Ser víctima en México; un año invisible y con la vida detenida | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 21 de Marzo, 2018

Ser víctima en México; un año invisible y con la vida detenida

Ser víctima en México; un año invisible y con la vida detenida | La Crónica de Hoy

Hace exactamente un año, una bala atravesaría la columna vertebral de Valeria Aceves Ríos, destrozando su hígado y traspasando su bazo. Era su primer viaje sin la compañía de sus padres y en él, en una carretera de Guerrero y gracias a la tolerancia del gobierno estatal para que grupos de civiles se armen e instalen retenes, Valeria se convirtió en una víctima luego de que uno de estos sujetos le disparó. Así, como víctima, Valeria ha cumplido un año, con la economía familiar quebrada, la carrera profesional trunca y la vida, como ella señala, detenida.

El caso fue público, pero ni el gobernador estatal, ni su fiscal, ni las nuevas comisiones de víctimas se han interesado por un caso que puede resultar emblemático y que optan por no mirar.

La promesa de que la justicia asigne responsabilidades y la reparación del daño a la víctima, un principio base del nuevo Sistema de Justicia Penal, está igualmente congelado para Valeria. “¿Por qué además de estar sufriendo el tema de salud, tenemos que cargar con el peso económico?”

Los disparos de la policía comunitaria contra el auto conducido por un joven que huyó de una parvada de hombres armados a mitad de la noche, condujeron a que Valeria perdiera la movilidad de sus piernas.

El viaje fue rumbo a Acapulco acompañada de algunos amigos. A la altura de Chilpancingo, el GPS mostró una ruta confusa que les hizo dar vuelta en un destino equivocado, se adentraron a un camino en el que, a pie de carretera, se encontraron con un retén de hombres armados. El conductor, temiendo un asalto, pisó el acelerador a toda velocidad, fue entonces que dispararon contra ellos, los alcanzaron y sometieron.

Los agresores no se identificaron, pero resultaron ser la llamada “Policía Comunitaria de Petaquillas”, civiles armados (infinidad de veces acusados de tratos con el narco) y que el Gobierno de Guerrero tolera sin más.

Después de llevarlos a tres clínicas del pequeño poblado, en el que los médicos de la comunidad se negaron a atender a Valeria a causa de la gravedad de la herida, una de las amigas de Valeria llamó a una ambulancia; en cuanto los paramédicos llegaron, los responsables desaparecieron.

Justo antes del ataque, la joven de 25 años, quien es ingeniera en Sistemas, acababa de lograr un ascenso laboral, se había comprado su primer auto, y se encontraba a punto de iniciar su maestría. Apasionada de los deportes, desde joven había sobresalido en el futbol, al grado de compartir cancha con futbolistas destacadas como Charlyn Corral, actual delantera en la selección femenina de México. Todo se detuvo para Valeria.

“Lo que más me dolió fue mi trabajo. Yo luché bastante por aprender, por ascender, para ganar más dinero, por tener certificaciones. Justamente cuando lo logré, vino el ataque. Todo se detuvo, no pienso que se acabó, pero de no haber pasado el accidente yo habría ya avanzado más”

De ser una joven independiente y trabajadora como sus padres, la delicada condición de Valeria, quien después del tiroteo se encontraba inmovilizada de los brazos hacia abajo, demandó de su familia el cuidado total de la joven, a la que tenían que ayudar a comer, bañarse y vaciar su vejiga.

No sólo la vida de Valeria se detuvo, sino también la de sus padres.

Los gastos médicos por los que han pasado después del atentado contra Valeria han colocado en una situación de crisis a la familia, la cual calcula que han erogado directamente cerca de 800 mil pesos en los estudios, tratamientos, cuidados y medicamentos que Valeria requiere para irse recuperando.

Además de los medicamentos y tratamientos, la casa de la familia Aceves ha tenido que ser modificada, con el fin de disminuir las dificultades para que ella pueda trasladarse; de igual manera, han tenido que adquirir algunos instrumentos como la “barra larga”, de 15 mil pesos que adquirieron para que Valeria ganara fuerza en sus piernas y brazos.

¿Por qué además de estar sufriendo el tema de salud, tenemos que cargar con el peso económico? Se pregunta la joven mientras nos brinda esta entrevista, sentada en la silla de ruedas, a la que ha tenido que acostumbrarse y que será parte de su vida.

A un año de haber sido severamente lastimada, Valeria desea emprender acciones legales responsabilizando al estado de Guerrero por la existencia de los grupos armados e ilegales, que, en su caso, estuvieron a punto de arrebatarle la vida y la han detenido de continuar con su crecimiento personal.

Una vez más, la víctima está sola. Todos tratan de olvidar el caso.

En completa impunidad, los responsables de despojarle la movilidad de sus piernas, en ningún momento han sido sometidos a juicio, no han sido procesados y mucho menos han indemnizado a Valeria del daño irreparable que le hicieron, en gran parte porque no hubo manera, ni tiempo de identificarlos mientras su vida peligraba.

La gran voluntad de la familia Aceves Ríos por sacar adelante a Valeria, ha logrado que la joven, quien después del accidente no podía siquiera mover de los brazos hacia abajo, hoy en día, agarrada con ambas manos a una barra, apoyada con la pierna que más le responde, se encuentre dando sus primeros nuevos pasos hacia la recuperación.

En contra de los diagnósticos desfavorables, Valeria Aceves recibió hace algunos días la noticia de que su médula espinal se encuentra enviando señal al 80 por ciento, una recuperación extraordinaria en condiciones como las de esta joven; sin embargo, la rehabilitación y la reparación del daño continúan siendo un proceso lejos de ser justo. Ha sido muy lento, doloroso y costoso para la familia de tres.

“No sólo tuvo lesión medular T11, el impacto fue tan grave que padece de otro tipo de lesión que se llama cauda equina, la bala la quemó por dentro” Nos ha explicado Rocío, mamá de Valeria, quien desde el día uno del percance, ha empeñado su vida a los cuidados de su hija, abandonando la realización de banquetes, su principal fuente de ingresos.

Antes del accidente, cada integrante de la familia trabajaba, sin embargo, después de él, tanto Valeria como su mamá tuvieron que abandonar todas sus actividades y quien ha llevado desde entonces todo el peso monetario de su atención ha sido su padre, laborando como chofer de Petróleos Mexicanos.

En algún momento hubo rumores periodísticos sobre que el Gobierno del Estado de Guerrero se encontraba indemnizando a la familia Aceves Ríos por los daños del atentado, pero los tres miembros de la familia aseguran que en ningún momento han recibido su ayuda.

La familia considera que es indispensable que el gobierno del estado de Guerrero se haga responsable de los gastos médicos de la joven, por permitir la presencia de grupos armados que, en el caso de Valeria, casi le quitan la vida, han vulnerado su salud y economía, y que ponen en riesgo a cualquiera que transite por Guerrero.

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