Espectáculos

La defensa del dragón o la vida como una partida de ajedrez

Los tres hombres de los que habla el filme se refugian en la rutina y en la seguridad de sus mundos para no asumir sus derrotas.

El argumento parece comienzo de chiste: Eran tres amigos que viven en el centro de Bogotá. Un jugador de ajedrez que vive de las apuestas, un relojero que se rehúsa a cerrar su taller, y un homeópata español cuya vocación es el póker. Viven como refugiados en la seguridad de sus mundos. La vida les enseñará que nunca es demasiado tarde para arriesgarse.

Sin embargo, esta historia no es nada graciosa, es una reflexión sobre la amistad y una mirada melancólica al paso del tiempo y la dignidad. Lleva por título La defensa del dragón y se proyectó como parte de la competencia al Mejor Largometraje Iberoamericano del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG) y fue una de las grandes sorpresas del encuentro fílmico:

“Es una película que trata sobre las frustraciones y el miedo, sobre cómo una persona está obsesionada con el ajedrez porque tiene miedo a perder, y cómo eso repercute en su vida amorosa porque tiene el mismo miedo”, expresó el actor Gonzalo de Sagarminaga, en conferencia de prensa después de su estreno en el festival.

“La defensa del dragón es el nombre de una jugada de ajedrez. Y es que la película trata de cómo funciona la mente de un ajedrecista y lo frustrado que puede llegar a estar. La cinta va más allá de mostrar cómo es, del problema de relacionarse con sus amigos y las mujeres”, añadió.

Estos tres hombres de los que habla el filme se han refugiado en la rutina y en la seguridad de sus mundos para no tener que asumir sus derrotas esenciales. Pero llega un momento en que la realidad los confronta y tendrán que tomar decisiones que ponen en riesgo esa seguridad, decisiones aparentemente pequeñas pero que los obligarán a redefinir sus vidas.

Mientras Samuel entrena a su pupilo para el campeonato local y decide darse una oportunidad con una mujer, Joaquín intenta mantener a flote su taller en medio de la mentira que se ha vuelto su vida, y Marcos averigua por qué su hijo no le ha vuelto a mandar su pensión. Algo en la cotidianidad de estos hombres cambiará y entenderán que, en la vida como en el amor, nunca es tarde para arriesgarse a perder.

“Los personajes están inspirados en personas reales. Después de escribir el guion nos dimos cuenta cómo algunas cosas que nacieron como ficciones, eran situaciones que le pasaban a ajedrecistas reales”, añadió en su turno la directora del filme Natalia Santa.

Este filme colombiano formó parte de la más reciente edición del aclamado Festival de Cannes como parte de la Quincena de Realizadores.

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