente que vive en Real del Monte en estos días vive del comercio —comida, papelerías— y otros servicios como el hotelero, donde la tarifa por día se encuentra entre los 250 a 500 pesos, según convenga a las necesidades del cliente.

Con diversos espacios por conocer y una serie de cascadas conocida por los lugareños como “Prismas”, un lugar para conocer una auténtica cascada natural y una alberca para pasar un rato con amigos, también se puede disfrutar de un coctel, unos pastes o una comida corrida.

Real del Monte, un sitio histórico con sorpresas para quienes su curiosidad nunca acaba.

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