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Saldo blanco en representación en Iztapalapa; hubo 2 millones de personas

El gobierno capitalino informó que fueron desplegados más de 12 mil servidores públicos y sólo seis personas fueron presentadas al Ministerio Público y 21 remitidas al Juzgado Cívico.

Foto: EFE

La Representación de la Semana Santa en Iztapalapa, a donde acudieron casi dos millones de personas, dejó un saldo blanco, aunque seis personas fueron presentadas al Ministerio Público y 21 remitidas al Juzgado Cívico.

El Gobierno de la Ciudad de México informó que fueron desplegados más de 12 mil servidores públicos de la delegación Iztapalapa y de diversas dependencias de la administración central, así como voluntarios, lo que dejó el saldo blanco en materia de protección civil, servicios de salud y seguridad.

Poco después de mediodía, la plaza cívica del Jardín Cuitláhuac comenzó a recibir fieles; hombres, mujeres, adultos mayores y niños se apostaban poco a poco en los lugares que podían, bajo las inclemencias del sol, para disfrutar la representación del viacrucis de Iztapalapa.

Fue así que algunos minutos después del mediodía, los integrantes de la representación 175 de la Pasión Cristo de Iztapalapa 2018, iniciaron con el Segundo Concilio, para dar paso al Sueño de Claudia y la presentación de Jesús ante Herodes, para luego ser azotado y sentenciado a muerte.

Doce minutos después de las dos de la tarde, soldados romanos resguardaban la salida de la plaza cívica para dar paso a Iván Estrella, de poco más de veinte años, quien en esta ocasión representó a Jesús; bañado en sangre por los azotes durante el viacrucis, salió por la calle de Aztecas, con los dos ladrones que lo acompañaron en el Calvario.

Poco después y a paso veloz, la comitiva, compuesta no sólo por Jesús, sino por Zaira Vargas, que hizo de la Virgen María, la representante de María Magdalena, así como apóstoles y soldados, doblaron por la calle de Ayuntamiento en donde a las 14:20 horas ocurrió la primera caída del Cristo de Iztapalapa.

Conforme avanzaba el contingente, las calles de la demarcación lucían abarrotadas de fieles, quienes tanto en las banquetas como en las azoteas con celular en mano pretendían captar el paso de Jesús; los asistentes de menor edad tenían en el rostro la emoción y los mayores la conmoción y respeto ante esta tradición.

Personal de la delegación Iztapalapa, así como de la Secretaría de Seguridad Pública estuvieron atentos a mantener la seguridad del evento a lo largo del recorrido en el que participaron poco más de dos mil actores, 162 de ellos con parlamentos.

Poco después de las 14:30 horas, el contingente giró en la calle de Allende para llegar a Cuauhtémoc, donde se representó la segunda caída de Cristo, interpretado por un trabajador bancario que desde niño tuvo la intención de formar parte de este tradicional evento.

Las calles, adornadas con banderines de colores blancos y morados, resguardan a los fieles que acudieron al viacrucis, quienes en su mayoría permanecieron en orden y en calma; algunos, principalmente jóvenes, bebían cerveza a discreción esperando no ser descubiertos, pues este año se apeló a la conciencia de las personas, por lo que no hubo Ley Seca.

Fue así, que en la calle de Hidalgo y Estrella le limpiaron el rostro a Jesús y poco después sucedió la tercera caída, para que diez minutos antes de las 15:00 horas iniciara el ascenso del contingente al Cerro de la Estrella, para crucificar a Cristo, y alrededor de las tres y media de la tarde se representó su muerte.

Luego de bajar el cuerpo de Jesús, comenzó el descenso y regreso a la plaza cívica, donde se entrega el cuerpo del Cristo a su madre, la Virgen María, que este año fue representada por Zaira Vargas, de 19 años de edad y que en la actualidad es misionera y estudiante de la carrera de enfermería.

Mauricio Luna, quien con 17 años de edad, interpretó al sirviente de Poncio Pilato, comentó que ha formado parte de este evento desde hace unos cinco años, y en la representación pasada fue el Arcángel, y recordó que “ahí sí es una preparación, ensayos y preparación física (...) se cree que esta tradición se está perdiendo, que es comprada, pero no”.

Mientras que Valentín Neri, quien fue parte de los hebreos, explicó a Notimex que es un gran orgullo participar, lo hace desde hace 25 años, y él es uno de los descendientes originarios de quienes comenzaron con la representación en el año de 1833.

La representación, de acuerdo con datos del Comité Organizador de Semana Santa en Iztapalapa, tiene sus antecedentes en 1833, cuando una epidemia de cólera azotó el país y los habitantes de los pueblos de Axomulco y Atlatilco imploraron al señor de la Cuevita por la salud de los pobladores.

Con el tiempo, la tradición se amplió hasta la Semana Santa de 1843, en ese entonces se hacía la representación con imágenes de bulto de la parroquia de San Lucas.

A lo largo de los años, la representación ha ido cambiando sus formas, así en la década de los cincuenta aumenta el recorrido de la procesión, una década después, con la pavimentación de avenidas como Ermita Iztapalapa, permite el aumento de la afluencia de los visitantes y en los sesentas la trayectoria considera ya a los ocho barrios de la demarcación.

Fue hasta los años setentas cuando el atrio de la Parroquia de San Lucas comenzó a ser insuficiente y el evento se traslada a la explanada cívica del Jardín Cuitláhuac.

En la década siguiente aumenta el número de escenas y adquiere una mayor visibilidad tanto a nivel nacional como internacional, y se le considera como el segundo evento masivo capitalino, después de la celebración a la virgen de Guadalupe, cada 12 de diciembre.

havh

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