Espectáculos

Depeche Mode en una noche de nostalgia y sintetizadores

La agrupación británica llega a México como parte de la gira The global spirit tour

Fue en octubre de 2009 cuando, por última vez, la banda inglesa Depeche Mode pisó tierras aztecas con el éxito de su disco Sounds of the universe, gracias a la gira Tour of the Universe. Nueve años más tarde regresa nuevamente con la promoción de un exitoso disco, el número decimocuarto en su trayectoria, el cual lleva por nombre Spirit, y con el que recorre el planeta con la gira The global spirit tour, misma que ha llegado a distintas demarcaciones desde el año pasado.

Ayer por la noche, el Foro Sol fue testigo del primer concierto que David Gahan, Andrew Fletcher y Martin Gore, pactaron para llevar a cabo en la Ciudad de México. Para continuar en otras ciudades de Latinoamérica, Estados Unidos, Canadá, Inglaterra y parte de Europa.

Antes de la tan esperada presentación, se reprodujo el tema “Revolution”, canción perteneciente  a la histórica banda británica The Beatles, con el que la pantalla central se llenó de colores psicodélicos que cautivaron al público durante un momento.

La banda mexicana Rey Pila fungió como la telonera de la noche, con un sonido adecuado para la ocasión, una fusión entre rock y synth pop que, con alrededor de 8 temas, logró preparar al público asistente para el espectáculo que le sucedería.

“Going backwards” fue el tema con el que arrancó la noche, segundo sencillo del nuevo álbum, con el cual la gente parecía hipnotizada y se contoneaba bajo su ritmo, de este material también interpretaron el primer sencillo “Where’s the revolution”, así como “Cover me”.

Spirit, se estrenó hace casi un año y de forma inmediata logró colocarse en las listas de Reino Unido y Estados Unidos como uno de los mejores álbumes recibidos por la crítica especializada y confirmando, una vez más, a Depeche Mode como “los padres del rock electrónico”, según el documental Historia del Rock de la BBC.

Y la noche continuó con “It’s no good”, sacado del noveno álbum de la banda, Ultra (1997), con el característico baile en círculos de Gahan. Le siguieron “Barrel of a gun”, tema mezclado con “The Message” de los estadunidenses Grandmaster Flash, así como  “Useless”, “Home” e “Insight”, este último interpretado por Martin Gore, acompañado por Gahan y un teclado; canciones con las que la banda inglesa hechizó a los presentes, desde los que abarrotaron la explanada hasta aquellos que, no menos eufóricos, contemplaron desde las gradas.

 “A pain that i’m used to”  del undécimo disco Playing the Angel (2005), fue interpretado en una versión remix de Jacques Lu Cont, al igual que “Precious”, acompañados por un trabajo de iluminación que los complementó a la perfección.

Una explosión de éxtasis se disparó justo cuando las primeras notas de “Enjoy the silence” comenzaron a sonar, una de las canciones emblemáticas de la banda y que pertenece a su séptimo álbum Violator, del que también sonó “World in my eyes”.

Del octavo material Songs of faith and devotion, interpretaron “In your room” y “Walking in my shoes”, para pasar al  tercer álbum  Construction time again (1983), del que tocaron únicamente “Everything counts”.

“Stripped” y “A question of time”, del álbum Black celebration (1986), fueron tocadas con maestría por un exaltado Gahan, que mostraba la lengua y bailaba a la menor provocación, y que no paró de agradecer al público en más de una ocasión.

Al llegar a la recta final, sonó “Never let me down again”, bajo el coro de miles de asistentes que iluminaron las gradas de verde, blanco y rojo. Luego tras una breve pausa, la banda regresó para dar paso a una versión acústica de su éxito “I want you now”, del sexto disco, Music for the Masses, publicado en 1987.

Pero no pudieron retirarse del escenario sin antes interpretar el clásico de los noventas “Personal Jesus”; tema que fue inspirado en el libro de Pricsilla Prestley titulado Elvis & Me, según una entrevista hecha a Martin Gore por la revista Spin, en 1990.

“Es una canción que trata sobre ser Jesús para alguien más, alguien que te da esperanza y atención. Es sobre cómo Elvis fue su hombre y su mentor, y cuán seguido eso pasa en las relaciones amorosas; cómo el corazón de todos es en cierta forma como un Dios. Jugamos con estas partes de una persona que son como Dios, pero las personas no son perfectas, y ese no es un punto de vista equilibrado de alguien” dice Gore.

Un cielo despejado despidió la noche, y pese al viento, el aroma a melancolía no se disipó del lugar. Aún queda una presentación por disfrutar el próximo martes 13 de marzo, en la que el Foro Sol será testigo del por qué Depeche Mode, es una de las bandas más icónicas que permanecen vigentes a través del tiempo.

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