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Denuncian amenazas de muerte a funcionarios del CJF por venta de examen para plaza de juez

Revelan a Crónica el acoso al que son objeto por saber demasiado ◗ La renuncia del director del Instituto de la Judicatura se da porque “él sabía todo”, afirman ◗ El miedo los invade: “Si hablas, te vas a morir”, son los mensajes telefónicos ◗ “Tengo tanto pánico que llevo una pistola en mi mochilita”, dice uno de los entrevistados ◗ Que la venta del exámen dejó 33.5 millones de pesos “y un consejero lo sabe” ◗ El CJF no da detalles porque “la investigación es de carácter reservado”

Funcionarios del Poder Judicial Federal, con información sobre la compra-venta de exámenes para la plaza de juez de distrito e involucrados en el negocio, han sido amenazados de muerte.

En algunos casos, las intimidaciones han alcanzado a familiares…

Crónica recibió diversas denuncias en este sentido, a raíz de la publicación en torno al precio pagado por los reactivos, el descontrol en el proceso y las impugnaciones internas.

Tras las entrevistas, surgió una nueva cifra, la del botín por la comercialización de pruebas del Vigésimo Octavo Concurso Interno de Oposición para la Designación de Jueces de Distrito, anulado el pasado 14 de febrero: 33.5 millones de pesos…

Lo que comenzó con múltiples mensajes en los cuales se expresaba temor por el acoso laboral y otras amenazas, culminó en testimonios sólidos y corroborables. La identidad de las víctimas se verificó en las fichas bibliográficas publicadas en el portal web del Consejo de la Judicatura Federal y fue incluso cotejada por integrantes de la Academia de Derecho Penal del Colegio de Abogados de México y por amigos defensores de los afectados.

Dos servidores públicos amenazados accedieron a una charla presencial para contar su historia, la cual fue grabada otra vez. Se omiten detalles que pudieran poner en riesgo su seguridad o propiciar su identificación o puesto institucional.

En ambos casos, los modos de operación son similares: llamadas telefónicas, robos simulados, vigilancia, persecución y amagues directos de desconocidos.

De manera oficial, este diario consultó al CJF si tenía conocimiento de amenazas de muerte e intimidaciones laborales en contra de funcionarios con datos sobre las corruptelas en exámenes y los responsables del lucro.

El Consejo no aceptó ni negó las versiones. Se limitó a responder en un breve escrito que “por tratarse de una investigación administrativa en curso, sus contenidos son de carácter reservado”.

ANGUSTIA. “He sido amenazado de muerte”, fue el mensaje inicial de Alejandro O, quien lleva casi 15 años en el PJF. Tras el primer contacto, comenzó a compartir datos sobre personas o vehículos que lo seguían: marcas, placas, número de tripulantes, reportes realizados al 911 y registros de patrullas que, al menos en un par de llamados, llegaron en su auxilio. Estos datos también fueron confirmados en la Secretaría de Seguridad Pública capitalina.

La cita se acordó en un café al poniente de la Ciudad de México.

Primero describió sus tareas en el Consejo: por su alto nivel en la dependencia y movilidad laboral —de área en área y edificio en edificio—, conoció de primera mano el procedimiento del examen y su comercialización ilegal. “Si algo me pasa, al menos alguien sabe que existo y lo que estuve viendo”, expresó.

¿Por qué lo están amenazando?

—Por todo lo que sé.

¿Qué sabe?

—Hasta dónde llega el negocio.

¿Hasta dónde?

—Hasta el director del Instituto de la Judicatura, él sabía todo.

¿El magistrado Salvador Mondragón Reyes?

—Sí, él. Por eso ya lo separaron del Instituto (la entrevista se desarrolló el mismo día en que el CJF anunció la separación de tres funcionarios inmiscuidos en la venta de reactivos y un día antes de revelarse, conforme a la versión oficial, la renuncia de Mondragón Reyes).

¿Estás seguro que ya no está?

—Está fuera, como parte de la investigación. No hay ninguna duda de la venta del examen, ¿quién saca en un examen tan difícil 100 respuestas correctas de 100 preguntas? Nadie obtiene esa calificación, a no ser mediante trampas y puedes ir al edificio Prisma de la Judicatura a preguntar. El puntaje máximo de quienes no pagan es de 70.

¿Quiénes pagaron obtuvieron 100 de 100?

