Sigue el tiempo de reflexión antes de las campañas

Maria Elena Álvarez de Vicencio

El intermedio para reflexionar que se normó como antesala de las Campañas Electorales, no resultó de tranquilo análisis como se esperaba, sino todo lo contrario; surgieron elementos que generaron  ásperos debates sobre temas no propiamente electorales, sino  provocados por las imputaciones hechas entre los candidatos, acusándose de haber cometido actos de corrupción.  Estos hechos confirman que el tema de la corrupción es crucial en nuestro país, tanto en el área de gobierno, como en la administración pública y en gran parte de la sociedad.

En esas imputaciones aparecieron nuevas y viejas denuncias de desvío o malversación de fondos públicos; de grandes sumas de recursos no aplicados al rubro para el que fueron aprobados; de licitaciones no transparentadas; de adjudicaciones irregulares; de lavado de dinero personal o de dudosa procedencia, etc., etc. El tiempo que debió ser de reflexión para los ciudadanos, los candidatos y sus equipos lo llenaron con las mutuas acusaciones o defensas, sobre los conocidos o nuevos actos de corrupción.

Todo esto nos lleva a concluir que las principales propuestas de campaña se deberán referir no sólo a la amenaza de castigar a los culpables, sino también a la presentación de los planes y programas que aplicarían para lograr erradicar esas prácticas que tan graves daños causan a la Nación.

Si analizamos sólo uno de los últimos casos de corrupción que se refieren a las sumas millonarias que los gobernadores desviaron de los presupuestos estatales, nos viene a la mente la pobreza que existe en pueblos de sus estados. No tienen agua potable ni drenaje, les faltan caminos para conectarse con la más cercana carretera y sobre todo carecen de escuelas; las pocas que hay se encuentran en muy malas condiciones y la lejanía de las secundarias y preparatorias impide a la juventud asistir para prepararse debidamente. Sólo de imaginar lo que se hubiera podido hacer con esas sumas —aun cuando fuera en un solo pueblo— llena de indignación el daño a miles de personas, especialmente niños y jóvenes que nunca saldrán de su pobreza.

Éstos son los temas que ciudadanos y candidatos habrían de profundizar y analizar en las campañas, la gran desigualdad y pobreza que existe en la mitad de la población, la cual no se soluciona ni con el salario rosa, ni con dádivas o programas sociales; éstos deben ser transitorios, pero en México se han usado como políticas públicas permanentes; no han solucionado el problema de raíz y sí han enriquecido a algunos de sus operadores.

Se requiere descentralizar el desarrollo de la capital y de las grandes ciudades y compartir ese desarrollo con otros estados y pueblos dentro del mismo estado. Hay ejemplos exitosos en otros países; y eso es lo que esperamos que discutan los candidatos con la ciudadanía.

Y sobre el tema de la corrupción, como ha cambiado la escala de valores en las personas y en la sociedad y la honradez no es innata, la solución será el respeto al estado de derecho, tanto por el gobierno como por los ciudadanos. El Estado debe hacer realidad la división de poderes; el Ejecutivo no debe intervenir en las elecciones. Urge dar garantía plena al Poder Judicial, además es de vital importancia que el Tribunal del Control de la Constitucionalidad vigile en toda norma el respeto a la Constitución.

El derecho regula también las actividades de los particulares, los cuales deberán conocer las leyes y la autoridad habrá de vigilar su cumplimiento y aplicar las sanciones en caso de ser violadas. La impunidad es el mayor enemigo del estado de derecho. Éstos son temas importantes que deberían ser abordados por los candidatos en sus campañas.

Doctora en Ciencias Políticas

melenavicencio@hotmail.com

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