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Industria busca eliminar etiquetado frontal útil en renegociación del TLCAN

La Alianza por la Salud Alimentaria acusó a representantes de México y Estados Unidos que buscan prohibir este tipo de medidas, recomendadas por la OMS

Los etiquetados frontales de advertencia han recibido el respaldo de organizaciones internacionales y avanza en países de Latinoamérica, como Chile.

Información recibida por organizaciones de la Alianza por la Salud Alimentaria (ASA), proveniente de varias fuentes, confirman que existe una iniciativa presentada por el jefe del grupo de negociadores del TLCAN de Estados Unidos,  Jamieson Greer, que establece la prohibición para tener etiquetados frontales de advertencia en alimentos y bebidas no saludables, como los que recomienda la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y que se han establecido en Chile y Ecuador y se proponen en Canadá, Perú, Uruguay, Brasil y México.

“En la práctica, esta propuesta pondría un obstáculo a la implementación de una de las políticas que más beneficios está demostrando en el combate al sobrepeso y la obesidad, enfermedades que en México se han declarado emergencias epidemiológicas”, señala la organización en un comunicado.

Los etiquetados frontales de advertencia han recibido el respaldo de la OPS/OMS, de UNICEF, de FAO, del PMA y de CEPAL, además de diversos organismos académicos internacionales, como una de las medidas más necesarias y costo efectivas para enfrentar la epidemia de obesidad, añade.

De acuerdo a la ASA, Jaime Zabludovsky, asesor de la industria privada en las renegociaciones del ­TLCAN, ha sido el promotor de la iniciativa, del lado mexicano. Zabludovsky, recuerda, fue jefe negociador del gobierno mexicano del tratado en 1994 y durante años ha estado al frente de ConMéxico, organismo empresarial que ha llevado la estrategia de cabildeo de la gran industria de alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas contra las políticas de prevención de la obesidad en México, “impidiendo una regulación efectiva del etiquetado frontal, logrando establecer un etiquetado diseñado por la industria, además de debilitar al extremo la regulación de la publicidad de alimentos y bebidas no saludables dirigida a la infancia en nuestro país”.

ConMéxico se ha declarado en contra de los criterios de consumo diario de azúcar establecidos por la propia Organización Mundial de la Salud, se ha opuesto activamente contra los etiquetados frontales de advertencia  ya establecidos en Ecuador y Chile y a los propuestos en Perú y Uruguay y ha estado en contra de los impuestos a las bebidas azucaradas y los alimentos con alta densidad calórica en México. ConMéxico, incluso, públicamente se ha opuesto a la regulación para garantizar la oferta exclusiva de alimentos y bebidas saludables a los niños en las escuelas.

“La propuesta promovida por Zabludovsky y las grandes corporaciones de alimentos y bebidas, y que ha sido presentada por los negociadores estadunidenses, pretende establecer que el etiquetado frontal diseñado por la industria, conocido como GDA, y que se ha establecido en México, sea obligatorio también en Estados Unidos y Canadá”, señala Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor, organización miembro de ASA.

De acuerdo con Julio Salazar, asesor jurídico de El Poder del Consumidor, la intención de establecer en la renegociación del acuerdo comercial de América del Norte, una prohibición para el establecimiento de un etiquetado frontal en alimentos y bebidas que advierta a los consumidores que los productos presentan altos contenidos de azúcar, sodio o grasas saturadas, excede los límites de un acuerdo comercial violando el derecho a la salud.

Los acuerdos comerciales, añade, reconocen la supremacía de los derechos humanos y de la salud por encima de los intereses y derechos comerciales. “Esta propuesta no sólo va contra la Constitución Mexicanas que establece que no pueden celebrarse acuerdos que contravengan los derechos humanos reconocidos en la propia carta magna, también contraviene los tratados internacionales en materia de derechos humanos y la jurisprudencia existente en los propios acuerdos comerciales que han dado primacía al derecho a la salud sobre los derechos comerciales”.

Documentos públicos de la OPS/OMS dirigidos al gobierno mexicano y a otros gobiernos de la región han señalado que este etiquetado frontal (GDA) no es comprensible para la población y que los criterios de azúcar que utiliza representan un riesgo a la salud, señalando claramente que este etiquetado no se desarrolló con base en la evidencia científica ni en las recomendaciones del organismo internacional”.

En México, el Instituto Nacional de Salud Pública se ha sumado a las observaciones de la Organización Mundial de la Salud para señalar que el etiquetado representa un riesgo a la salud y no cumple con los objetivos de orientar a los consumidores. Por su parte, El Poder del Consumidor presentó en 2014 un amparo que llevó a la sentencia de un juez en la cual se establece que este etiquetado viola el derecho a la salud y el derecho a la información. “Cofepris, entidad que estableció este etiquetado frontal en contubernio con la industria, sin consultar a los institutos de salud, ha apelado la sentencia y el caso ha sido atraído por la Suprema Corte de Justicia de la Nación”, refiere el comunicado.

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