Empresarios anti-AMLO - Juan Manuel Asai | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 15 de Marzo, 2018
Empresarios anti-AMLO | La Crónica de Hoy

Empresarios anti-AMLO

Juan Manuel Asai

Con la novedad de que López Obrador perdió de un plumazo, en una sentada, la confianza del sector privado o de una parte importante de él.

Lo consiguió él solo, sin ayuda de nadie, durante la pasada convención bancaria. Los asesores que han intentado con relativo éxito vender la idea de que no hay nada qué temer, pienso en Alfonso Romo, de seguro hicieron un mega entripado, lo que contrasta con actitud de AMLO que está más relajado que nunca, diciendo sus extraños chistoretes, echando novio con Beatriz y moviéndose por el país como si de verdad fuera cierto que tiene más de 15 puntos de ventaja. ¿Los tiene?

¿Qué ocurrió en Acapulco? López Obrador llegó con cara de pocos amigos, se tumbó en un sillón y comenzó a decir justo lo que los banqueros no querían escuchar. Los foquitos de alerta se prendieron. Los señores del dinero más renuentes comenzaron a decir: “Ya ven, se los dije”. A partir de ese día en las oficinas principales de los organismos del sector privado en el país pasaron del susto a la acción.

Dejaron atrás el discreto silencio. Comenzaron a levantar la voz. Emitieron el mensaje de que sin importar quien resulte ganador de la jornada electoral del primer domingo de julio, México debe seguir la ruta de la apertura que ha fortalecido a la economía mexicana.

Los empresarios dieron ayer otro paso para posicionar su mensaje: publicaron un desplegado en diversos periódicos en el que dejan claro su posición con respecto a temas torales con los que no coinciden con López Obrador.

Dicen, por ejemplo, que los candidatos deben dar continuidad a proyectos de infraestructura estratégicos, como el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México que el tabasqueño considera faraónico e innecesario, al grado de que ahí mismo les dijo que lo mejor era la actividad de la base militar de Santa Lucía.

A lo que los empresarios respondieron diciendo que el futuro del país debe enfrentarse con propuestas precisas no sólo con buenas intenciones.

Los empresarios le tienen pavor a la inestabilidad. Lo que más les asusta es no saber a qué atenerse, no tener reglas claras y depender del talante de un señor que un día puede estar de buenas, perdonando a todo el mundo, y otra día de malas, mandando al diablo a las instituciones.

Los empresarios están otra vez en contra del Peje. Se lo ganó él solito. Ya antes lo estuvieron. En otro tiempo su blanco principal eran los dueños de Televisa y de TV Azteca. Todavía retumba por ahí una reunión en casa de uno de ellos en Valle de Bravo que concluyó de la peor manera posible. AMLO confiado como los priistas del viejo régimen en la fuerza del Estado, que es un ogro a veces filantrópico a veces violento, no calibró el enojo de los empresarios que movieron cielo, mar y tierra para reducir la amplia ventaja del tabasqueño en los sondeos y conseguir, el día de la elección, arribarle el triunfo haiga sido como haiga sido.

El desplegado está firmado por el CCE, Concamin, Concanaco, Servitur, Canacintra y Antad, entre otros. Los directivos, dueños o principales accionistas de las empresas son un puñado de personas, pero tienen la capacidad, hablo de dinero y relaciones, para hacer que las cosas ocurran. Incluso pueden reducir grandes ventajas políticas. Tienen capacidad para defender legítimamente sus intereses.

¿Qué necesidad tenía López Obrador de ponerlos en guardia y acicatearlos para movilizarse? Ninguna necesidad, pero anda muy sobrado como si fuera cierto lo de los más de 15 puntos de ventaja. ¿Los tiene?

Lo cierto es que las encuestas no gozan de la mejor reputación posible, pero los directivos de las casas encuestadoras son genios de la mercadotecnia. Se venden a sí mismos como si fueran alguno de los libros de los profetas cuando muchas veces han resultado una llamarada de petate. En el pasado, cuando han quedado en evidencias sus errores, guardan un discreto silencio por unas semanas y después vuelven a la carga. Todo mundo sabe que hay encuestas con taxímetro, hechas a gusto del que paga, pero también hay otras que tratan ser científicas pero resultan piratas. Acaso la voluntad ciudadana es hoy mucho más difícil de medir, pues los nuevos ciudadanos construyen sus ideas políticas en de una manera diferente.

¿Pueden cambiar de manera drástica las preferencias electorales? La respuesta es que sí, desde luego. No es sencillo pero ha pasado. En el actual proceso puede haber cambios drásticos en las condiciones de la competencia. Por ejemplo que uno de los candidatos, pienso en Ricardo Anaya, salga de la contienda por problemas con la ley, por ejemplo que se descubra que lava dinero mal habido. La irrupción de los candidatos independientes es otro factor. Si entra Margarita Zavala las cosas cambiarán y si lo hace el Jaguar también. No creo que López Obrador caiga de manera estrepitosa, pero se puede apostar que dejará de crecer y que puede perder impulso por acusaciones en su contra o en contra de alguien de su entorno, por ejemplo, sus parientes.

En la era de las redes sociales las fidelidades no son las mismas. El que era figura indiscutible puede caer en desgracia y encumbrar a alguien que casi no pintaba. Lo que me parece una constante son las ganas de participar de los ciudadanos, que a pesar de los pesares quieren votar, que su voto cuente y formar un gobierno como ellos, los ciudadanos, quieran.


jasaicamacho@yahoo.com
@soycamachojuan

Imprimir

Comentarios