Ciudad

La moda del calor: bronceado citadino

A siete días de la llegada de la primavera a la Ciudad de México, los fuertes rayos del sol y el calor calaron sobre los habitantes de la urbe e hicieron de Paseo de la Reforma una pasarela de sombreros, gorras y gafas de sol o turbantes improvisados. Todo era válido para tratar de  sobrellevar las altas temperaturas ( de entre 23 y 28 grados centígrados de sensación térmica según el Servicio Meteorológico Nacional).

Hubo caballeros que optaron por usar bermudas; las damas, shorts o vestidos sueltos.

Los puestos de aguas y refrescos, lo mismo que los carritos de helados sobre esta avenida, fueron constantemente visitados por nacionales y extranjeros. En algunos de ellos se veía reflejado ya lo que podría denominarse “bronceado citadino”.

De igual manera, la fuerte ola de calor orilló a los paseantes a tomar un pequeño descanso en las bancas, ubicadas sobre las aceras. Los  espacios más socorridos fueron aquellos en donde la sombra de los árboles o cualquier otro objeto brindara una sombra.

Por otro lado, usuarios de la recién inaugurada línea 7 del Metrobús aprovecharon la sombra que las paradas de dicho transporte les proveían, aunque el espacio no resultó suficiente para todas las personas que esperaban la llegada del próximo autobús.

Sólo el avance de la tarde, en esta Semana Santa, permitió un respiro a los asoleados capitalinos y visitantes extranjeros y de diversos estados que pasearon por esta ciudad.

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