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Tiger ha vuelto

Por fin, Tiger Woods sonrió. Había luchado durante todo el torneo, en especial durante esa última jornada del Valspar Championship, en Florida, que podía acabar con su primer título en cinco años. Pero no pudo dar el zarpazo final. Hambriento de un triunfo, en el hoyo 17 regaló uno de esos golpes que le han convertido en leyenda. Un putt de casi 15 metros que dibujó una sonrisa en su cara y que levantó un rugido en todo el campo. Esa era la señal. El Tigre había vuelto.

Aunque fue demasiado tarde, en el hoyo 18 no pudo igualar a Paul Casey, que ganó con 10 bajo par, por -9 de Tiger y Patrick Reed, y -8 de un gran Sergio García. Woods salió del torneo como si fuera el campeón. Fue colíder durante varios momentos junto a golfistas de altos vuelos, acabó como el único jugador que bajó del par (71) las cuatro jornadas (70, 68, 67 y 70), escaló 240 puestos en la clasificación mundial, del 388 al 148, y el segundo puesto fue su mejor resultado desde hace cinco años.

Ahora, Tiger Woods es feliz con jugar, ser competitivo otra vez. Tras cuatro operaciones de espalda, otras cuatro en la rodilla izquierda, una retirada por el escándalo de su adicción al sexo, un arresto por conducir drogado... la vida es otra para el mito. Woods ha estado en los infiernos, pero su legado de 14 grandes y, sobre todo, la revolución que supuso en su deporte, le han reservado un lugar en la historia del golf.

Tiger vio de cerca el retiro. Llegó a pensar que no volvería a jugar. En 2016 solo disputó un torneo. En 2017, tres. Este año comenzó con más calma. Su meta es ir poco a poco.

En el Valspar por muy poco no consiguió su primera victoria en 1,680 días, desde el WGC Bridgestone Invitational de 2013. Pero este Tiger es otro, Woods recuperó la confianza en el putt, y empieza a asomar un control de la bola, de las trayectorias y de las distancias como el que solía exhibir. Las piezas empiezan a encajar.

Nadie ha cubierto un hueco que es imposible de llenar. Hacía cinco años que Tiger no peleaba de verdad por el que sería el torneo número 80 de su carrera, a dos del récord de Sam Snead.

Hace unos días, Phil Mickelson ganó el WGC México, a los 47 años. Era su primera victoria desde hacía cinco, desde el Open Británico de 2013. Otro viejo rockero que se resiste a morir en un deporte en que los jóvenes pisan muy fuerte. Mickelson no ha dicho su última palabra. Tampoco Tiger.

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