Nació Sofome en 2013 que sólo hizo 4 operaciones

Julio Brito A.

Continuará, a decir de algún analista, las pesquisas respecto a la investigación de lavado de dinero del candidato por la coalición Por México al Frente, Ricardo Anaya. De acuerdo a los datos que obtuvimos resulta que la compra de la famosa bodega industrial se financió a través de una Sofome, que se llama Tesorem S.A de C.V. El detalle de esta empresa es que nació en 2013 y así durmió por un buen tiempo y en su vida sólo registra cuatro operaciones. Nunca se trabajó para otras empresas, única y exclusivamente para cuatro selectivas operaciones. Después volvió al sueño de los justos.

Durante la 81 convención y en el pleno se le pidió a Anaya que aclarara el tema, pero volvió a ser recurrente en su versión de que al Sr. Barreiro, lo único que le une es un fiesta y pelucas. Acto seguido se lanzó contra la Procuraduría con una serie de adjetivos de todos conocidos.

Por cierto,  que en el ambiente quedó un sabor muy amargo de la intervención de Andrés Manuel López Obrador de la coalición Haremos Historia. Causó expectación, de tal suerte que al igual que José Antonio Meade de la coalición Todos por México. Sin embargo, fue muy distinto. La exposición de AMLO no aportó nada, lugares comunes, cifras inexactas, asegurando que se tiene un gasto de 5 billones de pesos y de ahí el 20 por ciento es corrupción, misma que erradicarán y entonces tendrá más de un billón de pesos de pesos adicionales para obras sin necesidad de recurrir a contratar más deuda. No le han dicho que el 80 por ciento del presupuesto es para gastos del gobierno, como sueldos y prestaciones.

Las cosas se complicaron cuando quiso justificar el gasto de 8 mil millones de pesos para modernizar la refinería y producir gasolina. Fue paradógico, porque Anaya antes había pronosticado que en 2025 habrá un quiebre automotriz a los autos eléctricos, que se venderá más que los de gasolina. O sea, quedó en el ambiente el sentimiento de que será una inversión al caño.

El impulso, dijo AMLO será con base al mercado interno y no mostró ningún tipo de entusiasmo a ninguna reforma y menos al nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, que lo consideró como una obra faraónica y aseguro que con dos pistitas en las instalaciones militares de Santa Lucía era suficiente.

Aseguro que los actuales constructores y quienes han ganado licitaciones y hecho inversión no deben temer, porque seguirán teniendo obra, solo que en lugar de hacerla en Texcoco la hará en Santa Lucía. Así de sencillito.

La lucha contra la corrupción la ubicó en el plano de la moral. Aseguró que lo hará con el ejemplo, que él no roba y entonces sus colaboradores tampoco y aseguró que habrá recortes a los gastos de gobierno, pero a fondo. Y la seguridad, él mismo se hará cargo y recibirá un reporte de alto impacto todas las mañanas, para darle una solución de fondo.

Al final mucho ruido pocas nueces y una especie de desamparo, porque efectivamente AMLO no es un peligro para México, pero si un desastre.

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