¿Por qué el INAI?

Javier Santiago Castillo

Cuando se ha transitado por responsabilidades relevantes en el ámbito público y se aspira a volver a ocupar un nuevo espacio institucional, es mi convicción que debemos exponer abiertamente nuestras razones. Los servidores del Estado estamos expuestos obligadamente al juicio público por las acciones realizadas en el tiempo de nuestro encargo. Es por ello que hoy expongo mis motivos para aspirar a ser Comisionado del Instituto de Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI)

La transparencia en la gestión pública ha sido uno de los elementos básicos para la consolidación de las democracias contemporáneas. Nuestro país no ha sido la excepción. El camino ha sido largo desde la Reforma constitucional de 1977, pasando por la expedición de la primera ley y la creación del IFAI, en 2002, hasta las reformas constitucionales y legales de 2014, que convirtieron a la transparencia en un sistema nacional y en parte del engranaje de combate a la corrupción. Y todavía faltan senderos que transitar.

Dicho lo anterior mi actividad profesional como profesor universitario —desde 1990 en la Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa (UAM-I)— y en el ámbito electoral institucional, a lo largo de más de una década, se dieron en el contexto del proceso de cambio político en el país. En ambos casos mi participación tuvo como objetivo contribuir a la transformación democrática del país.

Como académico, mi postura ha sido crítica, buscando realizar propuestas de transformación, sobre todo como resultado de mi trabajo de investigador en materia electoral. En el proceso de transformación política de la Nación, la transparencia no ha sido un tema distante de la materia electoral, dada la necesidad sistémica de generar confianza en el plano electoral y sus instituciones.

En la UAM-I un grupo de profesores fundamos —en el año de 1991— el Centro de Estadística y Documentación Electoral (CEDE), con el fin de recabar la información sobre resultados electorales federales y locales para que pudieran ser consultados por la comunidad académica nacional e internacional, militantes de partidos políticos o cualquier persona interesada en el tema. Sobra decir que en ese tiempo prevalecía una opacidad prácticamente absoluta del quehacer gubernamental. El ámbito electoral era de los más sombríos.

En el año de 2009 el Centro se transformó en Laboratorio de Docencia e Investigación, cambió de nombre a Centro de Estudios de la Democracia y Elecciones, y amplió su campo de acción al iniciar el trabajo de recopilar información periodística de los institutos electorales federal y de las entidades federativas, así como tribunales electorales federal y locales. Dicha actividad incluyó el seguimiento informativo de los congresos federal y locales. La ampliación y diversificación de las actividades se realizaron con el mismo objetivo de poner a disposición de las personas interesadas la información de esos ámbitos de la actividad pública de una forma sistematizada.

Hay quienes no tienen presente que el ámbito institucional en el que la transparencia dio unos primeros pasos balbuceantes fue el electoral. Toda la información de los asuntos tratados en los consejos de los institutos electorales era y es pública, aunque es necesario asumir que no existían procedimientos que permitieran la consulta expedita de la documentación.

En el ámbito institucional, tuve la fortuna de participar en la generación fundadora de cuatro instituciones: Fui consejero electoral distrital del naciente Instituto Federal Electoral, en 1991 y 1994. Para 1999, fui designado Consejero Presidente del recién creado Instituto Electoral del Distrito Federal; en esa calidad, fungí como representante ante el Pleno del Consejo de Información Pública del Distrito Federal, acompañando y promoviendo su creación y primeras tareas por la transparencia durante más de dos años. Finalmente, me ­desempeñé como Consejero Electoral (2014-2017) del recientemente transformado Instituto Nacional Electoral, en el que integré el Grupo de Trabajo de Transparencia (2016-2017) y presidí el Comité de Protección de Datos Personales (2016-2017). En todos esos ámbitos y a lo largo de ese periodo fui un impulsor de la transparencia, convencido de que es un tema fundamental para el desarrollo democrático del país.

Respecto a mis actividades académicas relacionadas con la materia destacan: 1. Miembro del Comité Editorial del Instituto de Transparencia y Acceso a la Información Pública del Distrito Federal (2009); 2. Coordinador del curso “Rendición de Cuentas, Transparencia y Derecho de Acceso a la Información Pública” (2007); 3. Coordinador del curso “Rendición de Cuentas, Transparencia y Derecho de Acceso a la Información Pública” (2008); 4. Coordinador del Curso “Democracia, Transparencia y Partidos Políticos”, en convenio con InfoDF-IFE-UAM Iztapalapa (2010); 5. Coordinador del Diplomado “Democracia, Transparencia y Partidos Políticos”, en convenio con InfoDF-IFE-UAM Iztapalapa (2011); 6. Coordinador del Diplomado “Democracia, Transparencia y Partidos Políticos”, en convenio con Infodf-IFE-IFAI-IEDF-UAM Iztapalapa (2013-2014); 7. Artículo “Transparencia y partidos políticos. Estados Unidos-México”. Revista Mexicana de Estudios Electorales de la SOMEE, 2013.

Aunado a las actividades anteriormente señaladas debo mencionar que mi paso por órganos colegiados de distinta índole y dimensión —como son el Consejo Académico de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa y el Colegio Académico, máximo órgano de dirección de la Universidad Autónoma Metropolitana, El Consejo del Distrito 36, del otrora IFE, la presidencia del Instituto Electoral del Distrito Federal y Consejero Electoral del Consejo General del Instituto Nacional Electoral— me han proporcionado experiencia en el manejo de conflictos y la construcción de acuerdos institucionales.

Además, es pública mi militancia. En algún tiempo desde tres partidos y en las últimas algo más de dos décadas fuera de ellos. Pero siempre, siempre buscando la transformación para bien del país.

Este breve relato ha tenido la finalidad de mostrar que, en la vida política, parafraseando al poeta Gabriel Celaya, hay que tomar partido, partido hasta mancharse. Soy lo que he sido, desde hace décadas un militante comprometido con la transformación de nuestro país, como militante de partido, como profesor universitario, como servidor público y como un ciudadano de a pie. Con aciertos y errores, indudablemente, pero siempre intentando contribuir a mejorar las instituciones por las que he caminado.

Considero que mi experiencia en órganos colegiados y en actividades académicas e institucionales relacionadas con la transparencia me han proporcionado herramientas prácticas y teóricas que me permitirían desempeñar con eficiencia, eficacia y actitud prodemocrática el cargo de comisionado del Instituto Nacional de Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales. Éstas son mis razones.

Consejero Electoral del INE/

Profesor UAM-I

@jsc_santiago

www.javiersantiagocastillo.com

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