Salud

Lunch infantil contra enfermedades

Prevención. En menos de diez minutos se puede preparar un almuerzo nutritivo que fortalecerá el sistema inmunológico de los hijos con lo que además de que tendrán mejores condiciones para enfrentar padecimientos infecciosos, también mantendrán distantes enfermedades crónicas como obesidad y diabetes. #QueNoSeaSuFuturo

Diez minutos son suficientes para preparar un almuerzo rico y con valor nutricional, lo único que se necesita es la convicción y voluntad de los padres de familia para llevarlo a cabo.

“No sé qué preparar de comer a mis hijos y tampoco tengo tiempo de hacerlo, trabajo todo el día, siempre estoy muy ocupada y no se me ocurre qué hacer”, dijo una mamá en una junta escolar en la que se estaba hablando de nutrición infantil. “Yo estoy muy preocupado porque mi hijo no quiere tomar leche ni lácteos, se come muy bien todo lo demás pero temo que se descalcifique, pues no hay forma de hacer que se tome un solo vaso”, agregó un papá.

Los papás de un niño en edad preescolar pueden atender las necesidades alimentarias de sus hijos si por la mañana cuecen en agua una taza de avena natural, —es decir, sin marca comercial—, luego la licuan y sirven en un tazón, acompañándola de una fruta como pera, durazno o melón.

Aunque el desayuno es para los niños, también los adultos pueden aprovechar de él, de hecho son los papás quienes probarán primero el platillo, y si al gusto es un poco insípido, entonces se podría agregar media cucharada cafetera de azúcar mascabado, o morena, según se disponga, o espolvorear canela y algunas pasas.

La preparación de este desayuno no implica más de diez minutos y degustarlo requiere la misma cantidad de tiempo, por lo que en veinte minutos la familia podría tener saciado su requerimiento energético para iniciar el día y además las siguientes ventajas: 1) el intestino habrá sido beneficiado con una carga significativa de fibra, con lo que se facilitará la digestión; 2) pera, melón o durazno son frutas alcalinas, por lo que entre otros aportes, son coadyuvantes del sistema inmunológico; y 3) se habrá invertido poco tiempo y dinero en la preparación de este desayuno.

Este platillo con alto valor nutricional puede echarse a perder si equivocadamente se sustituyen los ingredientes; por ejemplo: si en vez de avena natural se utiliza una de marca comercial con saborizantes artificiales que sustituyen la fruta natural, entonces lo que se estará proporcionando al niño será un producto alto en azúcar y harina refinada.

La primera comida del día puede estropearse aún más cuando se resuelve con un tazón rebosante de hojuelas fabricadas con harina, edulcorantes y trazas de grano con leche, o bien con alguna pieza de pan empaquetado, los cuales tienen pocos o nulos nutrientes.

La hora del recreo. La lonchera del preescolar puede nutrirse con un tazón que contenga medio jitomate rebanado, otro recipiente con seis u ocho rebanadas de pepino y como en la mañana faltó la proteína, entonces habría que complementar el almuerzo con un huevo cocido. A esta comida solo habría que añadir medio litro de agua y será suficiente hasta que el niño salga de la escuela.

Esta combinación de alimentos favorece a que en el sistema digestivo del menor prevalezca un medioambiente alcalino, es decir con las condiciones suficientes para evitar que proliferen bacterias, hongos, virus y cualquier otro germen.

Por el contrario, productos dulces y procesados como las bebidas dulces embotelladas, las frituras y los lácteos que se ofertan como nutritivos además de que provocan inflamación abdominal y trastornos gástricos, provocan que las condiciones ambientales del sistema digestivo sean favorables para que cualquier germen prolifere hasta que detone diferentes enfermedades.

Por eso es que es común que los niños con sobrepeso u obesidad sean más vulnerables ante las infecciones en vías respiratorias, pues su sistema de defensa (que la base está en el tracto gastrointestinal) se encuentra tan inflamada que le es muy difícil responder.

Una de las formas más sencillas con las que se puede resolver el lunch infantil es comprando en el mercado gran variedad de frutas, verduras y proteína animal natural: calabazas y ejotes para hervir; requesón, huevo, carne magra de res y pescados; manzana, piña y naranja. Combinar estos alimentos en el almuerzo, y las tres comidas del día además de que nutrirá a los niños y a la familia en general, les ayudará a reducir el riesgo de desarrollar alguna enfermedad o si se adquiere, a que su organismo la supere de mejor manera.

Por otra parte, si los niños no desean consumir leche y la preocupación es que carezcan de esta fuente de calcio, lo que mamá y papá pueden hacer es proporcionar alimentos como amaranto, calabazas, semilla de girasol y hongos, entre algunos ejemplos, los cuales aportarán más  de este mineral que cualquier lácteo artificial con la ventaja de que los alimentos naturales no provocarán un ambiente gastrointestinal ácido.

Permitir que la industria de productos comestibles procesados continúe resolviendo las necesidades alimentarias de la familia, tendrá como consecuencia que prevalezcan y se incrementen los problemas de salud al interior del hogar, ya que no solo serán niños obesos enfermizos sino que a corta edad podrán padecer las complicaciones típicas de estos males.

Para tener más opciones de lunch infantil se sugiere consultar los libros Comer Salud de José Luis Padilla Corral, Mandala Ediciones y Un tesoro para la salud de Pablo Camacho Santos editado por Los Comedores Vegetarianos.

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