En México es un reto ser emprendedor, más si eres mujer, dice Grecia Fuentes | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 17 de Marzo, 2018

En México es un reto ser emprendedor, más si eres mujer, dice Grecia Fuentes

Nuestros científicos. La científica desarrolló, fabrica y comercializa una harina extraída del camote amarillo para combatir la desnutrición. Tiene en marcha otro proyecto que permite obtener suplementos alimenticios con proteínas a partir del aprovechamiento de desechos agrícolas que son transformados por microorganismos cultivados en laboratorio

En México es un reto ser emprendedor, más si eres mujer, dice Grecia Fuentes | La Crónica de Hoy
Madre de familia, investigadora y emprendedora, Grecia Fuentes Ponce fundó la empresa de harinas nutrimentales ALNUBIO.

Su vocación por el estudio nació alrededor de los cinco años de edad, cuando su mamá la sentaba en una silla para enseñarle a leer, en la tlapalería que era el negocio familiar, en Valle de Chalco, Estado de México. Luego le apasionó mirar y entender cómo cambia la materia, cuando recibió de regalo un laboratorio de juguete de la marca Mi Alegría, con el cual hacía “mezclas” o reacciones que “sacaban chispitas”.

Hoy, la  maestra en Ciencias y doctorante en Biotecnología, Laura Grecia Fuentes Ponce, hace investigación en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), está vinculada al Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y ha fundado una empresa de base tecnológica llamada ALNUBIO, que fabrica dos tipos de harinas contra la desnutrición, basadas en biotecnología.

Gracias a sus conocimientos, capacidad para generar equipos y disposición a correr riesgos, Grecia Fuentes ha logrado desarrollar, fabricar y comercializar  una harina extraída del camote amarillo a la que llamó Camorina.

Además, Fuentes Ponce tiene en marcha otro proyecto que permite obtener suplementos alimenticios con proteínas, a partir del aprovechamiento de desechos agrícolas que son transformados por microorganismos cultivados en laboratorio. Este segundo proyecto de llama Granjas Moleculares o Molecular Farming y fue seleccionado para representar a la UAM y a México en la competencia internacional de empresas de base tecnológica Hult Prize 2018.

Este proyecto tiene tres dimensiones: científica, empresarial y social. La científica consiste en el trabajo de modificar genéticamente microorganismos para dotarles de capacidad para transformar materia orgánica agrícola en proteína de consumo humano. El aspecto económico consiste en el uso de esos microorgnismos para establecer granjas caseras, de traspatio que produzcan proteína y las concentren en centros de acopio para venta a través de una empresa. Y el punto de vista social consiste en el planteamiento de que las granjas moleculares sean manejadas principalmente por madres de familia en comunidades rurales o urbanas de escasos recursos.

A sus 30 años de edad, Grecia Fuentes es madre de  un bebé de 8 meses y esposa de otro científico emprendedor, el físico Antonio Marcelo Juárez Reyes, del Instituto de Ciencias Físicas de la UNAM, quien creó una empresa de alta tecnología en instrumentación llamada Detectores Moleculares Aplicados a la Industria.

En ambos casos, es una historia de científicos que no se conforman con publicar reportes en revistas científicas internacionales sino que piensan que, si en México no se crean nuevos empleos para científicos, es necesario crearlos con emprendedurismo.

“Decidí ser emprendedora porque me di cuenta que, como empleada, no importaba cuánto hubiera estudiado iba a depender siempre de salarios, que en México son muy bajos. Eso lo entiendo perfectamente ahora que formamos una empresa porque para que tengas un solo trabajador, la empresa requiere generar mucho valor o mucho ingreso para que así puedas asegurar el pago al trabajador o trabajadores y cuando baja el valor de lo que estás generando no puedes sostener mucho tiempo a los trabajadores y entonces vienen los recortes”, comenta en entrevista con Crónica la científica mexicana, cuya carrera raíz es Ingeniería Bioquímica de la UAM-Unidad Iztapalapa.

“Yo decidí hacer investigación, pero también generar una empresa de base tecnológica porque esa era la forma de crecer más, aunque también arriesgar más. Sé que en este camino tendré que vivir muchas alegrías y muchos fracasos, pero al formar una pequeña empresa puedo hacer tres cosas que siempre he soñado: 1) Ayudar al país con algunas soluciones que salen de la ciencia; 2) Crear empleos para otros científicos jóvenes, y 3) Ganar lo suficiente para vivir bien, que mi familia viva bien, comer bien e incluso viajar”, añade la joven científica mexicana.

ESTUDIO Y TRANSFORMACIÓN. “Desde muy niña me apasionaron las reacciones químicas en general, pero en particular me interesaba la química de los alimentos. Desde que me regalaron mi juego de química Mi Alegría, como a los ocho años de edad. Cuando entré a la UAM primero entré a la carrera de Ingeniería en Alimentos, pero después, en el tronco común de la carrera, conocí Ingeniería Bioquímica y me pareció más retador, con más matemáticas y químicas analíticas. Opté por ese camino y, a la vuelta de los años, volví a la química de alimentos, pero ya con biotecnología”, indica Grecia Fuentes, quien agradece a sus padres haber insistido y presionado tanto para que estudiara.

“Creo que todo lo que tengo es gracias a que estudié. De los estudios no sólo he tenido trabajo y oportunidad de viajar, también de aquí conocí a amigos, socios y a mi esposo. Cuando era niña en Valle de Chalco, mi mamá nos insistía mucho a mí y a mis hermanas que debíamos estudiar para salir de la pobreza y para no ser como los demás. A mi mamá le preocupaba que fuéramos a ser una adolescentes embarazadas a los 15 años y afortunadamente las tres hijas logramos una carrera: la mayor, Kenia, es profesora, yo bioquímica y la menor, Francia, es médico-veterinaria”, indica Grecia, hija de María Elena Ponce Benítez e Israel Fuentes Vargas.

“En México es un reto ser emprendedor, pero es mucho más ser emprendedora porque todavía hay mucho machismo en muchas áreas clave para abrir una empresa, por ejemplo en los fondos de inversión donde son muy conservadores para invertir dinero si un proyecto es encabezado por  una mujer y siempre quieren recuperación rápida de su capital. Afortunadamente la confianza se construye con resultados y con el tiempo y es lo que estamos haciendo con los inversionistas. Además, ya aprendimos a buscar inversiones fuera de México donde ven a este país como un lugar de cerebros creativos”, señala Grecia Fuentes, a quien se le pregunta si siente que su nombre “Grecia” fue un factor que influyó en su carrera y forma de vivir.

“Yo creo que sí. Mi nombre, Grecia, tiene una carga que siempre me hizo querer empaparme de conocimiento. Quizá eso hizo que, desde niña, siempre me quería distinguir de los demás”, concluyó.

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