Campaña 2018. ¡Vámonos a Mérida! - Juan Manuel Asai | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 27 de Marzo, 2018
Campaña 2018. ¡Vámonos a Mérida! | La Crónica de Hoy

Campaña 2018. ¡Vámonos a Mérida!

Juan Manuel Asai

Hay quien dice que José Antonio Meade debió arrancar su campaña presidencial en una plaza brava pero decisiva, como Ecatepec, por ejemplo, pues el candidato priista cada día juega una final. Eligió la blanca Mérida, Yucatán, una de las ciudades más buscadas pero para el retiro, para los jubilados que buscan calorcito, seguridad, comida rica, cerca del mar, para la recta final de su vida. Meade no se puede andar por las ramas. Tiene que sudar la camiseta todos los días y todas las noches.

El PRI, además, necesita invertirle en cobertura, facilitar hasta donde pueda el trabajo de los periodistas que se tomen la molestia de seguirle la pista al candidato del tricolor que tiene que ir donde están las votos. El PRI necesita de los reporteros, pero los reporteros no necesitan al PRI. Supuestamente, el fuerte de este partido es la estructura territorial, pues es el momento de lucirla. Si se quieren esperar dos o tres meses para calentar motores volverán a la fría banca de la oposición en la que estuvieron, parecen olvidarlo, doce largos años. El PRI arranca una cuesta arriba de 100 días, no puede darse el lujo de jugar a medio gas.

Meade corre cargando una losa que ni El Pípila. Esa losa es la docena de gobernadores del PRI descubiertos con las manos en la masa que han hecho enojar —con sobrada razón— a los ciudadanos, que no pueden creer tanto cinismo. Los ciudadanos buscan quién los desagravie en las urnas el primer domingo de julio. Meade está en aprietos.

Ricardo Anaya se va a Celaya, Guanajuato, una plaza panista, ahora con graves problemas de seguridad. Anaya arranca exhausto la campaña, pues ha estado un par de meses contra las cuerdas defendiéndose como gato boca arriba. No cayó pero tampoco subió. Está estancado y se estima que será muy difícil que repunte. Aunque del flanco del gobierno reciba menos fuego, lo cierto es que del lado de Margarita Zavala le va a ir como en feria.

La verdad es que la ex primera dama tiene la simpatía de amplios sectores del PAN que, si la ven en la boleta, van a votar por ella, digan lo que digan. Que Margarita haya logrado superar los requisitos de ley para ser candidata independiente, quemó la campaña de Anaya incluso antes de que arranque. La suerte de ambos se encuentra atada. Se van a soñar. Serán sus propias pesadillas. Si somos rigurosos, Margarita ya ganó la batalla, de aquí en adelante va a disfrutar viendo sufrir a Ricardo, que cada día estará de peor humor, lo que ya es decir.

López Obrador está jugando pelota para relajarse en los días santos. El béisbol le gusta, aunque nadie sabe bien a bien si es buen pelotero o nada más hace como que sí lo es; por lo menos maneja la jerga y asegura que ganará por blanqueada, que es la forma beisbolera de decir que se llevará el carro completo. ¿Lo hará? Sus asesores, deberían decirle que se quede jugando los siguientes tres meses. Que no se meta en más problemas. Tiene el triunfo en el bolsillo, se le puede caer si su lengua lo traiciona.

Está en la hamaca porque vive del enojo de los ciudadanos, que quieren votar por alguien que le haga pagar al gobierno todas las que ha hecho y las que le han inventado. López Obrador ya puso nerviosos a los empresarios, si le sigue y los pone furiosos pagará caro las consecuencias. El tabasqueño también tenía amarrado el triunfo en la elección del 2006 y él solito la perdió amenazando a los empresarios de que los iba a volver precaristas. Como no están mancos reaccionaron, lo bajaron. Si repite el mismo error será por su propia culpa.

Tamaulipas

La alternancia no es garantía de nada, al menos de nada bueno. Ahí está el ejemplo del estado de Tamaulipas, que esperó por décadas la alternancia que se le negó incluso cuando su candidato a gobernador fue ejecutado pocos días antes de la elección. El PRI lo resolvió poniendo a un hermano del candidato sacrificado, como candidato sustituto, y volvió a ganar. En la elección más reciente por fin perdió. Ganó un candidato al que se vinculó en varios momentos de la campaña con un grupo de autodefensa que luchaba contra Los Zetas. Como suele ocurrir en ese grupo, se colaron, decían por allá, pistoleros del Cártel de Golfo que pasó a ser el cártel bueno.

El hecho es que Tamaulipas está tan mal o peor que antes en materia de seguridad. Hay varias ciudades en las que el poder real, el que decide, sigue estando en manos de bandas del crimen organizado que se disputan el control de las plazas, incluso usando técnicas de confusión. No se tientan el corazón. La secuencia de emboscadas a personal de la Marina Armada de México es un hecho muy extraño que atenta contra el sentido común.

Un cártel no calienta la plaza de manera gratuita. Lo que quiere es un arreglo para hacer negocios. Tirarle a matar a los marinos no es el camino para hacer negocios sino para echarlos a perder. De modo que para encontrar a los responsables de las emboscadas hay que ampliar el radio de búsqueda y buscarle en otras latitudes, en Sinaloa o Jalisco por ejemplo. Nuevo Laredo quedó marcado, los traficantes tendrán que operar a medio gas, encubiertos, como hormigas. Eso sólo conviene a los adversarios de los cárteles tamaulipecos. Al tiempo.

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