Con jueces así... ¿para qué quieren los animales enemigos?

Marielena Hoyo Bastien

Lo he venido advirtiendo…

CDMX, simplemente por tener en territorio 3 zoológicos y

 un enorme “santuario” para grandes felinos, DEBE contar

con estrictos protocolos para atender -con EXPERTOS

localizables 24/7- emergencias con fauna silvestre. Ello,

para evitar OSOS como el de ayer con el aterrorizado mono

capuchino, que tras escapar (¿de?) apareció trepado en un

árbol de Avenida Reforma, para más tarde y tras fallido

 intento para su captura, buscar refugio en la residencia de la

embajada estadounidense hasta donde me apersoné, pero

solo para constatar la improvisación y el atarantamiento de

las dizque autoridades, incapaces de realizar debidamente el

operativo. Pregunté por personal de la Brigada de Vigilancia

Animal, por algún representante de la PROFEPA o por gente

de los zoológicos, pero ni de uno ni de los otros los polis me

supieron dar razón. Con tal incompetencia, no quiero

 imaginar lo que sucedería si fuera un león el escapista, como

ya sucedió hace años y por partida triple.

 

EN OTRO TEMA, aunque tenía para hoy dos compromisos a tratar, dada la gravedad del testimonio vecinal recibido sobre el CASO XOCHICALCO, opto mejor por reproducir tan delicada denuncia pública:

Alberto Martínez Álvarez es el nombre de quien actuando en funciones de Juez de Control otorgó luz verde a Yadira Llana Esperón para proseguir con su historial de abuso y muerte sobre decenas de cachorros, en uno de los casos más complejos desde que el maltrato animal fuera penalizado. Diagnosticada con esquizofrenia, en una evaluación sin valor pericial como el mismo Tribunal lo consignó al posponer por primera vez la audiencia inicial, la ausencia de la imputada hace cuestionable la opinión de la perito del Instituto de Ciencias Forenses, que convocada por el impartidor aseguró, sin haberla visto, que aquélla no es capaz de distinguir la naturaleza de sus actos otorgándosele la condición de INIMPUTABLE, por lo que su conducta contra cachorros que compra a diestra y siniestra, para luego matarlos de hambre, sed, y a causa de severas infecciones gastrointestinales y respiratorias, no será sancionada.

La misma condición de inimputabilidad deja dudas en los vecinos y en cualquiera que haya atestiguado la conducta de la mujer, puesto que ha tenido capacidad de adquirir (y conducir) tres autos nuevos en lo que va del año, y de solicitar la presencia del ajustador cuando sufre algún percance; resultando también lo suficientemente racional como para negar el acceso a su casa o auto a la autoridad, incluso encontrando la manera de ocultarse cuando se siente en riesgo legal. Lo anterior pareciera un comportamiento no consistente con el de una persona esquizofrénica sin conciencia de la realidad, y sí en cambio compatible con quien sufre transtorno de la personalidad antisocial, es transgresora de la ley, manipuladora y sabe lo que hace.

Pero el golpe de gracia lo propinó el Juez, cuando tras declararla inimputable omitió dictar una medida de tratamiento aplicable en internamiento o cualquiera otra que dispone el Código Penal vigente en la Ciudad de México para aquellas personas cuya inimputabilidad es calificada de permanente, dejándola en completa libertad para seguir violentando a los animales y con ello a vecinos y a la sociedad en general. Tampoco cumplió con el deber de protegerla en su condición de persona mentalmente vulnerable, como él mismo lo argumentó cuando, a petición de la única familiar conocida (Ginecóloga Patricia Esperón) instruyó al Ministerio Público a salvaguardar su patrimonio pero no así su persona, pese a que desde hace semanas vive en un auto entre inmundicia y acompañada de perros que mantiene encerrados bajo el rayo del sol, sin agua ni comida, y que sustituyó en al menos una ocasión.

Desde que una asociación civil retirara de su domicilio cinco caninos en noviembre pasado, ha sido vista con al menos once perros cuyo destino se desconoce, mientras que seis más fueron asegurados por la PGJDF; y antes otra veintena fue reubicada por vecinos y protectores independientes. Otro tanto murió bajo mucho sufrimiento.

A quince días de la determinación de la autoridad judicial seguimos a la espera de conocer la estrategia que habrá de instrumentar la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT), única con facultad de combatirla en su calidad de denunciante. Asimismo, no se conoce ningún pronunciamiento de la Fiscalía Desconcentrada de Investigación en Delitos Ambientales y en Materia de Protección Urbana (FEDAPUR), a cargo de la investigación.

“Dado lo anterior, exigimos a ambas instituciones agotar las opciones legales a su alcance para que Yadira Llana Esperón reciba institucionalmente atención especializada y deje de ser un peligro para los animales. Que así sea…”.


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