—Hubo calificaciones muy altas: 99, 98, 97 y fue porque compraron los reactivos. Se necesitaban 85 para estar del otro lado.

¿Cuántos los compraron?

—Casi todos los que pasaron a la segunda ronda.

¿Quién es la cabeza de todo esto?

—La investigación apunta al director del Instituto.

—¿Hasta allá llega?

—Claro.

¿Y los intermediarios?

—Es una banda: nadie se mueve solo, sino como en un engranaje: de lo que venden los de abajo, reciben tajada los de arriba. Mondragón está en la línea. Hace dos años y medio, en otro concurso, también hubo tranzas, y por eso se fue el anterior director: se llamaba Julio César Vázquez Mellado, quien era amigo del ministro Juan Silva Meza.

¿Y los consejeros conocían las compran?

—Sólo uno.

¿Quién?

—No lo voy a decir, por ahora…

¿Cómo lo han amenazado?

—Con llamadas telefónicas: si hablas, te vas a morir, dicen.

¿Cuántas llamadas?

—Dos.

—¿Y por qué no ha denunciado?

—Tengo mucho miedo. También he descubierto que me siguen. Tengo mucho más que darle a mi familia, tengo derecho a vivir…

MAFIA. El diálogo con Ángel R. fue de un tono similar. Suma 18 años en la Judicatura y en el esquema jerárquico aparece en un puesto intermedio. Desde que se pactó el encuentro, confesó: “Tengo tanto pánico que ando armado, llevo la pistola en una mochilita”.

Y así llegó a un pequeño local de comida al sur de la capital, acompañado de un amigo. Desayunó un par de huevos estrellados con frijoles refritos, café y jugo. Se acomodó en un lugar estratégico para asegurar la visión periférica, pero mientras duró la conversación no hubo paz en los gestos ni en la mirada ni en los movimientos corporales. Todos eran sospechosos.

“Se acercaron dos tipos en motocicleta a la ventanilla de mi auto para decir: si sigues hablando, estás muerto”, relató.

Días antes le robaron dinero, un par de celulares y un reloj. Mientras lo encañonaban, uno de los asaltantes le gritó: “Esto es apenas el principio, no perdonamos a los bocones”.

También en su caso hubo una llamada telefónica. Contestó uno de sus hijos: “Dile a tu papá que ya se calle, porque nos vamos a chingar a los dos”.

La escena lo derrumba. No resiste el llanto. Por seguridad, ha optado por separarse temporalmente de su familia.

“Es la mafia al interior del Poder Judicial, y eso que los exámenes son sólo una pequeña parte de la corrupción, apenas un brazo”.

El pago alcanzó 450 mil pesos, se le recordó.

—Se recaudaron 33.5 millones de pesos, tan sólo por la venta. Hay una cabeza que le dice a sus operadores: te vas a encargar de los exámenes para jueces, el precio es éste, pero recuerda que no te conozco, que nunca me has visto, me vas a depositar en tal cuenta o fondo, o me entregas el dinero en efectivo. Así se trabaja, como en la mafia siciliana. Ya va a terminar el mandato y se aplica el año de Hidalgo: a la chingada el que deje algo. ¿Dónde es fácil sacar lana? En los exámenes, hay que venderlos.

¿Y es sólo un brazo?

—Lo fuerte está en las licitaciones, en la creación de las salas para la reforma penal y los edificios sede, además de los servicios de operación, por medio de asignaciones directas. La que ha movido toda la cloaca es la Secretaría Ejecutiva de Administración del Consejo.

Será tema de nuevas investigaciones….

¿Sabes de otras personas que estén siendo amenazadas al interior del Poder Judicial?

—Un par más.

El acoso, dijo, también se vive dentro del PJF. “Cuando los jefes dan la orden: cánsalo, chíngalo,  castígalo, cámbiale los horarios, quítale responsabilidades, hazlo venir en días de descanso, de madrugada, eso es persecución laboral”.

¿Por qué denunciar aquí la situación, cuál es su objetivo?

—Protegerme, que sepan lo que está pasando y si ocurre algo, ya saben dónde jalar la hebra. Y que se haga justicia; que ya no se repartan a conveniencia las plazas: tú vas a ser juez, tú magistrado, tengo estos puestos y también los exámenes. ¿Cómo se puede vender un examen a quien se encargará de ejecutar la ley, hasta dónde está la corrupción? Gente sin preparación ni escrúpulos, sin ética ni moral iba a ser juzgador.

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