Matrimonio infantil, lamentable realidad en México

Diva Hadamira Gastélum

La violencia y el abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes en nuestro país se ha incrementado considerablemente, al grado que actualmente nos encontramos entre los primeros lugares a nivel mundial de violencia infantil de acuerdo con cifras de organismos internacionales como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia en México (UNICEF) y la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE).

De hecho, la UNICEF señala que en nuestro país hay más de 39.2 millones de niñas, niños y adolescentes, de estos, seis de cada diez de entre 1 y  14 años han experimentado algún método violento de disciplina en sus hogares; de igual manera, uno de cada dos ha sufrido alguna agresión psicológica por algún miembro de su familia.

El fenómeno de la violencia y maltrato infantil es un problema que los tres órdenes de gobierno debemos atender de manera urgente, no sólo por su considerable incremento, sino por la importancia de garantizar su derecho a la educación, a su desarrollo físico, psicológico e integral y sobre todo a la realización de sus sueños.

Una de las peores prácticas de violencia contra niñas, niños y adolescentes es el matrimonio infantil forzado, pues quebranta en todo momento sus derechos humanos fundamentales, atentando contra su desarrollo integral.

Son varios los factores que se asocian con esta terrible problemática, entre ellos, la pobreza, la falta de oportunidades, la desigualdad de género y los estereotipos culturales, altamente arraigados en nuestra sociedad.

En México, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI, 2015), el 23.6 por ciento de las mujeres, se han casado o viven en unión conyugal antes de cumplir la mayoría de edad; siendo Chiapas, Guerrero y Oaxaca los estados con mayor porcentaje de matrimonio infantil en México.

El 42.8 por ciento de las adolescentes de entre 12 y 17 años de edad que están casadas, es menos probable que permanezcan en la escuela debido a las nuevas responsabilidades que tienen que asumir como esposas, madres y el trabajo en casa. Tan sólo en 2015, 75 mil 446 adolescentes ya estaban casados y sin asistir a la escuela, siendo el mayor porcentaje las mujeres (77.3%).

Y es que a pesar que niñas, niños y adolescentes tienen derecho a recibir protección contra la violencia, las cifras nos revelan que son las niñas las más afectadas con esta terrible práctica.

Los índices de matrimonio infantil y de uniones tempranas son significativos en nuestro país, en particular entre las niñas y adolescentes indígenas, así como las que residen en las zonas rurales y las que se ubican en el espacio más pobre de la sociedad. La zona Sureste del país es donde se registra el mayor índice de matrimonios infantiles y de uniones tempranas, al ser entidades con mayor población indígena.

A nivel internacional, aún encontramos regiones donde la situación de la violencia infantil se refleja de manera alarmante para la sociedad; pues de acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), en África Subsahariana alrededor de 4 de cada 10 mujeres jóvenes se casaron antes de los 18 años, y en Asia meridional 3 de cada 10.

Las regiones con los niveles más bajos de matrimonio infantil son América Latina y el Caribe (25 por ciento), Oriente Medio y África del Norte (17 por ciento) y Europa oriental y Asia central (11 por ciento). La falta de un marco jurídico en otros países facilita que esta práctica no disminuya, por lo contrario, se ha incrementado aún más.

En México, 6 entidades federativas en donde su normatividad local aún no se encuentra homologa con la Ley General de Niñas, Niños y adolescentes, y no tienen establecida una edad mínima para casarse, es donde persisten estas cifras alarmantes.

A pesar de los esfuerzos que ha realizado el Estado Mexicano para proteger y garantizar el desarrollo integral de la niñez mexicana, falta mucho por hacer. Recordemos que por vez primera, el Gobierno de la República que encabeza el presidente Enrique Peña Nieto, establece una política nacional para dar cumplimiento a la normativa internacional, la cual prevalece en todo momento la garantía de los derechos humanos y el interés superior de la niñez mexicana.

Tuvieron que pasar 24 años para reformar la Ley General de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes, misma que garantiza la protección de más de 40 millones de éstos y los reconoce como titulares de derechos, dignidad, perspectiva biológica, psicológica y emocional bajo los principios rectores del interés superior de la niñez.

Ante ello, hoy más que nunca es fundamental que las 4 entidades federativas que aún permiten el matrimonio infantil, con dispensas y excepciones a la prohibición del matrimonio de personas menores de 18 años, armonicen su legislación mediante las reformas correspondientes.

Asimismo, reforzar las campañas informativas, para sensibilizar y concientizar sobre los efectos negativos del matrimonio infantil y de las uniones tempranas. México no puede seguir rezagado en un tema tan valioso, sensible y de gran importancia como lo es el garantizar a la niñez mexicana una vida libre de violencia, de no discriminación y del respeto a sus derechos humanos.

Necesitamos construir alianzas para continuar con esta lucha; trabajemos de la mano con gobiernos, sociedad civil, academia, medios de comunicación y comunidad en general, para asegurar que el matrimonio infantil no continúe transgrediendo el futuro de miles de niñas, niños y adolescentes en México.

Como legisladores debemos tomar las medidas necesarias para prevenir, atender y sancionar cualquier práctica de violencia contra niñas, niños y adolescentes; es fundamental garantizarles su integridad para que tengan mejores condiciones de bienestar y un libre desarrollo.

Presidenta de la Comisión de Igualdad de Género en la Cámara de Senadores

 

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