Un país sin agua potable es un país sin futuro

Ma. del Rocío Pineda Gochi

Durante los últimos años hemos escuchado con cierta recurrencia y alarmismo los problemas que se generan en torno al acceso inequitativo, la escasez y mala gestión del agua. Aunque pareciera una verdad de Perogrullo que “el agua es el elemento imprescindible para la vida en la Tierra”, sólo hasta que deja de fluir por el grifo y cuando se vuelve una verdadera complicación adquirirla, es cuando damos cuenta de su importancia para la realización de nuestra vida cotidiana.

A nivel mundial el acceso al agua es un verdadero desafío y solamente revisando las cifras podemos dimensionar la magnitud del problema. Información de Organización Mundial de la Salud y de UNICEF revelan que 2.1 billones de personas carecen de acceso a servicios de agua potable y 4.5 billones de personas carecen de servicios de saneamiento. Esto quiere decir que tres de cada diez personas no tienen acceso a agua para consumo humano y seis de cada diez personas en el mundo carecen de saneamiento gestionado de forma segura.

Por otro lado, de acuerdo a la UNESCO el 80 por ciento de las aguas residuales retornan al ecosistema sin ser tratadas o reutilizadas y alrededor de dos tercios de los ríos transfronterizos del mundo, no tienen un marco de gestión cooperativa. De acuerdo a la FAO la agricultura representa el 70 por ciento de la extracción mundial del agua.

Desde una visión global podemos dar cuenta que el acceso al agua potable —más allá de ser un derecho humano— es un factor imprescindible para el desarrollo socioeconómico de cualquier nación. Los recursos hídricos son elementos estratégicos para la producción de alimentos, energía, fuente de los ecosistemas y sus recursos naturales. Es por ello que el agua es considerada como uno de los Objetivos del Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 en razón de que atravesamos una crisis mundial de abastecimiento y de una creciente demanda para satisfacer las necesidades humanas, comerciales y agrícolas.

En México hemos subestimado por mucho tiempo este problema, y pese a que se han vuelto recurrentes mayores movimientos y manifestaciones sociales por la escasez y el acceso al agua, seguimos “Durmiendo el sueño de los justos”. Hemos dejado a Tláloc la responsabilidad de resolver los problemas de la mala gestión del agua, y aunado a una falta de cultura del uso del agua, nuestros sistemas de abastecimiento se están viendo rebasados por el aumento poblacional, las grandes concentraciones urbanas, la desigualdad en el abasto, la falta de inversión en infraestructura, la regularización y diferenciación de tarifas, los subsidios, la sobreexplotación de los mantos acuíferos, la falta de regulación y de una política integral de gestión del agua en los tres niveles de gobierno.

En un estudio realizado por el Consejo Consultivo del Agua A. C. se muestran con claridad los problemas estructurales que nuestro país tiene con el vital líquido. Por ejemplo: el agua para usos agropecuarios es virtualmente gratuita, no paga derechos por el uso del recurso y además recibe un alto subsidio en el costo de la energía para los casos en los que se utilizan aguas subterráneas, lo cual promueve la ineficiencia y la sobreexplotación; se desperdicia alrededor de 40 por ciento del agua por fugas en las redes de abastecimiento y distribución y tomas domiciliarias; sólo 47.5 por ciento de las aguas residuales colectadas recibe tratamiento; las tarifas de servicio público son fijadas políticamente por los congresos y, con frecuencia, no son suficientes para asegurar la autosuficiencia de los organismos operadores, además de que algunos se manipulan con fines político-clientelares; la normatividad es obsoleta y relativamente laxa en materia de descargas de aguas residuales.

Aunado a lo anterior, los mexicanos carecemos de una cultura de pago por los servicios de agua, de uso responsable, de calidad ambiental y de exigencia a los gobiernos por un servicio de calidad. Éstos son algunos de los problemas que se volverán más recurrentes y tendrán que ser parte de la agenda obligatoria de la Federación, estados y municipios. Es por ello que en el marco de la conmemoración del Día Mundial del Agua, debemos pugnar desde nuestros espacios de incidencia, porque el problema de la mala gestión de agua sea un tema de interés general. La escasez y acceso al agua, tarde o temprano nos afectará a todos, y sólo mediante un uso consciente y responsable podremos garantizar el abasto de manera sostenible.   

Senadora de la República

Michoacán de Ocampo

@RocioPinedaG

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