Ayotzinapa. ¿Caso cerrado? - Juan Manuel Asai | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 13 de Marzo, 2018
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Ayotzinapa. ¿Caso cerrado?

Juan Manuel Asai

No hay plazo que no se cumpla, ni siquiera para el caso de los 43 alumnos de la normal de Ayotzinapa desaparecidos en Iguala, una noche de espanto de septiembre del 2014. Hay señales de que el gobierno podría cerrar la investigación dentro de poco tiempo.

Se trata del caso criminal de mayor impacto en un sexenio plagado de casos criminales de alto impacto. Ninguno como el de Ayotzinapa. Ha tenido un costo político altísimo, imposible de calcular, para el gobierno federal dentro y fuera del país. Esto a pesar de que los políticos implicados son, todos, del Partido de la Revolución Democrática.

Incluyo en la lista a Lázaro Mazón, hombre de confianza de López Obrador, quien apadrinó la llegada de José Luis Abarca a la alcaldía de Iguala. Se dice poco, para no molestar al tabasqueño, pero poco tiempo antes de los hechos, López Obrador destapó a Mazón como candidato de Morena para gobernador del estado de Guerrero.

No digo, para evitar confusiones, que ellos, Obrador y Mazón, tengan algo qué ver de manera directa en la tragedia, no hay indicios, pero han sido hábiles para eludir una evidente responsabilidad política al respaldar la carrera de Abarca que siempre estuvo bajo sospecha. Abarca y su esposa María de los Ángeles Pineda son perredistas y están detenidos por ser parte de la banda de matones. También es perredista el entonces gobernador del estado, Ángel Aguirre, que tenía, además, una relación estrecha con la señora Pineda.

Lo increíble, lo que nadie llegó a imaginar en ese momento, es que el PRD sea ahora escudero del PAN y que Morena encabece los sondeos de preferencias electorales, con amplio margen. Un eventual triunfo de este partido podría traer de regreso al escenario al señor Mazón. El que ha tenido que pagar la factura ha sido el gobierno federal que dilapidó en este caso mucho de su capital político, pues marcó un punto de inflexión para la administración Peña. Comenzaron entonces a multiplicarse las malas noticias. ¿Cómo pudo ocurrir algo así? Los operadores políticos del gobierno fallaron de manera drástica y la administración ha estado pagando los platos rotos, mientras que políticos perredistas implicados, como Zambrano y Aguirre, andan por ahí como si nada.

El caso Ayotzinapa emergió en un entorno de fragilidad institucional extrema en una región donde abundan los grupos armados. Es zona de cultivo y tráfico de amapola y mariguana, además de metales preciosos. La ejecución del Beltrán Leyva, a quien le decían El Jefe de Jefes en Cuernavaca, en un operativo de infantes de Marina con datos proporcionados por la DEA, ese episodio, provocó que el cártel de Sinaloa se fracturara en esa región en varios grupos antagónicos. Uno de esos grupos, denominado Guerreros Unidos, se asentó en Iguala, con la anuencia y complicidad de las autoridades locales, incluido el cuerpo de policía en pleno. Un grupo rival, Los Rojos, se estableció en Chilpancingo y sostenía con Guerreros Unidos una lucha a muerte.

En este contexto, un grupo de normalistas de Ayotzinapa se apareció en Iguala, justo el día en que la señora Pineda rendía su informe como presidenta del DIF local. La policía local detuvo a los normalistas y se los entregó a los Guerreros Unidos, suponiendo que eran parte de una movilización ordenada por Los Rojos. El resto es una historia de terror inenarrable, que al parecer podría recibir un cerrojazo jurídico pronto, ya que casi todos los involucrados han sido detenidos. Lo cierto es que, sin los cuerpos, el caso quedará abierto sin límite de tiempo.


jasaicamacho@yahoo.com
@soycamachojuan

 

 

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