Michel Marc Bouchard: “Los seres humanos estamos hechos de paradojas” | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 22 de Marzo, 2018

Michel Marc Bouchard: “Los seres humanos estamos hechos de paradojas”

El dramaturgo canadiense visitó el país para ver las versiones mexicanas de sus obras Las musas huérfanas y La divina ilusión

Michel Marc Bouchard: “Los seres humanos estamos hechos de paradojas” | La Crónica de Hoy

El dramaturgo Michel Marc Bouchard visitó la Ciudad de México para disfrutar de sus propias historias y celebró el talento de México, así como el hecho de que puedan verse desde otra perspectiva, más allá de su natal Quebec:

“Estaba orgulloso se saber que iban a presentar mis obras en México, pero a su vez, me sentía excitado y espantado. La postura del autor es terrible, no me gusta, sientes cierta responsabilidad y estás con gente de otro país. Pero dices ‘bueno, abre tu corazón, abre tu mente’; son cuatro distintas producciones y pues es algo muy loco, había visto una o dos, pero cuatro son muchas”, mencionó el dramaturgo en entrevista con Crónica.

Historias como Las musas huérfanas y La divina ilusión, que fueron escritas en distintas etapas de la vida de Michel, “sabía que esto iba a quedar muy bien, tuve la oportunidad de que me enviaran fotos de las producciones y supe que estaba bien. Desde ese momento ya era feliz por venir a este país. Es muy rico para uno ver sus propias historias a través de la mirada e ideas de alguien más, se viaja para ver una obra”, agregó.

Michel Marc Bouchard es un dramaturgo que ha convertido el escenario en uno de los principales lugares para la discusión y conformación de su identidad, no como un acto nacionalista, sino a partir del libre ejercicio de la escritura. Es amante de autores que van de Albert Camus a Tennessee Williams; de las historias de Kafka a las de Walt Disney, Jean Genet y Luigi Pirandello, un poco de Shakespeare y menos de Bertolt Brecht y asegura que ha pasado su vida evitando a Molière. Entre ellos, la dramaturgia de Bouchard hurga en la genealogía personal y cultural desde la que ha contribuido a la renovación de su propia lengua, el francés del Quebec.

Para esta visita a México se encontró con un mundo de sorpresas al ver sus obras, ya que hubo cosas que no había previsto. La historia se respeta; sin embargo, señaló que hay una mayor proximidad con el público y eso los convierte en cómplices de cada uno de los actos. A pesar de no estar tan adentrado en las historias y producciones que se han hecho en México, declaró que se va encantado con estos montajes.

“Creo que cada obra es complicada, tengo tendencia a complicarme la vida, tengo las mismas preocupaciones en la trama narrativa, pero con el tiempo es que se hacen domar esos momentos de duda fascinantes”, dijo y además compartió su opinión respecto a cómo con el tiempo ha sabido entender con mayor soltura lo que quiere el público y los artistas, y que notó en las obras mexicanas.

“Diría que todos los que hicieron estos montajes, tienen más preocupación del público que yo mismo, a veces tienen algo un poco didáctico, pero considero que no siempre es necesario. También está la famosa cuestión del humor, que es una droga para los actores que se ría el público, pero un veneno para los autores, el público de aquí reacciona rápidamente, parece que buscan reírse y de repente hay textos que no tienen risa y aún así lo hacen y la calidad de una obra está posada en la actuación”, subrayó.

De pronto, en medio de la charla sobre las tablas teatrales el realizador echa su mirada al pasado y se le viene a su mente un recuerdo de un mensaje que escribió en una pared que decía, “El público también viene a jugar”, de ahí que su forma de escribir tiene una preocupación hacia quienes asisten al teatro: “A veces hay demasiada actuación y el público también quiere participar y el hecho de permitirles hacerlo, creo que ha marcado una evolución considerable, acerca a los presentes a ver las obras, cumple un periodo de complacencias y ahora 10 años después, lo vuelvo a decir”, platicó.

Y es que para Bouchard la pasión por la dramaturgia se mantiene viva cada vez que comienza una nueva obra “siento un enorme placer al escribir mis textos, es como estar en un salón de ensayo, de buscar textos y nunca mueren esas ganas de que tu obra envejezca. No quieres que nada ensombrezca la pertinencia de la obra. He sentido miedo; escribí obras que ocurren en el pasado y siento que escribo como los viejos”, comentó.

Michel enfatizó que le gustaría dejar a través de su dramaturgia un mensaje de tolerancia, pero sobre todo humanista: “Los seres humanos estamos hechos de paradojas, pero es aún más bello ver personajes en paradoja”, y subrayó que aún no está listo para ser él quien traiga más obras al país, ya que considera que es muy complicado por la cuestión de idiomas y el coordinar a los actores, por lo que disfrutó lo más que pudo del teatro mexicano.

“Crecí en medio de mujeres que contaban cosas. Ésas fueron las voces que me llevaron al teatro”, echa su memoria más atrás, luego regresa a hablar sobre cómo toma con firmeza la complejidad de la vida y de la condición humana, no se queda en la denuncia, trata de explicar sus motivaciones más profundas, escudriña en la compleja naturaleza humana, para hacer la disección de hechos dolorosos y ampliar la comprensión sobre las cosas que están mal en el mundo.

No teme a temas como la sexualidad, la misoginia e incluso exalta sus relatos algo perturbadores o maniáticos. “Yo me considero un maniático e irreverente a la hora de escribir, pero hay un tema en especial del cual me gustaría hablar en algún momento y es de la migración, es muy polémico y mi próxima obra también es sobre la reelección, aquella que ya no existe, la moral ahora es algo completamente negociable y esas personas morales son las que me interesan”, enfatizó.

Antes de despedirse, el canadiense soltó una frase que resume sus sentimientos hacia el teatro: “Es uno de los últimos ágoras, donde decidimos realmente sobre nosotros y donde se le da el valor al escuchar las palabras, es una señal en la sociedad. Es uno de los últimos lugares donde existe la poética, la filosofía y la argumentación”, concluyó.

 

 

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