La tremenda Corte - Manuel Gómez Granados | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Domingo 18 de Marzo, 2018
La tremenda Corte | La Crónica de Hoy

La tremenda Corte

Manuel Gómez Granados

Marzo le gustó a la Suprema Corte de Justicia de la Nación para regalarnos uno de sus fallos más controversiales, difíciles de interpretar y potencialmente dañinos de su historia. Es el fallo que autoriza a las policías y fuerzas armadas en funciones de policías del país a realizar revisiones sin que medie la orden de un juez para realizarlas. Afortunadamente, la decisión no fue unánime, los ministros Arturo Zaldívar y José Ramón Cossío, se manifestaron en contra de avalar las reformas al Código Nacional de Procedimientos Penales (CNPP) con argumentos sólidos que el resto de los ministros, por razones difíciles de comprender, simplemente desestimaron.

Además de los ministros Zaldívar y Cossío, es necesario reconocer también a la Comisión Nacional para los Derechos Humanos y el Instituto Nacional de Acceso a la Información, que fueron los que originalmente promovieron la acción de inconstitucionalidad que, lamentablemente, rechazó la Suprema Corte. Ello hará posible que aumente el número de arrestos arbitrarios y quizás, incluso, de ejecuciones como la que ocurrió recientemente en Río Blanco, Veracruz, donde dos niñas de 14 y 16 años, Grecia y Nefertiti, respectivamente, habrían sido ejecutadas por policías de ese estado. Los policías alegan que eran delincuentes, encontradas en flagrancia y por eso se justificó asesinarlas.

La situación promete elevar el número de quejas contra las policías y las secretarías de la Defensa Nacional y de la Marina. A pesar de ello, la mayoría de la Suprema Corte falló a favor de la redacción del CNPP y ahora empezaremos a ver los efectos. Por lo pronto, como para curarse en salud, la Corte hizo circular la noche del miércoles 14 de los corrientes un boletín de prensa en el que señalan que “las policías deben tener una sospecha razonable”, además de que la persona a la que se someta a revisión coincida “con las características denunciadas”, todo lo cual puede parecer justo y bueno, pero choca con la realidad, que nos habla de policías mal capacitadas, mal pagadas, corruptas y propensas al efectismo para cerrar rápidamente casos sin resolver los problemas de fondo.

Entre los problemas que señalan a nuestros sistemas de seguridad pública y justicia es que se depende excesivamente de lo que ocurre en flagrancia. Se hace poco trabajo de investigación y, el que se hace, suele estar marcado por severos errores y prejuicios. Uno de los casos en los que se manifestarán esos prejuicios es—con toda seguridad—el de las personas que, por la razón que sea, deciden tatuarse alguna porción de sus cuerpos. Dado que algún número de criminales se tatúan, la policía podrá alegar que, si una persona tiene un tatuaje, eso les da razón para detenerla. Y si eso fuera todo, no habría problema. El problema es la larguísima tradición de nuestras policías de, por ejemplo, sembrar evidencia.

La situación apunta a convertirse en un verdadero tiro por la culata para la mayoría de los ministros de la Corte que desestimaron las críticas de Cossío (ver http://bit.ly/CossioSNPPFeb2018) y Zaldívar (ver http://youtu.be/2lsI9pbvS18). Lo primero que se puede advertir en el horizonte es un mayor número de quejas ante la CNDH y los 32 organismos correspondientes. También es previsible que las cargas de trabajo aumenten para los jueces de control, que serán quienes deberán resolver, en primera instancia, las quejas que genere el proceder de las policías. México no necesita este tipo de medidas. Se necesita una policía que investigue con medios científicos, que los hay; no que proceda por medio de corazonadas que abren la puerta a mayor corrupción y abusos de poder de los que ya padecemos.

manuelggranados@gmail.com

 

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