Mancera: nueva (re) construcción

Sergio González

“…(Los funcionarios) No pueden gobernar

a impulsos de una voluntad caprichosa.”

Juárez

 

Miguel Ángel Mancera enfrentará en breve un nuevo reto, acaso más complicado que gobernar la CDMX: tratar de configurar los ejes articuladores del Gobierno de Coalición (GC) que emanaría de un triunfo electoral de la Coalición por México al Frente, que anoche lo postuló al Senado de la República por la vía plurinominal.

El encargo no es menor: (re)construir un régimen presidencial agotado, necesitado de una nueva parlamentarización y de las mejores prácticas de ese tipo de régimen político.

La institución del GC se introdujo a nuestra Constitución en 2014; es una figura presente en muchas constituciones del mundo y sistemas políticos y electorales. Es fundamental en estos tiempos de indignación y ­desencanto ciudadanos, por los beneficios y ventajas que ofrece en materia de gobernabilidad democrática y legitimidad social.

El GC ingresó ya a las constituciones de Puebla y de la CDMX de manera casi idéntica a la Constitución general. Esas tres normas apenas lo mencionan y a como está hoy la redacción, se antoja cuesta arriba su implementación federal plena y adecuada, posterior a la jornada electoral de julio próximo.

Para una salida operacional completa son imperativos buenos reflejos, sensibilidad política y capacidad de negociación, para desentrañar con éxito y poner en marcha, aún sin normas reglamentarias formales, los mecanismos y acuerdos de implementación necesarios.

Mancera cuenta con esas prendas y encontrará una rica veta de investigación en diversas propuestas legislativas y normas locales ya vigentes. Si bien el Congreso de la Unión no ha desarrollado aún la regla constitucional, los registros parlamentarios informan que el diputado Silvano Aureoles (PRD) presentó la iniciativa de Ley Federal de GC en septiembre de 2014; el actual diputado Federico Döring (PAN) presentó el año pasado su propia propuesta, creando y regulando procesos e instituciones con vocación de exhaustividad y mejor oficio legislativo. Propuso además, con acierto, reformas complementarias a las leyes Orgánica de la Administración Pública Federal, de Planeación y Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria. En su momento, el diputado local de la CDMX, José Encarnación Alfaro (PRI), presentó una iniciativa muy completa, con sentido de integralidad.

Puebla, por su parte, ya expidió su propia Ley orgánica ordinaria en diciembre de 2016. A su vez, en el primer semestre de 2017, la Asamblea Legislativa de la CDMX incorporó diez reglas básicas en el nuevo Código Electoral, con más amplitud y tino.

Mancera sabe que del GC y de sus normas emanarán procesos e instituciones propias del sistema parlamentario, que tenemos que apropiarnos, cuando menos conceptualmente, como la moción de censura y la sesión de control del Gobierno y que tendremos que dotar también de nuevos contenidos políticos y jurídicos a categorías analíticas tradicionales como Administración Pública Centralizada, Gabinete, responsabilidad política o Programa de Gobierno; veremos también nuevas relaciones entre el Ejecutivo y el órgano legislativo y nuevos expedientes de control intragobierno (horizontal, digamos) otrora inexistentes en los gobiernos monocolor tradicionales.

gsergioj@gmail.com

@El_Consultor_

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