Semana Santa al cierre de edición

David Gutiérrez Fuentes

1. Internet y las ventajas del hipertexto

Hay innumerables aspectos que detesto de la Semana Santa. Estas fobias van cambiando con el tiempo y otras permanecen. Una que no debería causarme sorpresa y a la que todavía no me acostumbro es la sincronización de la entrega del artículo cuando coincide con Jueves Santo. Por fortuna existe internet que nos permite recopilar información, y, cuando es de nuestra autoría, reelaborarla si es pertinente o coincide con algún cierre de edición. Hecha esta advertencia, les comparto un autorrefrito de observaciones sobre la también llamada “semana mayor”, al que le agregué o le suprimí algunas palabras.

2. Infiernos de mucho o poco kilometraje

Los asuntos de la fe cobran relevancia en Semana Santa. En este periodo vacacional millones de mexicanos aprovechan para cambiar de infierno: chilangos que se escapan a Guerrero, morelenses que se viene para acá, hidalguenses que viajan a Veracruz, jarochos osados que van a Tamaulipas. Algunos como yo aprovechamos para quedarnos en nuestra casa a meditar en temas metafísicos. El recogimiento conlleva un riesgo: convertir nuestra mente en otro infierno sin necesidad de largos desplazamientos. Son suficientes unas malas rachas sinápticas y un buen sillón, para que a la mente le dé por transitar caminos inextricables.

3. Menú santo

Hoy que sé de los beneficios del omega tres y la comida saludable, ya no me enojo tanto, pero de niño cómo me enfadaban los viernes de cuaresma y el pescado que me hacían comer en mi casa. El menú de los restaurantes y fondas adaptado para esa fecha tampoco lo toleraba. Esto no ha cambiado y hasta Mc’Donalds tiene un Mctrío marinero para que su clientela mocha ejercite la quijada sin remordimiento. Hace poco más de veinte años tuve la ocurrencia de escaparme a Taxco a ver una de las múltiples representaciones de Semana Santa: Terminé harto. Para colmo, lo único que había en el menú de todos los restaurantes era pozole con sardina. Estos recuerdos me llevan a revelarme de una manera un tanto ingenua, pero lo hago gustoso. Por ejemplo, el año pasado que estaba en el centro me comí en un viernes de vigilia una deliciosa carne tártara del Bar Gante.

4. Zombies y miércoles de ceniza

Últimamente he visto muchos zombies, están de moda. Sin embargo, aquellos amables zombies que traspasaban el umbral de las iglesias un miércoles de cada año para mezclarse con la gente, todos ellos serios y muy bien portados, se cuentan con los dedos de la mano. Sin duda el catolicismo está en crisis, porque cuando salía de primaria y secundaria, mi diversión era observarlos y llevar recuentos. Los miércoles de ceniza constituyen para mí sorpresivos marcadores de tiempo. No soy el primero ni el último en establecer ese vínculo. Cada vez que veo a un feligrés caminar por la calle con su peculiar tatuaje en la frente me pregunto: “¿A poco ya pasó un año?”. Ahora me entero que en esa misa en la que se le da el banderazo de salida a la Cuaresma, el sacerdote pronuncia una frase que en más de un sentido es el dilema de quienes no creemos en un más allá: “Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás”.

5.- Cadenas de papel y digitales

Algo que siempre me cayó gordísimo, aunque en estricto sentido no está relacionado con esta cuarentena caduca (a pesar de formar parte de la estrategia de guerra de la mojigatería gandalla), eran las cadenas. En mi casa las deslizaban en un sobre bajo la puerta, acto sin duda osado si consideramos que vivíamos en un condominio horizontal. La primera vez que me topé con uno de esos eslabones, creo que apenas y me sabía las vocales. El sobrecito con la moneda y la singular carta me fueron confiscados en el acto por mi madre quien me enseñó a quedarme con el dinero y romper en pedazos esas misivas esclavizantes y comprometedoras, detrás de las cuales había un devoto o un miedoso. Mi madre es una católica moderada. La táctica de las cadenas siempre le pareció estúpida y hasta mal vibrante. Aunque debemos reconocer que con internet esa plaga se multiplicó y lo peor es que las cadenas en línea vienen sin dinero. Si por lo menos trajeran puntos para Itunes, o algunos bonos para juegos, pero ni eso. Ya he aprendido a detectarlas y las elimino como Dios manda.

dgfuentes@gmail.com

 

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