Ciudad

La odisea de llegar a Tláhuac

Antes de encontrar el Bosque de Tláhuac, aún utilizando las aplicaciones de localización, llegar al sitio es una odisea. 

Al principio la gente que trataba de ayudarnos a llegar —a solicitud nuestra— nos mandó al Canal de los Aztecas. “La combi, la combi te lleva hasta allá”, nos dijo una señora justo en la terminal Tláhuac de la Línea 12.

Abordamos el transporte público y el chofer se ofreció a informarnos el sitio en el que tendríamos que bajar. No lo hizo y terminamos en Tulyehualco, después de más de una hora de camino.

“Hasta acá llegamos”, dijo el chofer.

—¿Y el canal?—se le preguntó.

—¿Cuál canal?, ése ya lo pasamos desde hace mucho. Ahora vete en ese camión al Metro y te subes a otro.

Así ocurrió. Una hora después nos subimos al camión con dirección a Bosques, Zapotitlán….

Una señora pregunta ante la insistencia de este reportero: ¿a qué parte de Bosques vas al faro, a los juegos o a la entrada principal?

—Al lago de Tláhuac, —se le dijo.

—Ah, a la entrada principal, por donde mataron al Ojos.

Y efectivamente, después de dos horas y media de viaje, llegamos al Bosque de Tláhuac, desolado y sin agua, pues una fuga terminó con todo.

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