Día mundial del agua

Jany Robles Ortiz

En el año 1992, durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro, se adoptó la resolución por la que el 22 de marzo de cada año se declara Día Mundial del Agua. El propósito primordial de este importante día es transmitir y recordar cómo los recursos hídricos contribuyen a la productividad económica y al bienestar social.

El cambio climático junto con problemas ambientales como inundaciones, sequías y la contaminación del agua provocan crisis asociadas a los recursos hídricos en todo el mundo. México no está exento de este grave problema que crece en grandes proporciones.

Celebrar este día implica fortalecer la cultura de preservación de nuestros recursos naturales, de fomentar en nuestras niñas y niños hábitos de consumo y del buen uso del agua, así como evitar su contaminación. Respetar, cuidar y utilizar de manera óptima los recursos naturales como el agua, son responsabilidades que debemos asumir con estricto rigor desde la infancia y en todos los sectores poblacionales.

En la Ciudad de México una persona consume en promedio más de 300 litros de agua al día; esto es más de 200 por ciento de la cantidad recomendada por la Organización Mundial del Agua, que es 80 litros. Aunado a ese irresponsable consumo, los problemas relativos a este recurso natural derivan de deficiencias en la operación e infraestructura para su captación y distribución, malos hábitos de consumo y falta de la cultura de reuso, así como de la separación y aprovechamiento de agua de lluvia. Investigadores en la materia de uso eficiente de agua afirman que un habitante de la Ciudad de México podría cubrir todas sus necesidades básicas con solo 50 litros de agua diaria, y no con los más de 300 que en promedio utiliza.

Organismos gubernamentales estiman que la Ciudad de México podría tener 55 años de provisión del líquido, sin embargo la sobreexplotación y contaminación del agua amenazan con provocar grandes conflictos sociales que se empiezan a registrar en diversas delegaciones de la capital.

Para paliar esta grave crisis que se cierne sobre los capitalinos es necesario asumir medidas tangibles que obliguen a un consumo moderado, que garanticen el cuidado permanente de nuestras reservas naturales y sobre todo fortalecer la cultura de buenos hábitos de utilización del vital líquido, además de medidas que sancionen con rigor a quienes la desperdician.

@JanyROrtiz

 

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