La seguridad ciudadana en los países pobres

Israel Moreno

Cuando hablamos de seguridad ciudadana pareciera que este beneficio o derecho es exclusivo de países con mayor educación, mejor economía o bien aquellos llamados del primer mundo, como Islandia, Dinamarca, Austria o Nueva Zelanda por ­poner algunos ejemplos, pero no es así, ya que, aunque no parezca, existen naciones menos desarrolladas que también garantizan a sus habitantes y turistas una vida segura pese a las carencias con las que cuentan.

Según el Índice Mundial de Seguridad Interna y Política (WISPI, por sus siglas en inglés), que estudia y analiza la eficiencia de los sistemas de seguridad en cuatro campos (proceso, capacidad, ­legitimidad y resultados), así como la relación de estos rubros entre sí, Cuba, aunque no lo parezca, es uno de los primeros lugares de América Latina en seguridad ciudadana por varias razones.

La primera es que según dicho estudio, en aquel país caribeño la seguridad es primordial para el buen funcionamiento de otros rubros como los servicios, el desarrollo económico y principalmente uno de los principales pilares, como el turismo. Pero si ­este país, tiene menor riqueza que otras naciones ¿Cómo es posible que sea una de las primeras potencias en seguridad? La respuesta es polémica pero sencilla.

En Cuba, los titulares de los gobiernos tanto locales como ­nacionales desde hace décadas han instalado una serie de prefectos ­cuyos elementos son repartidos en cuadrantes ubicados a lo largo del territorio con el único fin de actualizar los censos ­poblacionales; en esos registros, los prefectos documentan las actividades de cada individuo pero también su inactividad, y de ahí la polémica del programa por ser señalada por violar los derechos de los individuos ya que aquella persona que no tenga alguna actividad, es reportada a las cabeceras de las provincias, vía las prefecturas, quienes se encargan de asignar una actividad de acuerdo con sus estudios o habilidades a fin de inhibir la ociosidad y con ello la delincuencia, y así mantenerse ocupado; política que muchas ­organizaciones han tachado de violatoria a las ­garantías so pretexto de que toda persona tiene derecho a no hacer nada si así lo decide.

 Apenas en enero de este año, se publicó en Granma, periódico oficial de Cuba, una nota firmada por Yaditza del Sol en la cual resaltan la seguridad como un orgullo nacional y en donde confiesan que en la isla “algunos visten de uniforme, pero otros, ­desde el silencio del anonimato” resguardan el bienestar de la gente las 24 horas y los 365 días del año tanto en labores de ­vigilancia y patrullaje.

Política que se instauró oficialmente desde el 5 de enero de 1959 y constituida de esta forma la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), “nacida en las entrañas de la Sierra Maestra, en el territorio del II Frente Oriental Frank País y que junto al pueblo, y formando parte de él, participara en la batalla de Playa Girón”.

De esta forma, en Cuba han enfrentado a la delincuencia y, por qué no decirlo, cualquier intento de subversión, pero de cualquier forma y sin lugar a dudas, adecuado para garantizar la seguridad ciudadana y turística de la nación.

 Por si fuera poco, también desde hace varias décadas, el gobierno de Cuba reforzó, mediante el Poder Legislativo, sus políticas contra el narcotráfico y el crimen organizado al instaurar la ­pena de muerte para funcionarios culpables de narcotráfico, situación que de igual manera ha sido extremadamente criticada por su dureza, condición que no es endémica de Cuba, toda vez que esta medida también existe en otras partes del mundo.

A pesar de ello, apenas en enero de este año durante la ­XXXVIII Feria Internacional del ramo –Fitur 2018–, que tuvo lugar en ­Madrid, Cuba recibió el premio Excelencia como país más seguro para el turismo; reconocimiento que fue recibido por el ministro cubano del sector, Manuel Marrero y el embajador de la la isla en la nación ibérica, Gustavo Machín, lo que nos dice que pese a críticas, si existe voluntad de nuestros gobernantes, la seguridad ciudadana es posible con o sin recursos económicos, pues usted estimado lector no me dejará mentir, somos más los que queremos vivir seguros y ante ello, nunca habrá una estructura delictiva superior a la participación ciudadana.

Twitter: @israelmorenori

 

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