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Expertos de la UNAM desarrollan técnicas para mejorar ultrasonidos

Científicos realizan procesamiento matemático y computacional a las señales obtenidas del ultrasonido. Cuantifican diferencias en propiedades del tejido

Iván Rosado es uno de los especialistas que emplean el Laboratorio de Ultrasonido Médico del Instituto de Física de la UNAM.

En el recién creado Laboratorio de Ultrasonido Médico del Instituto de Física de la UNAM, Iván Rosado desarrolla técnicas de imagen cuantitativa con ultrasonido para obtener información que ayude a los radiólogos a reducir la subjetividad en la interpretación visual de una imagen médica.

Ahí se realizan líneas de investigación encaminadas a la detección de condiciones que generan un parto prematuro espontáneo (con efectos neurotóxicos de anestesia en recién nacidos) y al diagnóstico de lesiones de mama, benignas y malignas.

Para que un ultrasonido convencional tenga esos usos, se debe entender la física detrás del proceso de formación de una imagen médica, es decir, cómo interacciona el equipo médico con el tejido para obtener una respuesta de éste, explicó el científico.

“El equipo produce un estímulo (onda de ultrasonido) que interacciona con alguna propiedad física del tejido; esa interacción es diferente en un tejido sano y en uno enfermo, y eso, con entrenamiento y experiencia, se puede diferenciar visualmente. Por ejemplo, en una mamografía, una lesión puede aparecer más blanca que el tejido circundante”, expuso.

Pero es necesario ir más allá. “Nosotros aplicamos técnicas de procesamiento matemático y computacional a las señales que obtenemos del ultrasonido para cuantificar las diferencias en las propiedades físicas del tejido”.

El universitario utiliza el ultrasonido porque es una modalidad de imagen que no usa radiación ionizante, por lo que se considera segura a energías usadas para diagnóstico, además de ser más barata que otras, como la tomografía o resonancia magnética, y echa mano de longitudes de onda —o tamaño de las ondas de sonido que crean las imágenes— altamente sensibles a propiedades microscópicas de la estructura del tejido que, al modificarse, podrían señalar la aparición de una enfermedad.

En este caso, es necesario un equipo de ultrasonido convencional y la obtención de las señales no procesadas, “crudas”. De ahí, las señales son analizadas con la ayuda de un software especial. “Es más que nada procesamiento computacional”.

Esta técnica aún no se utiliza en clínica, para ello se debe comprobar que es exacta y precisa, que mide lo que debe, que lo hace sin variaciones importantes entre una medición y otra, y que es repetible y reproducible.

Ya desde su doctorado en la Universidad de Wisconsin, el científico trabajó en demostrar la exactitud y precisión de esta técnica, con la participación de otras instituciones educativas de Estados Unidos, como las universidades de Illinois y Iowa. “Probamos que aunque cada laboratorio tenía sus propias técnicas de procesamiento, podíamos cuantificar los mismos valores de un material dado”.

PARTOS PREMATUROS. Un proyecto en desarrollo, en colaboración con Wisconsin y el hospital Intermountain Health Care, en Utah, es la detección de condiciones que generen un parto prematuro espontáneo, una de las principales causas de muerte en menores de cinco años en el mundo y razón principal de efectos cardiovasculares y neurocognitivos a largo plazo.

 

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