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A prueba de balas y con menú gourmet

En la imagen, Kim saluda a sus súbditos a su regreso a Pyongyang

El misterioso tren que cruzó la frontera de Corea del Norte y llegó a Pekín quedó resuelto el martes, cuando de él descendió Kim Jong-un, en su primer viaje al extranjero desde que tomó el poder en 2011.

El tren verde con una línea amarilla tiene sus 21 vagones a prueba de balas, lo que lo convierte en el más pesado del mundo y en consecuencia mucho más lento de lo normal, con una velocidad que no supera los 60 kilómetros por hora. Con sus ventanillas oscurecidas para que no se pueda ver a sus pasajeros, encaja a la perfección con el tipo de transporte que alimentó el mito de los desconfiados dictadores norcoreanos a lo largo de su historia. En la mañana del lunes, el convoy partió de Pyongyang para recorrer los 800 kilómetros que lo separan de Pekín, y ayer regresó a la capital norcoreana, tras las varias horas de reunión de Kim Jong-un con Xi Jinping.

Imágenes difundidas por el régimen en el pasado también muestran que el tren posee varias comodidades para el líder, como un sofisticado vagón comedor donde “es posible ordenar cualquier plato de cocina rusa, china, coreana, japonesa o francesa”.

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