C.c.p. Miguel Ángel Mancera Aguayo Jefe de Gobierno del Distrito Federal

Arturo Maximiliano García

Su candidatura como senador por la vía de representación proporcional sigue en el aire, esto independientemente de que aparezca en la lista plurinominal al Senado por parte del Frente por México, que aún no sería la última palabra jurídicamente hablando. Es un hecho que su posición será impugnada y que podría determinarse que está encuadrada en la prohibición establecida en la Constitución para los gobernadores y jefe de gobierno de postularse para cargos legislativos inmediatamente al término de su periodo. Sin embargo, Usted ha mandado el mensaje que no es indispensable su postulación al Senado, sino la garantía de que se conformará un gobierno de coalición. Esto jamás sucederá y razones hay varias para ello, mismas que se encuentran también en la Constitución.

Quizá muchos se preguntan por qué en el México donde ya existe la reelección legislativa y de presidentes municipales, subiste una prohibición para que los ejecutivos estatales puedan ser postulados a cargos legislativos recién acabado su mandato. La razón no está clara, aunque el argumento común es que de alguna manera pudieran influir en la elección donde a su vez está en juego su próximo cargo, pero, repito, estamos en el México donde la mayoría de los cargos públicos pueden reelegirse o brincar a otros cargos sin restricción.

Para Usted, después de que se le escapó la candidatura presidencial, no se ve un camino del todo claro para su permanencia o incluso sobrevivencia política. Corre hoy el riesgo que le pase lo que a su antecesor Marcelo Ebrard, que al quedar sin una posición política se diluyó y quedó muy vulnerable a los ataques al balance de su administración.  De no poder ir a un escaño en el Senado todo estaría pendiendo de que el Frente por México se alzara con la victoria y a partir de ahí esperar a ser tomado en cuenta para algún cargo sin que exista la certeza de que así será o, en su caso, si sería una posición atractiva o de verdadera influencia política, como sin duda Usted pretende.

La condición de dejar por escrito que el Frente por México conformará un gobierno de coalición en los términos que ya lo prevé la Constitución sería un suicidio en términos de gobernabilidad para ese potencial gobierno que, aunque haya surgido de una coalición PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, quedaría a expensas de otros partidos que no sólo no integraron esa alianza política, sino con quienes han ya intercambiado todo tipo de ataques y que vendrán muchos más, cada vez más fuertes, cada vez más personales.

Un gobierno de coalición tendría que pasar por la ratificación del Senado todos los nombramientos de secretarios, salvo el de la Defensa y la Marina. Al día de hoy parecería que la cámara alta podría tener una importante presencia de Morena y seguramente junto con las primeras minorías del PRI y sus propias plurinominales podrían hacer un frente que obligara a ese gobierno de coalición a negociar posiciones o simplemente trabaría los nombramientos.

El gobierno de coalición además resta poder al atractivo régimen presidencial mexicano que combinado con la incertidumbre que provoca precisamente las ratificaciones del propio Senado, no parece la fórmula más atractiva para la potencial victoria del Frente por México. No será, Don Miguel Ángel, el gobierno de coalición la opción, por lo que quedará a expensas de los acuerdos y de su cumplimiento.

 

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