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Lo arropa plana completa del PRI, PVEM y Panal en su registro

José Antonio Meade fue acompañado por gobernadores, dirigentes y coordinadores de la coalición, así como por su esposa, Juana Cuevas, y su hija.

Esta vez llegaron todos. Hasta los que estaban ausentes como el gobernador de Chiapas, Manuel Velasco, que en esta ocasión sí se sumó a los 14 mandatarios del PRI que acudieron al INE para arropar a su abanderado presidencial, José Antonio Meade, en un intento por mostrar músculo y alistarse para la “madre de todas las batallas”, que arranca este 30 de marzo con las campañas rumbo a los comicios del 1 de julio, cuando se definirá si el tricolor mantiene o no la Presidencia de la República.

No bien había concluido su discurso cuando gobernadores, dirigentes, y coordinadores del PRI, PVEM y Panal subieron de inmediato al templete para arroparlo, abrazarlo, saludarlo y hacer patente su apoyo de cara a lo que viene.

Atrás quedaron los rounds de sombra y las intercampañas para dar paso a esa vieja maquinaria que los priistas empezaron desempolvar y aceitar para lo que se ofrezca en los próximos tres meses, en los buscarán remontar encuestas y acercarse al primer lugar.

Arlequines en zancos amenizaban desde muy temprano  el evento de solicitud de registro de Meade como candidato presidencial. Las  tradicionales matracas, mantas, porras de sectores que agitaban en todo lo alto cientos de banderines identificando a sus respectivos partidos y sectores hicieron su aparición en un evento donde Meade  esbozaba una gran sonrisa y trataba de arengar a los contingentes del PRI, PVEM y Panal que acudieron al INE.

“¿Cómo queremos a México?” preguntó un José Antonio Meade  visiblemente emocionado y más dueño del escenario que semanas atrás.

“¡M-é-x-i-c-o  c-h-i-n-g-ó-n, ¡M-é-x-i-c-o  c-h-i-n-g-ó-n, ¡M-é-x-i-c-o  c-h-i-n-g-ó-n”, se  escuchó un coro unísono que repitió la frase hasta 10 veces seguidas.

Si bien se abstuvo de acompañar el coro, una  franca sonrisa se dibujó en el rostro de Meade, quien puño en alto acompañaba esa  frase que poco a poco se convierte en su grito de batalla electoral.

“Ésta es una elección fundamental, una elección en la que el país define su destino. Esta elección definirá nuestro presente y nuestro futuro, nuestras vidas y las de nuestros hijos. Por eso estamos aquí todos los que integramos esta coalición; contendemos para garantizarle a nuestro país un mejor destino”, advertía.

Atronaron las matracas y ondearon los banderines. “¡Vamos a ganar, vamos a ganar!”, retumbó en la explanada del INE.

“¡Yo mero, con el apoyo de ustedes meros, vamos a llevar a esta coalición al triunfo el 1 de julio!”, se engallaba Meade.

LLEGARON LOS AUSENTES. Arriba en el templete, los gobernadores priistas se entusiasmaban. El gobernador del Estado de México era de los más entusiastas. Puño en alto, se sumaba al coro al igual que el de Chiapas, Manuel Velasco, a quien no se le observaba desde hacía tiempo en los eventos de Meade.

En realidad todos ellos, hasta la de Sonora, Claudia Pavlovich, arengaban puño en alto al unísono el clásico “Sí se puede, sí se puede”.

Otro que andaba ausente pero ayer hizo acto de presencia fue el excandidato presidencial en el 2006, Roberto Madrazo, quien acompañó a Meade a solicitar su registro.

Fue una mañana plagada de mensajes políticos en la que el gobernador de Chiapas, Manuel Velasco acaparó miradas. Llegó al vestíbulo del INE con el candidato del PRI a la gubernatura de esa entidad, Roberto Albores Gleason, pero cabe recordar que allá se rompió la alianza PRI-PVEM, con lo cual el tricolor tiene su propio candidato.

Un Velasco que se notaba alejado de las filas tricolores pero que ayer se abrazaba efusivamente con el gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo, con su antecesor, Eruviel Ávila.

Una mañana que fue el preámbulo de la batalla que se perfila, donde no se dará ni pedirá cuartel y donde se espera remontar las encuestas  de cara al 1 de julio.

“Ofrezco mi entrega total a México…”, aseguraba un Meade con brazos extendidos, consciente de que llegó la hora de la verdad.

 

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