Corrigen fallas para demostrar a los de Ocho Barrios que también ellos pueden | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 30 de Marzo, 2018

Corrigen fallas para demostrar a los de Ocho Barrios que también ellos pueden

En un principio sólo unas 60 personas siguieron la celebración de pocos diálogos, pero siguieron al pie de la letra la tradición para terminar hambrientos y cansados

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Desde las 06:30 horas, la señora Juana, mamá de quien por primera vez le está dando vida a Jesús, ya está despierta.

La emoción y nervios le impiden dormir con tranquilidad. Se les ha citado a todos a las 8 de la mañana, y tal como lo dicta la tradición… en ayunas.

Niños y adultos se presentan a la hora acordada, como la mayoría son familia, o bien, vecinos de años, se saludan unos a otros y ocasionalmente miran hacia adentro de la casa, donde su Cristo está detenido.

En punto de las 08:30 empiezan a organizarse para iniciar el recorrido. Primero sale Jesús y los romanos, posteriormente los nazarenos.

Todo comienza formalmente cuando llegan a la Iglesia Leyes de Reforma. Primero, el encargado de la representación les da indicaciones fundamentales para que todo salga como debe y después el padre de la iglesia le da la bendición a cada uno de los presentes. Corren aproximadamente 15 minutos hasta que inicia la representación.

Todos los asistentes comparten la emoción de ver que por primera vez la representación de su Iglesia será más grande.

“Decidimos que se hiciera temprano para que más gente nos viera y así no nos opacara la de los Ocho Barrios”, dice una de las mujeres, que en compañía de sus tres hijas busca un lugar en la banqueta para sentarse y poder ver cómodamente cuando se empiece a juzgar a Jesús.

Quienes pasaban en sus coches, se detenían a mirar, tomaban algunas fotos y continuaban con su camino.

Los puntos en los que actuarán ya están marcados; entre punto y punto ninguno de los que van caracterizados, toma agua o se mueve de su posición.

Entre las calles, las personas que aún están en sus casas se asoman y observan la congregación.

Todos, o la mayoría, van cantando y diciendo las oraciones solicitadas.

Aquellos que sólo acompañarían, con alegría, reciben el agua y la comida que en el camino les ofrecen.

El sufrimiento tanto de la familia de Jesús como la de éste se aprecia con facilidad.

El sol empieza a salir, los asistentes buscan la sombra, pero los personajes principales no pierden su papel.

Después de medio día, todo terminó.

“Los preparativos, que dudaron dos meses, ya terminaron. No te imaginas todo el empeño que cada uno de nosotros puso”, dice el señor que carga una de las cruces.

Este viernes, la iglesia de la calle Leyes de Reforma presentó por primera vez la crucifixión de Cristo; aunque llevan 14 años haciendo una representación simbólica.

Brayan Esaú Fragoso, el joven que da vida al personaje de Jesús, luego de pasar, la noche en la cárcel, sale para enseñarle a todos los asistentes lo que su Dios sufrió por ellos. Recordando que su fe lo hizo aceptar el personaje.

El recorrido oficial inició a las 9 de la mañana en el escenario que montó la misma iglesia.

Cerca de 60 personas eran las que, en un principio, se dieron cita en el lugar.

Luego de los latigazos y de colocarle la corona de espinas, Jesús fue obligado a cargar su cruz, por cada uno de los puntos seleccionados para pararse a representar los pasajes bíblicos más importantes.

Pese a que la representación es pequeña, muchos curiosos salían o subían a sus azoteas para ver la tradicional fiesta religiosa, que años anteriores jamás habían visto.

Hay algunas fallas, pero eso es lo de menos, todos los que participaron en la organización corrigen cualquier error posible al momento. Deben demostrar que ellos también pueden salir caracterizados y hacer una de las mejores representaciones.

Tal como la madre de Brayan, ya había dicho anteriormente, se siente orgullosa de ver a su hijo dando vida al personaje principal.

A diferencia del Jueves Santo, todos ya se ven más tranquilos y tienen una idea más cercana a lo que les esperaba durante su recorrido por las calles cercanas a la iglesia a la que pertenecen.

Con pocos diálogos e interacción entre los personajes, concluye la tradición casi al medio día.

Todos están cansados y hambrientos, pues la mayoría siguió al pie de la letra lo que dicta la tradición: permanecer en ayunas, lo único que han ingerido desde que empezaron a caminar ha sido agua y algunos gajos de naranja.

Únicamente, cuando Jesús se siente fatigado es que alguien le pasa una botella de agua y evidentemente, cuando hay pequeños recesos también.

Pese al cansancio, todos están contentos y satisfechos del trabajo que realizaron y sin algún daño.

Lo que se vio afectada, fue la vialidad, pero era por los cortos lapsos.

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