“Vas bien, tú puedes” y Cristo se levantó para ser crucificado | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 30 de Marzo, 2018

“Vas bien, tú puedes” y Cristo se levantó para ser crucificado

Al no ocasionarle sufrimiento pasaron de las ramas a gruesas tiras de cuero para azotarlo ◗ “Perdónalos, no saben lo que hacen”, dijo, mientras sangraba por la espalda y caía sin alguna fuerza

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Tras soltar la paloma blanca, la que representa el Espíritu Santo, Cristo perdió la vida en el Monte de los Olivos, junto a los delincuentes Dimas y Gestas.

Al llegar Jesús a lo alto del Cerro de la Estrella sus piernas se debilitaron y se rindió ante la cruz más alta, la que cargaría su cuerpo sin vida.

Los romanos se aseguraron de amarrar y perforar las manos y pies de Jesús, para después, entre burlas, subirlo a lo alto de la cruz. Ahí Cristo perdió la vida.

VIERNES SANTO. El Viernes Santo en Iztapalapa inició desde las 08:00 horas de ayer, después de que Cristo fuera detenido y pasara toda la noche encerrado en su celda por cometer herejía y rituales mágicos.

El recorrido que daría inicio al viacrucis y a las últimas horas de vida de Jesús se hizo a lo largo y ancho de las colonias emblemáticas de la demarcación.

La gente de Iztapalapa vio a Cristo desde la calle Aztecas, 5 de Mayo, Toltecas, Cobos, Comonfort, Ayuntamiento, Hidalgo, Juan Álvarez y Vicente Guerrero para terminar en la caballería Lerdo de Tejada.

Después de alistarse para comenzar con la representación de los pasajes bíblicos, Iván Estrella Mosco, quien personifica a Jesús en la representación de Semana Santa salió a la Macroplaza del Jardín Cuitláhuac para ser juzgado por los romanos que habían pagado horas antes 30 monedas de plata a Judas, para que traicionara al Mesías.

SEGUNDO CONCILIO. Desde temprano, turistas y vecinos se presentaron ante la plancha de la delegación Iztapalapa para observar cómo Cristo fue sentenciado a morir en el Monte de los Olivos.

Sin embargo, nazarenos y romanos discutieron entre ellos para asegurarse que la condena fuera suficiente, después de que Jesús convirtiera el agua en vino y resucitara a Lázaro al otro lado del río Jordán.

—¡Justicia, justicia, justicia!—, gritaban los nazarenos confusos por las historias que acababan de escuchar que había hecho el señor Cristo.

En cambio, Jesús, decidió no decir palabra alguna ya que sabía que su muerte era inexorable y esperó a que la guardia romana eligiera para él la mejor forma de morir por la humanidad.

“No te creemos nada, si realmente eres un ser supremo y puedes curar a la gente, ¿por qué no curas a mi madre?, ¿o por qué no curas a un ciego para que pueda volver a ver?”, cuestionaban los romanos en su presencia.

Pero al no dar explicaciones, los juzgadores dieron por hecho que los actos de ese hombre sólo eran posibles con el uso de magia.

“Tú eres un mago e invocas cosas que no sabemos de dónde provienen, mereces ser castigado”, señalaron nazarenos y romanos.

JESÚS ES AZOTADO.  No conformes con decidir la crucifixión de Jesús, los romanos señalaron que necesitaba más castigo y sufrimiento por las blasfemias e injurias que había realizado.

“Antes de ser crucificado deberás ser azotado, se te pondrá una corona de espinas y cargarás en tu espalda la cruz con la que morirás”, sentenciaron.

Mientras Cristo era azotado, la gente de Iztapalapa se amontonó para presenciar el acto y sufrimiento del hombre.

Primero fue azotado con dos ramas. Al no ocasionar mayor sufrimiento, prefirieron azotarlo con tiras de cuero grueso y fue ahí donde Jesús pidió el perdón por aquellos que lo lastimaban.

—”Perdónalos, porque no saben lo que hacen”—, gritó mientras sangraba por la espalda y caía al piso sin alguna fuerza.

INICIA EL VIACRUCIS. Iván Estrella Mosco, con cansancio pidió un momento para descansar y retomar fuerzas, pues el recorrido al Cerro de la Estrella comenzaría.

Después de darle agua y revisarlo, le colocaron la pesada cruz y se encaminaron por la calle Aztecas hacia Ayuntamiento para la primera caída.

“Vas bien, tú puedes. Vamos empezando y debes subir el cerro”, le comentaron familiares a Jesús.

La segunda caída fue en la calle Cuauhtémoc esquina con Lerdo de Tejada, en donde también le dieron palabras de aliento para que continuara con su recorrido hacia las tres cruces.

Al momento en que aparece la ayuda de Simón Cirineo, Cristo aseguró que ya no podría seguir, pero al ver que ya faltaba poco para llegar continuó su recorrido mirando a todas las personas que asistieron a la 175 representación de Semana Santa.

“Ya llegaste, sólo falta poco para que termine todo esto”, le dijo un romano al joven que hizo la representación de Jesús y que fue crucificado en lo más alto del Cerro de la Estrella ante millones de personas.

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