El día siguiente - José Carlos Castañeda | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 22 de Marzo, 2018
El día siguiente | La Crónica de Hoy

El día siguiente

José Carlos Castañeda

A una semana del inicio de las campañas, la controversia está en quién va adelante en las encuestas. ¿Cuál es el último escándalo? ¿Cuál encuesta es más confiable? ¿Qué pasaría si gana uno o si gana el otro? ¿Habrá o no independientes? Muchas dudas sobre el terreno de las escaramuzas. Y sin embargo…

El 2 de julio amanecerá con un resultado y las campañas habrán terminado. Por fin, la competencia quedará atrás. La rivalidad de tantos meses deberá encauzarse en los canales institucionales. Es probable que existan desavenencias, que incluso las dudas sobre el proceso persistan. Habrá denuncias sobre irregularidades. Todo eso es parte de la normalidad democrática. Afortunadamente, existe un camino para procesar los reclamos en el sistema judicial, a través de una fiscalía y un tribunal especializados. Las protestas o las acusaciones, incluso las sospechas, tienen un cauce para desahogarse o resolverse. El tribunal electoral tiene la responsabilidad de dictaminar la legalidad y legitimidad de la elección. Pero habrá un día después.

¿Qué sucederá al día siguiente?

¿Cómo van a comportarse los actores políticos? Tenemos memoria y podemos recordar cómo lo hicieron en otras jornadas electorales. Pero el hecho de que en el pasado hayan actuado de cierta forma, no significa que volverán a hacerlo. La pregunta fundamental se arraiga en nuestra historia política, en la profunda desconfianza en el conteo de los votos. La imagen del fraude está en el inconsciente colectivo, si existiera algo como eso. No sólo es un tema de psicología histórica, hay evidencias claras de la pérdida de credibilidad en las instituciones democráticas, mayor desconfianza conduce a menor participación y más sospechas sobre los resultados. Cada vez es más difícil promover que los vecinos acudan a los cursos de capacitación para ser funcionarios de casilla. La participación de los ciudadanos en la organización del día de la jornada ha descendido de manera importante.

No hemos advertido suficiente sobre el riesgo que introduce la falta de credibilidad de las encuestas. En el escenario de una contienda muy cerrada, es muy probable que ningún encuestador se atreva a dar un resultado. La frase más escuchada será: too close to call. “Demasiado reñido para anunciar un ganador”. Y, sin embargo, habrá un ganador… La pregunta es: ¿Habrá confianza en el resultado? Eso dependerá de los escenarios: un triunfo claro y contundente o una votación muy cerrada y con numerosas irregularidades o denuncias de fraude. Nunca hemos tenido una elección con una cobertura tecnológica tan eficiente. ¿Cuántos teléfonos estarán disponibles para tomar fotografías o videos de presuntas irregularidades? ¿Cuántas de esas fotos y videos serán verdaderas? La ruta del día de la jornada podría ser muy accidentada.

Sin embargo, habrá otro día.

La competencia terminará y será necesario formar gobierno. La victoria de un candidato presidencial, quien quiera que sea, no es el único cargo de representación que está en juego en este proceso democrático. Cambia el Congreso completo. Diputados y senadores. Nueve gobiernos estatales. Muchos alcaldes y otros tantos diputados estatales. La próxima administración tendrá que gobernar con un legislativo dividido, con las consecuencias de esa discordia pública. ¿Cómo se van a serenar los ánimos después de la confrontación electoral? ¿Cómo se van a cerrar las heridas de la polarización? Ya está claro que la civilidad está lejos de alcanzarse. Pero todos los participantes van a seguir aquí y deberán construir puentes para transitar de la fase de discordia a la de conciliación. ¿Cómo se van a construir acuerdos después de enfrentar un resultado que podría ser ampliamente cuestionado? ¿Cómo se va a establecer la normalidad democrática si no se recupera la confianza? El presidente electo tendrá apenas una tercera parte de los votos, en el mejor de los casos. Las otras dos partes serán sus adversarios, ¿cómo va a proponer un diálogo que los incluya?

Habrá otro día…

 

 

 

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