El vigilante, la película sobre los dilemas morales de México | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 26 de Marzo, 2018

El vigilante, la película sobre los dilemas morales de México

Ópera prima de Diego Ros, ganadora del Festival Internacional de Cine de Morelia, plantea la historia de un hombre que tiene que reflexionar sobre qué tan correcto es denunciar un crimen

El vigilante, la película sobre los dilemas morales de México | La Crónica de Hoy

En octubre del 2016, el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) tuvo sorpresas entre su palmarés de la competencia a la Mejor Película Mexicana. Era un año en el que Amat Escalante y La región salvaje figuraban como favoritos para llevarse el premio principal, pues un mes atrás habían conseguido el León de Plata a la Mejor Dirección en el Festival de Venecia.

Sin embargo, la gran triunfadora de aquella noche fue la ópera prima de Diego Ros, El vigilante, que además de recibir el premio principal se llevó el de Mejor Actor para su protagonista Leonardo Alonso. Después de año y medio, la película tendrá su estreno comercial y tanto el director como el actor compartieron con Crónica los detalles del estreno de este filme que después de vencer a La región salvaje también triunfó en Los Ángeles y Londres.

“La película trata de una noche en la vida del vigilante. Él tiene que salir de su trabajo porque acabó su turno y tiene que ir a su casa, pero por una u otra razón no lo logra. La película es la suma de situaciones extrañas y bizarras a las que se enfrenta el personaje”, expresó el realizador y añadió que “todo esto salió de la idea de cuestionarse qué haría un personaje que hubiera sido testigo de una situación sospechosa o criminal y no supiera si denunciarla o no”.

El vigilante nos muestra la historia de Salvador (Leonardo Alonso), quien trabaja en las noches como vigilante de una obra en construcción a las afueras de la Ciudad de México. Una noche, dos sujetos abandonan una camioneta frente a la obra y un cuerpo es encontrado al día siguiente. Siendo el único testigo, Salvador se convierte en el centro de atención y conflicto.

“Es una película que habla sobre dilemas morales y existenciales, sobre qué hacer, que fácilmente se podría haber resuelto en blanco y negro, pero a mí siempre me interesó la idea de que el bueno termina cayendo muy bajo y el malo no es tan malo, sino que es algo más complejo”, explicó el cineasta.

“No es una película de denuncia, quizás porque creo que nunca funcionan ese tipo de películas. Creo que la sala de cine no es el lugar para hacer eso, porque el espectador no es tan receptivo a ese tipo de mensajes. Sin embargo, al mismo tiempo, no puedes ignorar las cosas que ocurren en tu realidad”, agregó.

La cinta da cuenta de cómo mientras el resto del país festeja el Día de la Independencia, el protagonista intenta salir de la obra una y otra vez para acudir a un compromiso importante. Sin embargo, una serie de situaciones absurdas e improbables convierten su noche en una experiencia extraña y desafortunada.

“Mi personaje representa a un gran segmento de la población. Me hizo entender más cómo la gente está preocupada para sacar el dinero para comprar los zapatos del niño o comer, es decir, hay muchos más problemas en una familia mexicana de bajos recursos o con un trabajo de sueldo bajo, para preocuparse además por denunciar al vecino”, explicó Leonardo Alonso.

“Así es como van pasando cosas que se suman en una espiral donde la mayoría de la gente es como el personaje que lo ve normalizado, o como el de Salvador que sí quiere hacer algo pero que las circunstancias te orillan a hacer otras cosas”, agregó el actor.

Finalmente, cabe destacar que para el actor esta película llega en un momento importante porque las cuestiones sociales marcan la identidad de un país, en este año específicamente a través de las elecciones presidenciales: “La gente cada vez tiene más desconfianza con las autoridades. Hay mucha apatía y parece que todo nos da igual. Ahora que están las elecciones cerca, muchos se preguntan ‘¿y para qué voto?’. Pero no se dan cuenta que esta apatía nos genera más problemas, aunque claro que entiendo que la desconfianza es ganada”, concluyó.

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