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Futura primera mujer al frente de la CIA, acusada de torturas

Gina Haspel, hasta ahora número dos de la CIA, se convertirá próximamente en la primera mujer que dirige la agencia de inteligencia en sus 70 años de historia, tras suceder al actual director, Mike Pompeo, que a su vez reemplazará a Rex Tillerson como canciller de EU.

Haspel, que ejercía de mano derecha de Pompeo desde que fue nombrada subdirectora de la Agencia, cuenta con un perfil mucho más técnico que el de su ya exjefe, puesto que, a diferencia de Pompeo, a quien se le considera un personaje mucho más político, ella cuenta con una dilatada trayectoria en el mundo de la Inteligencia.

Desde que ingresó en la CIA en 1984, Haspel fue escalando posiciones, llegando a ostentar los cargos de subdirectora del Servicio Nacional Clandestino, tanto en el país como en el extranjero.

Su dedicación le valió numerosos reconocimientos a su trayectoria profesional, como la medalla de Inteligencia al Mérito Civil o el premio George H.W. Bush a la Excelencia en Labores de Contraterrorismo.

Ahora, el Senado deberá ratificar a Haspel, algo que no se presenta sencillo, puesto que su nombramiento fue recibido con recelo debido a su oscuro pasado, manchado por relatos de torturas.

Según medios de EU, Haspel fue la máxima responsable de una prisión secreta en Tailandia que abrió Washington poco después del 11-S. Allí fueron trasladados varios presuntos terroristas islamistas, que habrían sufrido multitud de torturas bajo su batuta.

Y según explicó la CNN, Haspel no sólo habría dirigido dichas torturas, como el ahogamiento simulado, sino que incluso habría participado en ellas. Además, Haspel ha sido acusada de haber eliminado todas las pruebas que estas prácticas inhumanas habrían dejado tras de sí.

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