Objeción de (in) conciencia

Wendy Garrido Granada

Estar a favor del derecho a decidir, es estar a favor de la vida de miles de mujeres que no tienen las posibilidades económicas para practicarse un aborto en condiciones higiénicas y seguras. Es exigir su legalización para que no haya más muertes por abortos clandestinos, mujeres encarceladas, niñas violadas y obligadas a ser madres. La maternidad siempre debe ser una opción y una decisión. Nunca una imposición.

El pasado 22 de marzo, el Partido Encuentro Social, de origen conservador y religioso, tuvo una victoria legislativa: El Senado aprobó el dictamen —propuesto por el PES— por el que se adiciona un artículo a la Ley General de Salud que contempla la objeción de conciencia, la cual permite al personal médico y de enfermería negarse a brindar cualquier servicio que vaya en contra de sus valores éticos y morales, entre los que podrían estar el aborto, la eutanasia, la entrega de anticonceptivos y hasta la aplicación de vacunas, entre muchos otros.

La Secretaría de Salud será quien emita los lineamientos para manifestar la objeción de conciencia y tendrá la obligación de contar en todos los casos con Epersonal no objetorp, es decir, otros médicos y enfermeras que puedan realizar los procedimientos necesarios para no negar el derecho a la atención médica.

Sin embargo, esto presupone también otros problemas porque se podría incurrir en prácticas de convencimiento e imposición de creencias por parte de los prestadores médicos a los pacientes y familiares, sobre todo en las poblaciones rurales.

La objeción de conciencia podrá ser ejercida en cualquier momento y, aunque se estableció en el dictamen que no se puede poner en riesgo la salud o la vida del paciente, se tendría que revisar con lupa los lineamientos de la Secretaría de Salud, porque pueden llegar a ser ambiguos y afectar a las personas más vulnerables.

Hay localidades alejadas y marginadas que sobreviven con muy pocos recursos y escaso personal médico, con ideas conservadoras y religiosas, como las del PES, y ahora tendrán el respaldo legislativo para negar el aborto por violación o cuando se encuentra en riesgo la salud de la madre (que ya es legal en todo el territorio mexicano).

También podría afectar a las campañas de salud reproductiva y anticonceptiva, en las zonas donde el personal médico considere que “se deben de tener los hijos que Dios mande” y sus valores éticos y morales se impongan sobre los derechos humanos de salud de las personas.

En la actualidad también hay un fuerte movimiento anti-vacunas, que aunque parezca increíble es, a veces, respaldado por personal médico. Esta objeción de conciencia podría negar el servicio y poner en riesgo a los menores de edad. También podría ser utilizada para convencer a padres y más personas de la no vacunación.

El propio Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) se pronunció respecto a la objeción de conciencia y exige que esta reforma garantice y evite obstaculizar “el ejercicio pleno de todas las personas al goce de sus derechos humanos, especialmente a la salud”.

“Es su responsabilidad (del Estado) que existan prestadores de servicios en suficiencia para que se realicen los procedimientos médicos a los que las personas tienen derecho, así como tomar las precauciones necesarias para garantizar la permanencia, constancia y calidad de los servicios médicos a los que está obligado”.

¿Cómo hará la Secretaría de Salud para evaluar y realmente garantizar que siempre, siempre, haya personal no objetor?

 


@wendygarridog
wengarrido@gmail.com

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