Hombres de verdad - Fernando de las Fuentes | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 19 de Marzo, 2018
Hombres de verdad | La Crónica de Hoy

Hombres de verdad

Fernando de las Fuentes

Todo aprendizaje tiene una base emocional

Platón

Señora, señorita, si usted cree que su pareja es un insensible, tiene razón y está equivocada a la vez. Hoy le voy a revelar el gran misterio: no existe un solo momento del día en que estemos libres de emociones, ni hombres ni mujeres, solo que no estamos conscientes de ello, y los hombres, en particular, ni siquiera podemos identificar la mayoría de ellas, porque hemos sido histórica e infructuosamente educados para no sentirlas, especialmente las que nos hacen sentir vulnerables.

Hoy en día muchos hombres muestran vulnerabilidad y no sienten comprometida su virilidad, lamentablemente la mayoría continúa parapetado detrás de una máscara de insensibilidad, lo cual aumenta su estrés emocional y físico, pues las emociones no pueden dejar de ser sentidas y, en tanto no son identificadas y canalizadas adecuadamente, se vuelven una bomba de tiempo que al explotar daña la salud física y las relaciones de cualquier tipo, causando sufrimiento, miedo creciente e ira.

Hay muchos seres humanos enojados porque no pueden manejar sus emociones, pero ciertamente hay más hombres que mujeres. Para ellas son naturales la compasión, la ternura, la tristeza y todos los sentimientos que suavizan por dentro. Para nosotros son aterradores, porque la vulnerabilidad es considerada debilidad, fragilidad; en resumen: “falta de hombría”.

Desafortunadamente, cuando bloqueamos este tipo de emociones, bloqueamos todas las de carácter positivo, que son las que permiten conectar profundamente con la vida.

Hombres y mujeres somos afortunada y ciertamente diferentes, complementarios, pero más parecidos de lo que creemos. Sentimos igual, solo que no lo manejamos igual. Las mujeres lo hacen mejor, para ser honestos, pues tienen socialmente permitido sentir abiertamente y expresarlo; por tanto, les es más fácil identificar lo que sienten.

Ambos, no obstante –en la mayoría de los casos, por supuesto--, tenemos aún una deficiente habilidad de gestión psicoemocional. La inteligencia o alquimia emocional es relativamente nueva en el mundo como objetivo accesible y hasta obligado para todo aquel que quiera seguridad, felicidad y tranquilidad en su vida.

El trabajo de autoexploración como una forma de desarrollo sano a nivel personal dejó muy atrás el concepto de autoconocimiento como un camino puramente espiritual.  El que más hombres que mujeres lo rechacen no se debe a su racionalidad, sino a su temor, porque tienen que luchar contra el condicionamiento que hay en su cerebro, producto de miles de años de entrenamiento sobre una malentendida masculinidad, útil para la sobrevivencia, pero no para la vida plena.

Los hombres tenemos que luchar además contra nuestra naturaleza hipersensible. Sí, sueña descabellado, pero se ha comprobado científicamente que somos más reactivos emocionalmente que las mujeres y más expresivos desde pequeños. Los bebés varones se sienten más afligidos con mucha mayor facilidad que las niñas y lloran más pronto y más frecuentemente que ellas.

Y toda esa capacidad de sentir es la que debemos enterrar bajo las toneladas del peso de un paradigma que ha regido durante milenios a la humanidad. Cada varón recibe el mismo mensaje: “no reconozcas tu dolor. No lo expreses”, “no llores”, “no hables sobre lo que te aflige”, “no seas débil (vulnerable)”.

Con este condicionamiento se nos mutila emocionalmente, dejamos de ser capaces de sentir profundo. Nos limitamos a la satisfacción momentánea. Dejamos de aprender a vivir, porque bloqueamos emociones imprescindibles para ello.

Salirse del paradigma no es fácil, pero hoy es absolutamente necesario. Las nuevas generaciones de hombres son cada vez más sensibles, emocionales y por tanto aptos para manejarse psicológicamente. En cuanto a los de mayor edad, estamos a tiempo. No nos muramos en el viejo paradigma.

Y a nuestras maravillosas mujeres les pido: si nos ven atorados emocionalmente, ayúdennos a identificar qué nos pasa. No somos insensibles, solo que no sabemos lo que sentimos; no estamos enojados, nos defendemos porque estamos asustados, y téngannos paciencia, porque estamos programados para creer que podemos hacerle frente a todo solitos.

(Militante del PRI)

delasfuentesopina@gmail.com

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