Mundo

Las dos Coreas celebrarán el 27 de abril primera cumbre en 11 años

Kim Jong-un y el presidente surcoreano, Moon Jae-in, se reunirán en la frontera. La ONU se mostró esperanzada, pero pidió no echar las campanas al vuelo

El ministro de Unificación surcoreano, Cho Myoung-gyon, y el jefe de la Agencia Norcoreana para Asuntos con el Sur, Ri Son-gwon, se estrechan la mano al finalizar una reunión en la frontera.

Las dos Coreas celebrarán su primera cumbre de líderes en once años el próximo 27 de abril, según acordaron ayer representantes de alto nivel de ambos países en una reunión en la frontera, sin que de momento se haya desvelado ningún detalle de la agenda.

El líder norcoreano, Kim Jong-un, y el presidente surcoreano, Moon Jae-in, se verán ese día en Peace House, un pabellón de la Zona de Seguridad Conjunta (JSA), el único punto de la militarizada frontera entre los dos vecinos en el que soldados norcoreanos y surcoreanos se ven las caras.

En la reunión de ayer, los Representantes de los dos países, técnicamente aún en guerra, acordaron un reunión preparatoria el 4 de abril, para concretar detalles con respecto al protocolo y la seguridad de la cumbre.

“Oportunidad única”. El gobierno surcoreano celebró que haya fecha y consideró que la cumbre “puede ser una oportunidad única para establecer la paz en la península coreana”.

A la cumbre de abril le seguirá otra histórica reunión que Kim mantendrá previsiblemente en mayo con el presidente de EU, Donald Trump, que supondrá la primera vez que se ven las caras los mandatarios de Corea del Norte y Estados Unidos, y que debería girar en torno al programa nuclear norcoreano.

Actividad frenética. Las cumbres de abril y mayo han desatado una frenética actividad diplomática que ha puesto un punto y aparte en el aislamiento del régimen y que alcanzó esta semana su máxima expresión con el viaje sorpresa de Kim Jong-un a Pekín para reunirse por primera vez con el presidente chino, Xi Jingping.

El encuentro iba destinado a mejorar lazos tras una fase de alejamiento entre estos dos aliados tradicionales -especialmente después de que Pekín aprobara en 2017 estrictas sanciones de la ONU contra las pruebas de armas Pyongyang- y para intercambiar posturas de cara a las dos citas históricas de abril y mayo.

Tras un 2017 plagado de pruebas armamentísticas de Pyongyang y de cruces de amenazas entre el régimen y el propio Trump, desde principios de año la situación en la península coreana ha virado hacia el acercamiento.

Cautela en la ONU. El secretario general adjunto de Asuntos Políticos de la ONU, Jeffrey Feltman, dijo en su última rueda de prensa antes de abandonar el cargo que está “esperanzado” por las señales de distensión en la península coreana, pero pidió que todavía no se lancen las campanas al vuelo.

“Es importante gestionar bien nuestras expectativas. Se trata de problemas extremadamente complicados”, advirtió, aunque no ocultó cierto optimismo.

“¿Recuerdan la última Asamblea General de septiembre, cuando todo el mundo hablaba con gran preocupación y alarma sobre los ensayos nucleares [de Corea del Norte]? Llevamos cuatro meses sin pruebas militares de este tipo, aunque esto no signifique que haya desnuclearización”, expresó.

Imprimir