The Florida Project: La felicidad de los desamparados | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 22 de Marzo, 2018

The Florida Project: La felicidad de los desamparados

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El cineasta estadunidense Sean Baker parece tener una promesa en sus filmes: dar voz a aquellas personas que viven en el desamparo. Aquel Prince of Broadway (2008) nos mostraba sufridos personajes sacados de la realidad; en general, sin casa, sin dinero y con un futuro incierto. En ese entonces eran inmigrantes. Hace no mucho fue sensación Tangerine (2015), en el que el mismo cineasta ponía a prueba su radicalismo de artista independiente para filmar solo con tres iPhones 5S. Aquella película nos trasladó a los suburbios de Los Ángeles para mostrar el desparpajo de una prostituta transexual que al salir de prisión se encuentra con la noticia de que su novio la ha estado engañando.

El naturalismo de sus historias tienen un carácter casi documental y la personalidad de sus personajes es tan hilarante como la vida misma que refleja. Ellos son seres marginados por el destino o por consecuencia de algo que no se sabe bien qué es, pero que no importa. El deseo de Baker es mostrarnos un retrato de la felicidad de estos entes desamparados en las ciudades mainstream de EU. Hasta antes del año pasado, su cinematografía ya tenía mi aplauso ganado. Pero lo que mostró en The Florida Project se merece una ovación.

Con este filme Baker nos muestra una paradoja triste y convulsa. Nos lleva a la periferia de Florida, el lugar de Disneylandia, para poner en nuestros ojos la historia de lo que está más allá de la magia prefabricada. En una ciudad que es puro encanto para el turismo, en un hotel cercano al parque de diversiones más fascinante del mundo, una niña de 6 años y sus amigos pasan el verano. Lo que hacen ellos es soñar sin tener la conciencia de lo que significa la marginalidad. Ellos se divierten con lo que tienen mientras sus padres y el resto de adultos que les rodean sufren aún los efectos de la crisis.

Lo que hace Baker en este filme es un retrato del poder de la dignidad de los sueños infantiles en un infierno en el que la desdicha de los personajes convive con los colores pastel de un lugar que es pura apariencia de paraíso. El valor más profundo de la película radica en la enseñanza de aquellos niños que en medio de travesuras, fuegos artificiales, violencia a la luz del día y acechadores de infantes, nos muestran como el valor de las cosas está en el significado que se les dé. Ellos no necesitan a Mickey Mouse para tenerlo todo.

Willem Dafoe ofrece un personaje extrañamente entrañable. Es el encargado del hotel en el que se hospedan los niños y, al mismo tiempo, parece ser el equilibrio de una pequeña sociedad que apenas se da licencia de disfrutar un poco de la vida. La película alcanza un nivel de preciosismo poético en la que la dolorosa realidad que viven los personajes de Baker, nos despierta una sonrisa y nos hace preguntarnos cuál es el valor que le damos a las cosas que nos permiten comer, correr, soñar o vivir.

 

Títanes del Pacífico: La insurrección

Director: Steven S. DeKnight (EU, 2018)

No sabemos cuánto dolor le puede provocar a Guillermo del Toro ver esta película. Lo que ocurrió con este filme es uno de los ejemplos más claros de cómo funciona la maquinaria de Hollywood. Aquella película que había encontrado elegancia estilística en la forma narrativa del director tapatío, fue ignorada por completo para, en cambio, mostrarnos una explotación más del artificio. Esta secuela es un manojo de espectacularidades artificiosas que no termina de encantar. Cierto, mantiene el halo de fidelidad a la original pero sobre un argumento mucho más simple: Han pasado 10 años tras la primera invasión que sufrió la humanidad, pero la lucha aún no ha terminado, el planeta vuelve a ser asediado por los Kaiju, ante esta nueva amenaza, los Jaegers, robots gigantes de guerra ya no están a la altura de lo que se les viene encima. Será entonces cuando tendrán que idear la manera de sorprender al enorme enemigo.

 

Hare Krishna: El Swami que lo comenzó todo

Directores: John Griesser, Jean Griesser y Lauren Ross (EU, 2017)

Hare Krishna, el Mantra, el Movimiento y el Swami que lo comenzó todo es un documental dirigido por el director cinematográfico estadounidense Jhon Griesser, que presenta la vida de Srila Prabhupada, un indio Swami, que a sus 70 años llegó a occidente, precisamente Nueva York, Estados Unidos, en la década de los sesenta, para compartir su conocimiento e iniciar un movimiento basado en el amor, la paz y la compasión. A través de esta pieza fílmica que reúne 50 años de investigación, Griesser narra la historia de Swami quien fundó el movimiento Hare Krishna, como éste tuvo un gran impacto en la cultura y en distintas expresiones artísticas, incluido el célebre músico inglés George Harrison, además de un sinnúmero de series televisivas donde se les hace referencia; sin embargo, se trata de un filme que no encuentra su punto crítico. Carece de una objetividad que enriquezca la historia, además da la sensación de que la historia queda demasiado simplificada para el tamaño del movimiento que quiere mostrar.

 

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