Luis Ayhllón y la creatividad en los tiempos de crisis | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 22 de Marzo, 2018

Luis Ayhllón y la creatividad en los tiempos de crisis

Luis Ayhllón y la creatividad en los tiempos de crisis | La Crónica de Hoy

Cuenta el cineasta mexicano Luis Ayhllón que un buen día se encontraba junto a la actriz Irela de Villers y el productor Víctor Machiavelo, en una charla sobre lo mal que les iba en sus proyectos. Su carácter de artistas y creativos independientes no lo hacía fácil y sin embargo, “decidimos asociarnos para hacer una película”, cuenta el realizador en una charla con Crónica.

Ya lo dijo una vez el multipremiado Alejandro González Iñárritu desde su trono de Oscares, “el dinero no es necesario para alcanzar el éxito”, y para el grupo de amigos eso también pasaba. Y es que la historia no se equivoca y uno de los grandes momentos del cine mexicano se dio cuando se hacía cine independiente, en aquellos años 60, cuando era más fuerte la ideología y la creatividad que el presupuesto. Esos tiempos de rebeldía e iluminación intelectual que dieron inicio al cacareado cine de autor.

Para Ayhllón lo que ocurre con el cine independiente es parecido, “la creatividad se abre paso a costa de todo, y en tiempos de crisis es más notable. He tenido experiencias y he aprendido que un director debe aprender a gestionar sus propias condiciones y llevar con la mayor calidad y honestidad posible su proyecto hacia adelante”, explicó.

Así fue que junto con Irene y Víctor, comenzaron a levantar un proyecto cinematográfico del que sabían pocas cosas, como el color, “el blanco y negro fue una decisión inconsciente porque siempre la imaginé así, porque me gustan mucho. Me acuerdo de La noche del cazador (Charles Laughton, 1955), que es una película con un blanco y negro muy profundo; o la penumbra que trabaja Ingmar Bergman en El silencio (1963). Son películas que se quedaron marcadas. Toro salvaje (1980), de Scorsese, qué decir; el Barbarroja (1965) de Kurosawa, son películas que siempre traigo conmigo y que no se van”, comentó.

La otra idea era una escena de una pareja en un momento curioso, “la simiente de esta película fue la canción ‘Amor, amor’, de Lucía Méndez, la primera escena que vi en mi cabeza fue en la que bailan esa canción que a mí me traumó de chiquito”, comentó el realizador y agregó que al iniciar el proyecto el grupo de amigos se puso sólo una condición: “La única consigna que nos propusimos es que tuviera pocos personajes y locaciones. Eso jamás representó una falta de libertad creativa. Nocturno nació como un ejercicio de absoluta libertad”, dijo.

Antes de esta película Luis Ayhllón era más conocido por su carrera de dramaturgo. Es autor de una veintena de obras teatrales, entre las que destacan Cash, El escribidor de la colonia Centro, El libro de Dante y Música para el fin del mundo, que han montado los directores más prestigiados de México. 

Como guionista escribió el cortometraje Espías en la Ciudad, apoyado por IMCINE y distribuido a nivel nacional a través de la cadena Cinépolis. Su guion para largometraje Familia gang, ganó un premio en el Festival Internacional de Cine Guanajuato 2002, más tarde hizo el guion de Caja negra (2008), que dirigió Ariel Gordon, hasta que debutó como director en Dodo (2014):

“Desde muy joven quise estudiar cine. No se dio la oportunidad y comencé una carrera en teatro. Llevo casi 20 años escribiendo y dirigiendo para teatro. Nunca dejé la idea de hacer películas. Ésta representa mi tercera película y las dos labores me llenan mucho aunque sean diferentes”, explicó.

“No podría hablar de ventajas de un género sobre otro. Son retos diferentes y hay que enfrentarlos. En todo caso el cine es mucho más caro y ésa es una dificultad porque tienes que esperar mucho para encontrar los recursos”, añadió y luego enfatizó que en esta película sí hubo una comunión y se dio a través del trabajo de los actores.

“El tema de los actores me apasiona. Es un tema controversial en el cine mexicano porque regularmente están abandonados los actores. Soy muy minucioso en el trabajo con ellos y me encanta tener un ambiente creativo, donde el actor se sienta en libertad de proponer. En este caso elegí actores de teatro que son para mí el recurso ideal para una película tan complicada”, comentó.

“Juan Carlos Colombo fue una gran opción. Yo conocía su carrera en teatro, no nos conocíamos ni habíamos trabajado juntos. Fue la primera vez que coincidimos y tengo que decir que fue una gran experiencia, es un actor imaginativo con una experiencia en los escenarios muy importante y fue un trabajo intenso con él, poniendo a prueba cosas, y eso se ve en la película porque vamos siguiendo su martirio”, añadió.

Y es que el resultado final es una historia impactante, “muchas películas que me gustan tienen que ver con los sueños, por eso esta cinta es una invitación a vivir una pesadilla”. La historia es la siguiente:

La Ciudad de México se ve azotada por la alarmante desaparición de jóvenes mujeres enfermas de cáncer terminal. En este crudo contexto, Ana (Irela de Villers), una misteriosa enfermera, es contratada para atender a Oli (Juan Carlos Colombo), un hombre mayor al borde de la muerte. Tras instalarse en la casa de Oli, la enfermera va trasgrediendo los límites de los cuidados médicos y comienza a narrar, a través de la lectura de escalofriantes cuentos, su tormentoso pasado.

“El asunto de las desapariciones de niños es un telón de fondo bastante lamentable, eso lo tomé de la realidad; el feminicidio es una realidad dolorosa y constante en mi país y es el ambiente en el que se desarrolla esta historia; un ambiente en el que las niñas son vulnerables, donde los padres ejercen un poder en ellas, en el que se han olvidado lo mínimos principios humanos para la sociedad. Esto no es el tema central sino el telón de fondo. Es como en las obras trágicas cuando se hablaba de la peste”, destacó.

En Nocturno, el experimentado dramaturgo Luis Ayhllón da forma a una delirante y oscura trama desarrollada en su totalidad dentro de una vivienda, donde los personajes, envueltos en una atmósfera pesadillesca, parecen adentrarse en una pérdida gradual de la cordura: “Para mí es un encuentro muy intenso. La exploración de cada una de estas personalidades, el ajuste de cuentas con el pasado, el tema de la familia; todo esto hace que se convierta en una sensación pesadillesca que va acompañando a los personajes, es como si vivieran en un purgatorio”, dijo.

Con llenos en la Cineteca Nacional, el cineasta se muestra satisfecho con los resultados y destaca al despedirse: “Lo que busco con mi trabajo es que el espectador tenga una experiencia emocional muy intensa. Quiero que vaya viviendo cada una de las emociones de estos personajes. Es una película que tiene intriga, que tiene suspenso y al mismo tiempo, ciertas atmósferas inquietantes. Lo que yo quiero es que ellos se lleven preguntas, que no salgan indiferentes de la sala”, concluyó.

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